www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

JEKYLL Y MR. HYDE GOBIERNAN GALICIA

Olga González Alonso
sábado 20 de septiembre de 2008, 20:32h
Aunque, finalmente, no van a adelantarse –al menos no mucho-, las elecciones gallegas están cerca, a penas a seis meses de distancia. Y el ambiente es ya plenamente electoral en este rincón del noroeste, especialmente dentro del propio Gobierno de la Xunta, cuyas dos partes –socialista y nacionalista- empezaron ya a reducir sus esfuerzos por mantener las apariencias de matrimonio bien avenido cuando aquello del amago de adelanto, y ahora parecen no poder frenar las manifestaciones públicas de sus desencuentros.

La falta de entendimiento dentro del Ejecutivo autonómico que preside el PSOE con Touriño, y vicepreside el BNG con Quintana se ha acentuado de tal manera que los Jekyll y Mr. Hyde que llevan tres años dirigiendo esta Comunidad ya no representan sólo a las dos facciones del bipartito, sino que se han instalado incluso dentro de una de ellas. El Plan Acuícola de Galicia ha destapado la caja de los truenos dentro del BNG, que en el Consello de la Xunta dio el visto bueno a su aprobación y fuera de él se muestra decididamente dispuesto a impedir su desarrollo. El portavoz nacionalista de Pesca en el Parlamento gallego lo expresó de forma contundente. Y, acto seguido, fue llamado al alto y desmentido por sus propios en la Xunta. O sea, que tenemos un partido que gobierna y que se hace oposición a sí mismo según lo que toque y quien hable.

Aunque rocambolesca, la cosa tiene, además de su “aquel”, una explicación. Y hay que buscarla en la masiva oposición que vecinos de las zonas afectadas, ecologistas y sectores implicados plantean contra el Plan de marras, un capricho de Touriño, que tiró abajo el que había dejado hecho el Gobierno anterior por aquello de que era del PP. Paralización caprichosa que ha supuesto, entre otras cosas, que Galicia perdiera unos cuantos millones de euros de los fondos europeos y que grandes proyectos que iban a asentarse en suelo gallego se hayan ido a Portugal. El actual presidente de la Xunta esgrimió para cambiar aquel Plan Acuícola por el suyo una excusa de carácter ecologista, aduciendo que el primero invadía territorio de la Red Natura, lo que no le ha impedido aprobar otro que afecta a un 1,8 por ciento de ese conjunto de terrenos protegidos medioambientalmente.

El BNG populista, defensor de causas perdidas, cercano a los ciudadanos y ecologista de grandes acontecimientos como el Prestige, choca con el BNG gobernante y obligado a velar por el mantenimiento del pacto que le permite ocupar la mitad de los despachos de la Xunta. Se manifiesta así en su seno una dualidad Jekyll-Mr. Hyde que no deja de ser una consecuencia de otro fenómeno que caracteriza a los nacionalistas desde su ascenso al poder, logrado, curiosamente, a partir de su mayor descenso electoral. Es el síndrome de Peter Pan, que corroe las entrañas de un partido dividido entre el disfrute de las mieles de haber crecido hasta lo más alto y el empeño en no hacerse mayor, en no perder la inocencia. Un síndrome que, dicen las malas lenguas, Touriño aprovecha al máximo, con armas como el Plan Acuícola, para debilitar a su socio, convertido ya totalmente, ante la proximidad de la cita electoral, en oponente.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios