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Pero, ¿dónde están los demócratas sirios?

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 19 de mayo de 2012, 20:13h
El conflicto sirio sigue enquistándose mientras otros países libran una batalla por la hegemonía regional. El último informe presentado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas confirma que la República islámica de Irán ha entregado armamento –en concreto tres cargamentos- al Ejército sirio infringiendo el régimen de sanciones impuesto por las Naciones Unidad al régimen de El Assad.

Ahora bien, en Europa se está preparando el entrenamiento de tropas que irían a engrosas las filas de los rebeldes sirios. El embajador de la Federación Rusa ante las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, ha alertado en el Consejo de Seguridad de que su Gobierno sospecha que las autoridades kosovares han ofrecido su territorio como campo de entrenamiento para rebeldes sirios.

Así, el conflicto está derivando hacia el caos que todas las partes pretenden evitar pero todas acaban provocando. Nadie quería una situación como la libia de hace un año, pero al final se ha producido. Por un lado, el Gobierno no logra sofocar la rebelión, por otro, los rebeldes no logran derrocar al Gobierno. Unos denuncian la violación sistemática de derechos humanos y la comisión de crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad. Otros alertan de la infiltración terrorista en las filas rebeldes y nombran a Al Qaeda como la amenaza latente tras la rebelión.

Este año hay elecciones en los Estados Unidos y la región no puede estar más convulsa; bueno, sí puede estarlo: Oriente Medio siempre puede dar sorpresas. El Presidente Obama quiere evitar a toda costa una guerra en los últimos meses de su mandato mientras Arabia Saudí trata de reforzar la alianza del Consejo de Cooperación del Golfo lanzando el proyecto de unos Estados Unidos del Golfo que sirva –a la vez- para enfrentarse a la amenaza iraní y a la inestabilidad de las revueltas árabes. Este proyecto serviría para sofocar la revuelta chií en Bahrein y reforzaría el apoyo mutuo sunní frente a la influencia de Teherán. Estos Estados Unidos del Golfo agruparían a Arabia Saudí, Bahrein, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán y controlarían el 45% de las reservas de petróleo del mundo.

En Teherán y Qom, poco a poco los ayatollahs ganan tiempo mientras defienden su influencia sobre Siria y desestabilizan a las monarquías del Golfo. Su programa nuclear sigue en marcha y la oposición está asfixiada. La verdadera debilidad de la República islámica de Irán está en sus tensiones internas, agudizadas por las sanciones exteriores y el descontento de las clases urbanas que sufren la corrupción de la Guardia Revolucionaria y su intervención en todos los aspectos de la vida económica y empresarial. Los recientes descubrimientos sobre los progresos del plan nuclear iraní y la exigencia de mayor información por parte del G-8 han hecho que cunda el escepticismo. La semana que viene se retoman en Bagdad las conversaciones sobre el programa Nuclear iraní aunque nadie parece ya creer a las autoridades de Teherán, a quienes tampoco parece importarles que no les crean.

Nadie, pues, se atreve a intervenir en solitario sobre Siria ni sobre Irán, pero todo el mundo sabe que el conflicto sirio puede enquistarse y las consecuencias serían catastróficas. Rusia y China quieren evitar toda intervención armada sobre Siria e Irán y recuerdan el terrible desenlace del conflicto libio, cuyas consecuencias padece ahora Malí y la región del Sahel, donde opera Al Qaeda en el Magreb Islámico. Los Estados Unidos y las monarquías del Golfo tratan de apoyar a los rebeldes –al igual que la Unión Europea, que ha aprobado nuevas sanciones esta semana- pero cada vez es más difícil saber dónde están los demócratas.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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