Asimismo, Limón ha defendido que Romero "jamás" le habló de que hubiera cometido algún error de protocolo y que "nunca" le dijo "que se equivocara en nada". "Teresa me dijo que le había costado mucho doblarlo (el colchón) al morir el primer misionero. Estando aquí, me viene una mujer de la limpieza y me dice que vio a Tere doblando ella sola el colchón del segundo, y que la mujer se quedó asustada", ha relatado.
En este sentido, el marido de Teresa Romero ha explicado que durante el tiempo que permaneció al lado de la habitación de su esposa en el hospital pudo ver a una enfermera quitándose el traje dentro. "He visto de todo. A una enfermera quitándose el traje a la pata coja, apoyándose en el suelo, y los otros gritándole: "¡Así no, así no!". Y ella: "¡Que sí, que yo lo hago así, que estoy acostumbrada!", ha indicado.
En relación con el perro de la pareja, Excálibur, que fue finalmente sacrificado, Limón ha asegurado que entiende que algunas personas no hayan comprendido el amor que tenían hacia su mascota, pero ha agregado que era su "hijo adoptivo, uno más en la familia". "Eso, lo del perro, tampoco va a quedar así, lo juro", ha subrayado.
A su juicio, "en buenas condiciones y con el personal preparado", sería "obligado" repatriar a los misioneros enfermos por el virus del ébola, pero no "a un hospital en desmantelamiento por el afán de privatizar".
Finalmente, ha afirmado que la ministra de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Ana Mato, "está jugando con la vida de muchas personas". "Si le viene grande el puesto y no sabe gestionarlo, debe dimitir", ha concluido.