POR LA MUERTE DEL ANTIGUO REY
Felipe VI viaja a Arabia Saudí para mostrar sus condolencias al rey Salmán
Efe
domingo 25 de enero de 2015, 09:54h
Actualizado el: 25 de enero de 2015, 19:03h
El monarca español manifestó su compromiso de reforzar los lazos de amistad.
El Rey Felipe VI llegó este sábado a Riad para trasladar el pésame por la muerte del monarca saudí Abdalá bin Abdelaziz, informó a Efe una fuente de la Casa Real española.
El monarca español ha viajado acompañado del ministro de Defensa, Pedro Morenés, señaló la fuente.
El Rey y el ministro fueron recibidos por el embajador de España en Arabia Saudi, Joaquín Pérez Villanueva, y por el gobernador de Riad, Turki bin Abdalá bin Abdulaziz, con quien han mantenido una breve conversación después de aterrizar en el aeropuerto cerca de las 16.25 hora local (13:25 GMT).
El monarca se encontró con el resto de jefes de Estado y delegaciones representantes de otros países, para trasladar sus condolencias directamente al nuevo rey saudí, Salman bin Abdulaziz, quien fue entronizado el viernes horas después de la muerte de su hermano.
Felipe VI envió un telegrama a Salman en el que expresaba su "más sincero sentimiento de pesar" y en el que se unía "al dolor de la familia real y del querido pueblo saudí".
Según han informado a Efe fuentes de la Casa del Rey, el monarca español manifestó también su compromiso de reforzar los lazos de amistad y cooperación que unen a ambos países.
El pasado 18 de mayo, Salman, como príncipe heredero, recibió al rey Juan Carlos en Yeda, a donde el entonces jefe de Estado español viajó acompañado por los ministros de Defensa, Fomento e Industria y casi una treintena de altos directivos de empresas españolas.
Esa visita oficial estuvo centrada en favorecer la cooperación económica bilateral.
Las relaciones políticas y comerciales entre ambos países se incrementaron notablemente desde la llegada al trono del rey Abdalá y la visita oficial que los Reyes de España realizaron en abril de 2006 a Riad.
Durante ese viaje, se firmó un acuerdo para institucionalizar los contactos políticos entre ambas naciones.
El rey Abdalá falleció el pasado viernes a los 90 años tras sufrir una neumonía que lo mantuvo hospitalizado desde principios de este mes.
También se espera la próxima visita a Riad del presidente estadounidense, Barack Obama, y su vicepresidente, Joe Biden.
Asimismo, varios líderes internacionales acudieron este sábado a Riad para trasladar sus condolencias al nuevo rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, por la muerte ayer de su hermano Abdalá, en un gesto de continuidad del compromiso con esa monarquía.
Mientras que Arabia Saudí llora la muerte de su anterior monarca, dirigentes como el presidente francés, François Hollande, o el egipcio, Abdelfatah al Sisi, viajaron a Riad para dar el pésame a la familia Bin Abdulaziz, y así, reafirmar su intención de seguir colaborando con su Casa Real.
También se espera la próxima visita a Riad del presidente estadounidense, Barack Obama, y su vicepresidente, Joe Biden.
Quien también visitó este sábado Riad fue el ministro iraní de Exteriores, Yavad Zarif. Un viaje de un miembro del gobierno de la república islámica chií a la monarquía suní no es algo habitual: esto supone empezar con buen pie el arreglo de las diferencias entre ambos países, que no son pocas, y no solo religiosas.
Irán ha jugado un papel determinando en los conflictos abiertos actualmente en la región. Desde la guerra en Siria con su apoyo al régimen de Bachar al Asad, hasta su cooperación con el movimiento chií de los hutíes en el Yemen, lo que está provocando un laberinto político en Saná.
En su primer discurso como monarca saudí, Salmán hizo ayer hincapié en "la necesidad extrema de unidad y cooperación" entre las naciones árabes y musulmanas, lo que, en un contexto de rivalidad con Irán y de división regional, adquiere especial importancia.
El rey Salmán se huele la que se le viene encima y el Oriente Medio que le espera. Tras la muerte de su hermano Abdalá, escribió en su cuenta de Twitter un mensaje en el que le pide a Alá que le ayude a mantener la seguridad y estabilidad en el país, así como "protegerlo de todos los males".
En otras circunstancias, esas palabras pasarían inadvertidas, pero en la situación de explosión regional suponen el establecimiento de las prioridades del nuevo rey, un hombre de avanzada edad que afronta desafíos a nivel interno en cuanto a derechos humanos, pero también externo con la guerra antiterrorista.
El nuevo monarca, de 81 años, se refirió a los desafíos externos, pero no hizo mención alguna a los internos. Incluso sentenció que habrá una continuidad con las políticas tradicionales y conservadoras vigentes en el país desde la instauración de la actual Casa Real, descendiente de la dinastía Al Saud.
En un informe tras la muerte del rey Abdalá, la organización Human Rights Watch estableció los retos que tiene por delante Salmán, entre las que remarcó especialmente el campo de las mujeres, con la necesidad de poner fin al sistema de tutela masculina (para viajar, obtener pasaporte, casarse o estudiar) y la prohibición de conducir.
Asimismo, mostró su preocupación sobre la situación de las libertades de expresión, opinión y reunión, y exigió paralizar la detención de activistas pro derechos humanos, y la excarcelación de los que están presos con penas de más de diez años por delitos relaciones con el uso del lenguaje.
Entre un largo listado de tareas, también añadió su queja por el castigo con cárcel a personas acusadas de practicar "brujería" o de "sembrar la discordia", y criticó duramente la ley contra la ciberdelincuencia de 2007, que permite procesar a usuarios de las redes sociales.