La espantá de Artur Mas
lunes 07 de abril de 2014, 08:21h
Mañana martes se celebrará en el Congreso de los Diputados un debate en el que se atiende la petición del Parlamento catalán de contar con la competencia para convocar referéndums. La importancia de la sesión es manifiesta, sobre todo para los peticionarios, que tendrán la oportunidad de exponer sus posibles razones en sede parlamentaria. Ante este debate, Artur Mas, adalid hasta la saciedad de que se convoque un referéndum parcial y secesionista, se ha apresurado a decir dos cosas: por un lado, que no tiene la intención no ya de defender personalmente la consulta, sino que ni siquiera asistirá al debate. Por otro, ha manifestado que, como previsiblemente el Congreso se negará a transferir a Cataluña esa competencia, esto no le hará desistir de seguir adelante para que tenga lugar el referendo.
Estos dos anuncios resultan a cuál más intolerable, aunque no sorprendentes, teniendo en cuenta la trayectoria de Artur Mas en este asunto, que va en un crescendo directo a un callejón sin salida, y haciendo gala de una postura chulesca que no casa precisamente con ese seny que el señor Mas parece haber desterrado definitivamente a lo más hondo del baúl de los recuerdos. Para justificar lo injustificable, su ausencia mañana en el Congreso, el señor Mas se ha buscado la excusa de que lo que pretenden es que se repita la imagen de Ibarretxe, verle derrotado, y no quiere darles esa satisfacción. Es decir, un pretexto en la línea del más absurdo victimismo que Mas conjuga un día sí y otro también.
La realidad es que esta espantá de Artur Mas es un desprecio absoluto a las instituciones, una bofetada a la Cámara donde están representados todos los españoles, incluidos naturalmente los catalanes, y a quienes el President se empecina en arrastrar al precipicio. Un desprecio que no deja de esconder temor a exponer sus supuestas razones no en foros complacientes o subvencionados, como tanto le gusta, sino siendo capaz de confrontarlas y debatirlas. Respecto a que el resultado del debate no va a hacerle cambiar de idea, llueve sobre mojado. Artur Mas está haciendo reiterados y contumaces oídos sordos a todo tipo de advertencias provenientes de distintas instituciones que le expresan con claridad que su pretendido referéndum es claramente anticonstitucional.
No es una delegación en la que escudarse la que debe ir mañana al Congreso, sino el propio Artur Mas que parece tan seguro en su obcecación soberanista de que está en posesión de la verdad y lo correcto. Esta espantá no corrobora, sino todo lo contrario, esa creencia del presidente catalán.