José Manuel Cuenca Toribio

José Manuel Cuenca Toribio

JOSÉ MANUEL CUENCA TORIBIO es Catedrático de Historia de la Universidad de Córdoba.

Todos los artículos de José Manuel Cuenca Toribio

PORTADA » opinión

Tribuna

Contra Zapatero, ¿todo vale?

29-11-2010

imprima esta noticia ENVIAR O COMPARTIR ENLACE

En el gremio de los modestos lletraferits el articulista figura sin duda como postremus inter omnes, lo cual no le ha evitado una proscripción modélica de tenacidad y encarnizamiento por los integrantes de la secta de la “ceja” y de los poderosos y tentaculares servicios de información y control que siempre abroquelan a los usufructuadotes del poder. Sin embargo, la condición de aprendiz de historiador es en él irrenunciable así como la de español ilusionado con un futuro regido por la concordia y la justicia, fruto ambas de la verdad.

Tal circunstancia le lleva a pergeñar unas líneas de reluctancia frente a los ataques arrebatados de que es objeto en estos días el presidente del Gobierno del lado de algunos comunicadores y creadores de opinión. Las tertulias mediáticas, pero también las de ordinario más severas y respetables tribunas periodísticas no se detienen ante la acusación más o menos velada —lo segundo, sobre todo- de atribuir el bajo perfil del Ejecutivo español en el último episodio de la inacabable crisis del Sahara al chantaje ejercido sobre su titular por el monarca alauita, quien, según dichas voces y plumas, habría ayudado decisivamente a Rodríguez Zapatero en su arribada a la Moncloa, en el luctuoso marzo de 2004, allanándole el terreno con la cooperación del espionaje marroquí en el atentado del 11-M, torpedo en la línea de flotación de Aznar y su partido… El libro de la infamia español resultaba, a la fecha, muy roborante y capaz de competir con el de cualquier otro país; desde el otoño del 2010 se ofrece como imbatible. Ni la encarnación más genuina del Diablo o del Mal superaría así en capacidad destructora y perversidad al político leonés en la hipótesis, por entero descartable, de que hubiese tenido algún tipo de connivencia con los asesinos de la matanza del infausto día.

Por ahora, esta es la estación final de una, a la moda nacional, encendida campaña crítica contra el líder socialista, desplegada singular aunque no exclusivamente desde las esferas conservadoras. Nada, por supuesto, hay que objetar en ello. Solo reparar en que la demonización que muchos de dichos círculos hacen de aquél únicamente encuentra paralelo en todo nuestro pasado reciente con la llevada a cabo por los mismos medios contra Azaña en los tiempos de la Segunda República. El semanario Gracia y Justicia se descubrió entonces, en reñido pugilato, como una auténtica arma de destrucción masiva de todo lo atañente al honor y actividad del dirigente más famoso del régimen, sin conocer frontera alguna en su descalificación. En el plano político es obvio que cualquier censura cara a la gestión del controvertido gobernante estaba legitimada por la libertad de prensa, bien que la hostilidad llegara a ser en diversos momentos despiadada. No obstante, en la dimensión privada y ética del prohombre republicano, la anatematización desbordó cualquier cauce de racionalidad y respeto.

Ochenta años después semeja reproducirse el excruciante espectáculo. Los errores y desaciertos con que, según sus fustigadores, ha empedrado su senda gobernante el presidente Zapatero, ejemplar insuperable del sectario en estado puro a los ojos de los mismos jueces, merecen el rechazo más implacable, pero expresado siempre de modo impecable. La condena, si se quiere sin paliativo, de su trabajo puede no dejar resquicio al eximente o mínima comprensión; mas indeficientemente no puede ni debe admitir el menor componente de infamia o agresión ética. Otro talante, hipotecará aún más nuestra difícil convivencia y agravará el porvenir de las jóvenes generaciones, acreedoras de un destino en el que ser español no equivalga a poseer una sobretasa de cainismo.







enlaces patrocinados