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Comienza el juicio del caso Faisán sin responsables políticos en el banquillo

Pamiés niega haber recibido una orden política y Ballesteros dice que no pasó ninguna llamada

lunes 16 de septiembre de 2013, 07:50h
Este lunes comienza en la Audiencia Nacional el juicio del caso Faisán contra el exjefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés y el exinspector José María Ballesteros, acusados de colaborar con ETA por desvelar en 2006 una operación contra la banda terrorista, y sin ningún responsable político en el banquillo. "El "chivatazo" se produjo el 4 de mayo de 2006 en el bar Faisán de Irún (Guipúzcoa), en plena negociación entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la banda terrorista.
El inspector jefe de Policía José María Ballesteros, acusado de colaborar con ETA por alertar a la banda de una operación, ha negado hoy en el juicio que pasara al dueño del bar Faisán Joseba Elosua una llamada en la que supuestamente se informó a éste de la citada operación.

El exinspector de la Brigada de Información de Álava José María Ballesteros en el momento del chivatazo a ETA el 4 de mayo de 2006 y actual inspector jefe de la sección de Extranjería de La Rioja se enfrenta a una petición fiscal de un año y medio de cárcel por revelación de secretos y, alternativamente, a cinco años por colaborar con ETA.

Según el fiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista, Ballesteros recibió una llamada del ex jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés a las 11.23 horas de ese día y que duró ocho minutos, durante los cuales, argumenta el escrito de acusación, el agente entró en el bar Faisán y pasó el móvil a Joseba Elosúa.

"¿Estaba en el bar Faisán durante esa llamada?", le ha preguntado el fiscal, a lo que Ballesteros ha respondido: "Yo nunca hablo dentro de los bares", tras lo cual el fiscal ha vuelto a interrogar al acusado si en ese momento le estaba "poniendo en la oreja" a Elosúa el teléfono para hablar con Pamiés, quien le daría el soplo de la operación preparada para asentar un golpe policial al aparato de extorsión de ETA.

Una pregunta que también ha rechazado Ballesteros que ha negado que tomara café en el bar Faisán por la hora que era, muy tarde por su costumbre de hacerlo a primera hora. "No soy especialmente cafetero, lo tomo a primera hora de la mañana y usted me está hablando de las once y media", ha dejado claro.

El acusado también ha explicado las llamadas que en la jornada del 4 de mayo y en la víspera recibió de distintos compañeros.

Entre ellas, figuran varias efectuadas por Pamiés en las que, según ha recordado el acusado, éste le dio orden de trasladarse a Irún y estar en esa zona para controlar la presencia policial ante la cita que supuestamente iba a mantener el jefe superior con un confidente en ETA, llamado 'El Romano', que también ha prestado declaración en calidad de testigo. El inspector jefe de Policía José María Ballesteros, acusado de colaborar con ETA por alertar a la banda de una operación, ha negado hoy en el juicio que pasara al dueño del bar Faisán Joseba Elosua una llamada en la que supuestamente se informó a éste de la citada operación.

Por su parte, el ex jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés ha afirmado -en el juicio contra él del caso Faisán por haber ordenado el chivatazo que desmontó una operación contra ETA en 2006- que no hubiera "admitido" una orden política para parar el dispositivo.

Pamiés se sienta desde hoy en el banquillo de la Audiencia Nacional acusado de colaborar con ETA por el chivatazo en el que, según el fiscal, el 4 de mayo de 2006 avisó al dueño del bar Faisán de Irún y miembro del aparato de extorsión de la banda, Joseba Elosúa, de que se iba a producir una operación ese mismo día, con la supuesta finalidad de no romper el proceso de paz con el grupo terrorista.

"¿Recibió usted una orden política de interrumpir la Operación Urogallo?", le ha preguntado el fiscal Carlos Bautista, a lo que ha respondido: "Para nada, tampoco lo hubiera admitido". Esta pregunta se le ha hecho sobre una conversación de 27 minutos que mantuvo el 3 de mayo por la noche con el ex director general de la Policía, Víctor García Hidalgo.

El juicio del caso Faisán contra el exjefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés y el exinspector José María Ballesteros, acusados de colaborar con ETA por desvelar en 2006 una operación contra la banda terrorista, ha comenzado este lunes en la Audiencia Nacional.

Pamiés se enfrenta a peticiones de hasta 10 años de prisión por los delitos de colaboración con ETA y revelación de secretos, mientras que para Ballesteros las acusaciones piden penas de hasta 9 años de cárcel. Sus respectivas defensas reclaman la absolución.

En la tribuna de las acusaciones se sentará el fiscal Carlos Bautista, que pidió dos años de cárcel para Pamiés y uno y medio para Ballesteros por revelación de secretos con grave daño a la causa pública y, alternativamente, otros 5 por colaborar con ETA.

Sin embargo, Bautista dejó claro en su escrito que este último delito lo incluía por orden expresa del fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce.

También se sentarán en la bancada los abogados de las acusaciones populares: el PP, que pide 8 años y medio de cárcel para Pamiés y 7 años y medio para Ballesteros; Dignidad y Justicia, que reclama 10 y 9 años, y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que pide 8 años y medio 8 años, respectivamente. Todas ellas les imputan los dos delitos en concurso.

Los hechos enjuiciados ocurrieron el 4 de mayo de 2006 cuando, según las acusaciones, Ballesteros, entonces inspector de la Brigada de Inteligencia de Álava, acudió al bar Faisán y le entregó un teléfono al dueño del local y miembro de la red de extorsión de ETA, Joseba Elosúa. Al otro lado de la línea estaba, supuestamente, Pamiés.

A Elosúa le seguía desde hacía meses un dispositivo policial que averiguó que ese día se iba a reunir en el bar con el etarra Cau Aldanur para darle 54.000 euros procedentes de una extorsión a un empresario.

Las fuerzas de seguridad pretendían culminar la investigación esa misma jornada con la "Operación Urogallo", que se vio frustrada cuando, según el fiscal, Pamiés alertó a Elosúa en una conversación telefónica de 8 minutos y 11 segundos.

En ella le dijo que se iba a producir la operación en la que Aldanur sería detenido y respaldó el chivatazo en que podía alterar la "situación política" en plena tregua de ETA, ya que entre los posibles detenidos figuraba un miembro del PNV, el fallecido Gorka Aguirre.

Elosúa hizo caso omiso del aviso y, después de pasar media hora en un local cercano donde supuestamente destruyó pruebas, se montó en su coche con su yerno y acudió a Francia para reunirse con Aldanur.

Aunque Pamiés le había avisado de que no hablara en el coche porque lo tenía pinchado, en el transcurso del viaje Elosúa narró a su yerno la conversación que había mantenido con el Policía. Sus palabras las estaba escuchando en directo un policía que inmediatamente avisó a su inspector, todo ello según el relato del fiscal.

Las autoridades españolas intentaron entonces practicar las detenciones en Francia, pero un problema burocrático con las autoridades galas lo impidió.

Por otra parte, la transcripción de la conversación del coche fue enviada al juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, que abrió una investigación.

Finalmente, el 22 de junio de 2006 se llevó a cabo la operación y se detuvo a todos los integrantes de la red de extorsión, aunque no se encontró ni una prueba documental ni el dinero de los chantajes.

El fiscal Bautista cree que estos hechos son constitutivos de un delito de revelación de secretos y siempre mantuvo que no suponen colaborar con ETA porque los policías no querían beneficiar a la banda ni comulgaban con su ideología, pero finalmente les acusa también de este delito por orden de su superior.

Las defensas de Ballesteros y Pamiés sostienen una versión muy diferente a la del fiscal y piden su libre absolución.

La abogada de Pamiés, María Ponte, afirma que su defendido ese día tenía una cita con un confidente infiltrado en ETA, "El Romano" -que declarará en el juicio-, y que mandó a Ballesteros a reconocer la zona.

Además, alega que Elosúa no reconoció a Ballesteros como la persona que le entregó el teléfono y denuncia las "enormes deficiencias en la investigación", como que no se analizaron las llamadas de las redes de telefonía francesas y solo se tuvieron en cuenta las de más de cuatro minutos.

El abogado de Ballesteros, José Luis Vegas, también aduce las deficiencias en la investigación y asegura que su cliente solo estaba en la zona haciendo una batida de reconocimiento bajo las órdenes de Pamiés.

El juicio contra los dos mandos policiales tiene previsto celebrarse hasta el miércoles, en sesiones de mañana y tarde de ser necesario. Este lunes serán interrogados Pamiés y Ballesteros, así como Elosúa, su mujer, hijo y yerno como testigos.

En total se prevé la declaración de 105 testigos de la Fiscalía, 8 de Pamiés, incluyendo el confidente como testigo protegido, y 3 de Ballesteros. Además, se expondrán 22 periciales, se escuchará la grabación del chivatazo y se visionará el vídeo de Ballesteros saliendo del bar.
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