www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

SEPARACIÓN DE PODERES

[i]Ausencia total de líderes[/i]

sábado 10 de septiembre de 2011, 10:00h
Te da mucha rabia cuando lees a un columnista expresar lo que creías que a tí se te había ocurrido antes... y en exclusiva. Tanto coraje te produce como al imberbe Holden, el protagonista absoluto de “El guardián entre el centeno”, cuando el camarero le pide el documento que justifique su mayoría de edad, o cuando debe repetir frases hechas (como encantado de conocerte y otros así) porque es lo que se espera de uno.

Pues sí, el genial Ignacio Camacho hubo de adelantarse a este modesto columnista con su “Tiempo de mediocres”, artículo en el que denuncia la patente falta de liderazgo en el mundo, precisamente cuando se requieren personalidades valientes y capaces de liderar un proyecto y saber ejecutarlo, sin pensar en la polaroid del momento. Pero, y me apropio de sus palabras, “las clases dirigentes están sumidas en la atonía intelectual y la mediocridad política. El talento ha desertado de la actividad pública y ha dejado el campo libre para los oportunistas y los funcionarios de partido; el poder es patrimonio de una casta burocrática y no hay un Churchill que se enfrente a la adversidad con determinación y coraje”.

Debo reconocer —y no les ha de extrañar- que soy no capaz de mejorarlo, transido como estoy de la misma depresión. Nos gobiernan personajetes eso sí muy henchidos del gozo de conocerse, hinchados sus pulmones para gorgojear más alto. Militan en la tercera división, sin categoría ni peso (siquiera pluma o welter), incapaces siquiera de administrar (de planificar ni hablamos). Son demagogos, derrochadores, desarrapados de valores, insustanciales, trivales, irresponsables, hipócritas, superados por una realidad que les desborda pero inútiles para reconocerlo.

Es tiempo de gigantes y nos mandan pezqueñines subidos sobre plataformas de pichiglás. Se requieren gobernantes nobles, envueltos con el manto del valor, la entrega, la moderación, la templanza, la verdad y la justicia, pero no como conceptos arqueológicos o palabras huecas deslizadas en discursos de a cuarto y mitad sino como signos auténticos de su oficio. Se necesitan mujeres y hombres de mérito y de capacidad acreditados, ajenos tanto a cualquier ambición inmediata como a pasar a la historia aunque sea a pie de página. Es tiempo de capitanes y no de un ejército de marineros de academia que se creen intocables (cual casta) y que defienden con sus afiladas espadas la no intromisión de terceros en su profesión (su cuartel de verano y de invierno, al carecer de cualquier otro). ¡Qué afición al puestecito!.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios