Ronaldinho, Berlusconi y la crisis de la derecha
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 29 de abril de 2012, 20:35h
Mientras Italia parece vivir una especie de tregua política, donde la clase política ha delegado la actividad pública a un Gobierno técnico, la coalición de centro-derecha parece vivir unos tiempos duros. Tanto Berlusconi como otros personajes políticos de su formación política y de su entorno parecen involucrados en antiguos y nuevos escándalos. El mundo berlusconiano y sus vínculos clientelares parecen derrumbarse. Vamos con orden.
La Liga Norte, el partido cuyos votos habían resultado fundamentales para las victorias electorales de Berlusconi en 2001 y 2008 y para prolongar la agonía de su Gobierno en 2011, se hunde en una gravísima crisis. El partido, separatista y racista, nació como movimiento popular y populista, decidido a cabalgar el sentimiento antipolítico tras los escándalos de Manos Limpias, presentándose como una formación nueva, ajena al vergonzoso sistema de los partidos tradicionales: repetían “Roma ladrona” y denigraban un mezzogiorno mafioso e improductivo, exaltaban un Norte de Italia fructífero y honrado, que por sus virtudes tenía que anhelar un futuro separado y feliz. En los últimos días, los italianos parecen haber descubierto la verdadera natura de esta formación política: escándalos de corrupción, relación con organizaciones criminales asentadas en el Norte del país, uso de dinero público (el famoso “reembolso de los gastos electorales”) para pagar los gastos y caprichos privados de su líder Máximo, Bossi, y de su entorno: desde su hijo, “Trucha” a otros políticos de la Lega que han ocupado importantes cargos públicos durante el Gobierno Berlusconi. Resulta curioso que el detalle de esta malversación de fondos públicos se pueda encontrar en una carpeta del tesorero del partido cuyo nombre es “The Family”: ¡alimentando estereotipos! Tal y como afirmo desde hace unos años, la Lega Norte no es la rara avis de la política italiana, aunque ni siquiera yo podía esperarme tanto (63 millones de euros públicos utilizados para finalidades privadas). Desde su nacimiento, el partido ha mostrado la manifiesta carencia de una base ideológica, una retorica vulgar y animada por tonos anti-unitarios, elementos racistas y discriminatorios que alimentan el espíritu secesionista, la fractura Norte-Sur de un país ya profundamente dividido. Durante su experiencia de Gobierno, la Lega se ha preocupado de alzar barreras identitarias en el país, frustrando sus promesas electorales, creando autonomismos artificiales y apostando por un “nacionalismo-regionalismo degenerativo”, mientras degeneraban sus costumbres y su discurso se hacía cada vez más anacrónico e incendiario.
Por otro lado, Formigoni, el Presidente de la Región Lombardia, y su equipo de Gobierno, miembros del Pueblo de la Libertad, resultan involucrados en un escándalo diario. Difícil recordar el número de colaboradores investigados o imputados en diferentes procesos. ¿Su defensa ante las insistentes voces de dimisión? “También Jesucristo se equivoco en la elección de sus colaboradores”. ¿El resultado? Muchos votantes muestran su malestar (sobre todo del área católica), los usuarios de diferentes redes sociales aceptan la comparación, y proceder a “crucificarle” en la web.
Y finalmente, el gran protagonista de las crónicas italianas sigue siendo Berlusconi: se vuelve a hablar de las “elegantes veladas” del cavaliere, mientras su designado delfín-sucesor sigue sin encandilar a los votantes de derecha ni preocupar a los de izquierda. Pero volvamos a las fiestas –no solo por morbosidad- sino más porque ahora que Berlusconi está en horas bajas, parece que las testigos están decididas en hundirle y la Magistratura a castigar sus excesos, sus mentiras y sus abusos. Mientras se le acusa de supuesto abuso de poder e incitación a la prostitución de menores, las modelos hablan de fiestas con chicas vestidas de monjas y otra de Ronaldinho, con máscara y camiseta del futbolista. Según estas declaraciones, Nicole Minetti, consejera regional de Lombardía del Pueblo de la Libertad, iba supuestamente vestida con un hábito negro, un velo blanco y una gran cruz colgando de su cuello: no es un detalle menor ya que se supone que esta revelación (no tan novedosa ni tan sorprendente como la de que Ronaldinho pudiera excitar al cavaliere…) supuso la separación y la condena de la Iglesia italiana de los hábitos presidenciales. A la luz de estos datos, del uso de disfraces regalados por el exlíder libio Muamar el Gadafi, del “concurso de burlesque” que él mismo ha confesado, sus cenas ya no parecen tan elegantes como siempre ha defendido y su narración llena de lagunas y mentiras. Por eso, las declaraciones de Berlusconi siguen sin resultar creíbles y la posibilidad de que pudiera haber cometido algún delito en el ejercicio de su cargo público parece posible. Persevera en su estrategia y ahora argumenta que sigue pagando a 42 chicas porque “han visto arruinada su vida por este proceso”.
Tanto el centro-izquierda como el centro-derecha italiano parecen vivir una profunda crisis, aunque su dimensión y las causas son diferentes. Escándalos de corrupción, falta de un programa político, ausencia de un líder carismático, debilitan las principales formaciones políticas italianas y aumentan la aprobación de la figura del técnico. No basta con cambiar nombre: los partidos italianos parecen necesitar replantear su identidad, refundar su modelo político (posiblemente mejorarlo), reflexionar y ejercer una constructiva autocrítica de los acontecimientos de los últimos años. De momento, los políticos no parecen preparados para el 2013, cuando, en teoría, Mario Montí debería terminar su mandato. ¿Qué futuro espera a Italia?
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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