El PSOE encara las europeas con cuatro puntos de desventaja. Sus peores resultados, en 1994, tuvieron lugar en plena efervescencia de los casos de corrupción de la etapa González. Por ello, según fuentes socialistas, Zapatero ha puesto toda la carne en el asador para que la crisis no se convierta en los GAL de estas elecciones. La remontada reside en la movilización de su electorado, pero las encuestas tampoco le son favorables en esto: se espera una pobre participación.

Hace apenas un año, el
Partido Socialista contemplaba la cita electoral del 7 de junio con sosiego. Sin embargo, 365 días después, España se encuentra en recesión, ha visto engrosar sus listas de desempleo con cerca de 1,3 millones más de personas y el Gobierno ha tenido que afrontar su primera remodelación. Además, de cara a las
europeas, el candidato del
PSOE parte rezagado: los tres sondeos publicados hasta el momento otorgan al
Partido Popular algo más de cuatro puntos de ventaja.
Los diarios
“El Mundo” y
“Público” y dos profesores de la
London School of Economics y del
Trinity College de Dublin han dado la pista de cuál es la intención de voto de los españoles a algo menos de dos meses del 7-J. Pero los partidos también cuentan con sus propias herramientas para medir la temperatura del electorado. En el
Partido Popular son conscientes de que, según cuentan fuentes de Génova, las europeas son siempre malas para los gobiernos porque es una oportunidad para castigarlos.
El PSOE, sabedor de que su victoria depende directamente del grado de movilización que logre de los suyos, echará toda la carne en el asador, según ha podido saber
EL IMPARCIAL, ya que precisamente la movilización es una de las batallas más duras de una campaña de estas características. De las tres últimas europeas, el PSOE sólo ha ganado una, la celebrada en 2004 en pleno ascenso tras la llegada de Zapatero a
La Moncloa. Su partido tocó fondo en 1994, cuando el
PP le aventajó en más de 10 puntos en plena ebullición de los casos de corrupción de la era
González. En consecuencia, el PSOE no puede permitir que la crisis y el paro sean el
GAL de estas elecciones. Fuentes del
Congreso de los Diputados confirman a este periódico que Zapatero guarda, incluso, una última baza si los próximos sondeos siguen sin augurar nada positivo para sus intereses, que consiste en preparar con intensidad el próximo
debate sobre el Estado de la Nación y convocarlo en una fecha muy próxima a las elecciones.
Juan Fernando López Aguilar es la cabeza visible de una lista socialista que cuenta con cierta dosis de improvisación. De hecho,
José Antonio Alonso, portavoz del PSOE en el Congreso, no supo que
Jáuregui, su número dos, estaba incluido en ellas hasta apenas unas horas antes de su confirmación pública. Zapatero ha situado en la candidatura a un político, López Aguilar, que le ha dado satisfacciones como unos muy buenos resultados en las autonómicas canarias –rozó la mayoría absoluta- y que en su etapa de ministro demostró discreción, fidelidad y eficacia. En él tiene puesta su esperanza un presidente que no quiere que el 7 de junio se materialice su segundo varapalo en las urnas tras el cosechado en Galicia. Zapatero reservó un hueco en estas listas para
Magdalena Álvarez, ex ministra de Fomento, o
Carmen Romero. Por su parte, el
Partido Popular quiere esconder sus cartas hasta el último minuto, y no anunciará los nombres de quienes acompañen a
Jaime Mayor Oreja hasta finales de abril. Uno de los pocos nombres que suenan con fuerza es el de
Teresa Jiménez Becerril, posible mano derecha del candidato popular.
López Aguilar remará contracorriente durante las próximas semanas a menos que
Rodríguez Zapatero logre inyectar el “ritmo” necesario a sus políticas anticrisis y sus nuevos ministros resulten de forma efectiva un soplo de aire fresco para la opinión pública. El propio líder del Ejecutivo, confirman fuentes socialistas, se “volcará” en la campaña, al igual que el aparato del partido –algo debilitado desde que dos de sus buques insignia han ascendido a la titularidad de un Ministerio- e históricos como
Felipe González, que volverá a recorrer España para “orgullo” del PSOE, dijo Leire Pajín. Manuel Chaves y José Blanco arroparán la candidatura desde el Gobierno, especialmente interesado en la cobertura mediática de sus reuniones tras la remodelación para justificar un “cambio de ritmo”. Aunque en Ferraz no quieren interpretar el
7-J en clave nacional, saben que los primeros pasos del nuevo equipo pueden condenar o conducir a la victoria a López Aguilar.
Los discursos de los candidatos socialista y popular son opuestos tanto en su lectura de la repercusión de los resultados como en señalar a los responsables de la actual situación económica. La campaña del PSOE intentará exponer el fin de “la hegemonía del pensamiento liberal conservador” y “certificar el palmario desplome" de una ideología que ha conducido al mundo "al borde de abismo".
López Aguilar apostará además por llamar al voto a los españoles, a mostrarles la utilidad de la
Unión Europea frente a los escépticos y promover la conciencia ecológica y el
desarrollo sostenible. En definitiva, alejar el discurso de España- hablando de Europa- pero aludiendo a la crisis en clave mundial y culpando de ella a la ideología que, según López Aguilar, defiende
Mayor Oreja.
Por su parte, el candidato del PP opina que las europeas son una reválida para
Zapatero, un "test anticrisis" en el que los españoles dirán “cómo quieren afrontar esta situación". Mayor Oreja centrará la campaña en el desempleo y en el desgaste del Ejecutivo. Para ello, contara con el apoyo de
Rajoy, el “principal activo” del partido, y con dos insignes del PP alejados de la política:
José María Aznar y
Rodrigo Rato. "Yo ya cuento con ellos, ellos lo quieren hacer y van a estar en la campaña electoral, cada uno a su manera", afirmó Mayor.
La crisis centrará, por tanto, los discursos en una campaña en la que el
PSOE tendrá que sudar la camiseta si quiere remontar la desventaja inicial. Zapatero puede sufrir un primer voto de castigo que, aunque no le moverá del poder, le hará pensar en aquello de que
quien gana las europeas gana las generales.