MULTITUDINARIA MISA EN MANILA
La pasión católica de Filipinas por el Papa
Efe
domingo 18 de enero de 2015, 11:35h
Actualizado el: 18/01/2015 12:35h
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| Parque Rizal, en Manila (Filipinas), donde este domingo ha oficiado una misa el Papa. Efe |
La constante lluvia no consiguió apagar la pasión católica de los millones de filipinos que acudieron a la misa oficiada por Francisco en el centro de Manila, el último y más multitudinario acto del pontífice durante su visita a Filipinas.
Entre 6 y 7 millones de personas acudieron a la misa, según los datos proporcionados por las autoridades gubernamentales de Filipinas al Vaticano.
Así informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien explicó que si estos datos son correctos, la ceremonia en Manila se puede considerar que ha sido el evento más numeroso de la historia de los viajes de los Papas.
Lombardi participó en una rueda de prensa conjunta con el arzobispo de Manila, el cardenal Luis Antonio Tagle, quien confesó que el pontífice le preguntó incrédulo durante toda la jornada cuánta gente había. Tagle también explicó que el papa quedó sorprendido de la energía de estas personas tras pasar la noche y toda la mañana en el parque Rizal para asistir a la misa, sobre todo después de la incesante lluvia que cayó durante todo el día.
Poco antes de la ceremonia, tanto el parque como las calles aledañas estaban repletas de personas ataviadas con chubasqueros, muchos de ellos del color amarillo de la bandera del Vaticano, que esperaron pacientemente durante horas bajo el agua que cayó durante gran parte de la jornada.
El recinto, conocido popularmente como "Luneta", también contó con la presencia de 25.000 policías, desplegados en la zona para registrar a los asistentes y tratar de evitar avalanchas, uno de los grandes temores que tenían de las autoridades de Manila ante la ceremonia.
A su llegada, el Papa fue recibido por una masa de fieles entusiasmados que agitaban banderas filipinas, del Vaticano, figuras del Santo Niño, o cualquier prenda que tuvieran a mano para captar su atención, con la esperanza de que les dedicara una rápida mirada. La música y los gritos constantes de los asistentes dieron un ambiente festivo a la llegada de Francisco, mientras que en las calles colindantes al parque Rizal cientos de miles de personas seguían intentando acceder al recinto.
Antes de subir al escenario, el pontífice se desplazó entre los asistentes en un papamóvil de diseño filipino, similar al tradicional "jeepney", un particular vehículo colorido utilizado en el transporte público que se ha convertido a lo largo de los años en una seña de identidad del país.
En consonancia con el carácter de improvisación que ha caracterizado la visita del Papa a Filipinas, la misa, prevista para las 15.30 hora local (07.30 GMT), comenzó 20 minutos antes de lo previsto.
Un coro de mil miembros y una orquesta de 120 músicos amenizaron la ceremonia, que se extendió durante dos horas en las que se utilizaron varios idiomas regionales de Filipinas con el objetivo de reflejar la diversidad de la cultura del país.
La misa acabó con unas sentidas palabras pronunciadas por dos destacados representantes de la Iglesia católica de Filipinas. "Tu eres nuestro sol", dijo al santo padre el arzobispo de Lingayen-Dagupan, Socrates Villegas. "No sentimos la lluvia", agregó. El arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle, por su parte, dio gracias al Papa por la visita a Filipinas en varios idiomas, a lo que los asistentes reaccionaron con un fuerte aplauso.
Vestido con un chubasquero amarillo, un inusual atuendo con el que se ha visto al pontífice en repetidas ocasiones en los últimos dos días, el papa quiso desplazarse de nuevo entre los emocionados asistentes antes de abandonar el recinto. Durante unos 15 minutos, el pontífice saludó a los presentes y cogió en brazos a varios niños, a los que besó en la frente. En su camino de vuelta hacia la nunciatura, también le esperaban cientos de miles de filipinos que gritaban al paso del convoy papal pese a la lluvia que cae en Manila, que se encuentra en alerta 1 de un máximo de 4 por la cercanía de la tormenta tropical Mekkhala.
Por segundo día el santo padre ofició una misa bajo alerta por tormentas después de la que celebró en Tacloban, a donde acudió para consolar a las víctimas del tifón Haiyan, que arrasó la ciudad en noviembre de 2013, y cuya visita tuvo que acortar cuatro horas debido al mal tiempo.
El Papa, al que los filipinos han dado el cariñoso apodo de "Lolo Kiko" (Abuelo Kiko), llegó el jueves al país con mayor número de católicos de Asia y tiene previsto partir este lunes hacia Roma.