Obama: la unión, la fuerza y España
Mariana Urquijo Reguera
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lacajadelostruenosyahooes/18/18/24
jueves 29 de enero de 2009, 23:42h
Obama ha ganado la carrera a la casa Blanca reinterpretando uno de los principios que rigen la comunicación política contemporánea. Un candidato debe presentarse aportando un diferencial respecto a su oponente. Se puede diferenciar haciendo de la debilidad del contrincante su mayor fortaleza o destacando sus cualidades personales y curriculares, o descalificando al candidato opuesto.
Pero ni descalificó ni se diferenció, primero de Clinton y luego de McCain, por sus atributos negativos ni meramente resaltando los suyos positivos. El diferencial que presentó Obama a sus conciudadanos es una diferencia respecto a la Historia.
Si bien su mensaje ha sido siempre de cambio, su fortaleza reside en la tradición de los fundadores de EEUU a la que se suma, como inspiradora de este cambio y de la cual se proclama heredero. Por eso está más allá de las condiciones coyunturales, está ya en la Historia por la misión y la promesa que se ha autoimpuesto.
Es por todo ello que ha conseguido aunar el voto republicano y el voto Clinton, es por eso que más allá del Atlántico logra unir simpatías y colores políticos. Con un discurso de unión pero no de cualquier manera. Con una voluntad de progreso, pero no a cualquier precio. Promete un cambio, para fortalecer la fraternidad, la igualdad y la libertad en el mejor dejà-vu de los idearios revolucionarios que hemos presenciado en los últimos decenios, con la ley, la propia identidad histórica y los derechos humanos en la mano y como bandera.
Aquí en España, PSOE Y PP se suman al carro. En la fiesta madrileña para celebrar la toma de posesión, la portavoz del PP declaró: “Hoy se inicia un nuevo liderazgo que ha devuelto la esperanza a muchos americanos y yo, como española, siento envidia por la falta de liderazgo de nuestro presidente”. La pregunta que surge inmediatamente es si se refiere al presidente de su partido o al presidente de España. Si no encuentra liderazgo en Zapatero, a duras penas la pobre tendrá esperanza en las filas de su partido, que se desmembra cada día un poquito más y se disuelve en la corrupción y la fatídica lucha interna por el poder.
Obama llama a la responsabilidad y a la audacia contra la crisis económica, a tener en cuenta las palabras de Roosevelt: “sólo hay que tener miedo al miedo”. Nosotros deberíamos recordárselas a Rajoy, que últimamente se dedica a sembrar el miedo en España. El fin de semana pasado proclamaba que no le daba ningún miedo enfrentarse a la crisis, que sólo le daba miedo el gobierno. Quizá debería empezar a tener miedo de sus propios miedos, de sus fantasmas y escuchar a Obama y a Roosevelt.
Obama ha ganado la lucha contra ese miedo, contra la polarización de la sociedad, esa batalla es la que le dio otra vistoria: ganó también el poder que da la unión de la fuerza individual, que es más que el sumatorio de individualidades. Tal como proclamó y pidió en su discurso, “que las manidas discusiones políticas que nos han consumido”, junto con “los viejos odios desaparecerán algún día, que las líneas tribales pronto se disolverán” y EEUU encaminará al mundo a “una nueva era de paz”. Verdadero sueño de Obama.
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Filósofa, profesora e investigadora.
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