Enrique Aguilar
ENRIQUE AGUILAR es politólogo argentino
Reflexiones
Obama, McCain: una lección entre varias
Quedarán para siempre grabadas en mi recuerdo las imágenes de Barack Obama y John McCain tras conocerse los resultados que dieran por ganador al carismático senador por Illinois.
Los elogios prodigados, por un lado, a ese joven político que supo inspirar las esperanzas de tantos millones de estadounidenses y, por el otro, al héroe de guerra que había ofrecido a su país sacrificios impensables para la mayoría, me parecían algo verdaderamente insólito. Se habían dicho cosas durísimas durante la campaña. Sin embargo, a la hora de la verdad, más allá de la euforia de la victoria y del desánimo de la derrota, tanto Obama como McCain fueron capaces de dedicar largos párrafos a exaltar la figura de quien, hasta hacía instantes, había sido su principal adversario.
Esas imágenes me crearon sentimientos encontrados. Ante todo me sentí conmovido y asombrado. Enseguida, empero, me invadió una sana envidia de resultas de la comparación entre lo que acababa de ver y los ex abruptos y malos modos a los que nos tiene acostumbrados nuestra realidad política.
En efecto, tanto en el triunfo como en el fracaso, en períodos de tranquilidad o de crisis, nuestros políticos, si militan en filas contrarias, echan pestes unos de otros y se muestran incapaces de entablar un diálogo pacífico y civilizado que permita que la reflexión serena se imponga sobre las pasiones facciosas y la lealtad incondicional. No importa que se trate de una sesión parlamentaria o de un debate ante las cámaras, que se miren entre ellos o que se enfrenten a una audiencia masiva. La intolerancia, la falta de disposición para aceptar al que piensa distinto se ha vuelto ya un modus operandi, un signo de nuestra incultura política que revela mucho más de lo que esconde.
Obama y McCain han dejado un ejemplo de digno de emular. Ojalá cunda entre nosotros y nos guíe hacia una mejor política.




