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FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

Frank Zappa y 'Que Dios nos perdone' aterrizan en San Sebastián

Frank Zappa y 'Que Dios nos perdone' aterrizan en San Sebastián
EL IMPARCIAL/Efe
lunes 19 de septiembre de 2016, 15:16h
Actualizado el: 19 de septiembre de 2016, 17:36h
El evento prosigue su curso en la edición de 2016.
El realizador alemán Thorsten Schütte descubre la cara más íntima y desconocida de Frank Zappa en el documental "Eat that question: Frank Zappa in his own words", que compite en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián.

Casi todo el mundo conoce la foto de Zappa desnudo en el inodoro, alguna de sus letras obscenas, su carácter provocador, pero la película incide en su inagotable curiosidad y creatividad musical y en la lucidez de un artista que no se doblegó ante la industria.

"Creo que el público en general lo percibe como un tío hippy, inmoral y drogadicto, y los medios han perpetuado esa imagen", ha señalado hoy Schütte a Efe, "e incluso mucha gente que escucha su música no sabe nada de su faceta emprendedora, de compositor serio y políticamente comprometido".

A través de una serie de entrevistas en televisión, algunas inéditas, concedidas a lo largo de su vida, el propio Zappa cuenta que su primera inspiración musical fue el compositor francés de música concreta Edgar Varese.

Varese lo llevó a Bartok, a Stravinsky o Cage. Hay una escena en la que el músico y cineasta -rodó varias películas- aparece en un programa de televisión extrayendo música de una bicicleta. "Esa escena dice mucho de su curiosidad y de su sentido del humor", apunta Schütte. "Lo que más me gusta de mi película -añade- es que invita a la apertura. A mí Zappa me ha enseñado a ser abierto, y creo que ese es un enorme regalo".

La película recorre desde sus primeros discos en los 60 hasta su muerte prematura en 1993, y se apoya en canciones como "Tinseltown rebellion", "Trouble every day" o "Dinah-Moe humm", que forman parte de una carrera que abordó desde el rock a la psicodelia, el jazz y la música orquestal.

Schütte renuncia a indagar en los orígenes de Zappa o a entrevistar a sus allegados y se centra en las palabras y el rostro del propio artista. "Me interesaba el primer plano, acercarme a la persona pública, la creativa", afirma, "para mí es una mente maravillosa, en su elocuencia, su persistencia, su radicalidad".

Hay momentos sorprendentes, como sus comparecencias en el Senado de Estados Unidos para defender la libertad de expresión frente a un grupo de presión que abogaba por restringir el sexo y la violencia en la música. O su viaje a Checoslovaquia, donde fue recibido por el presidente Vaclav Havel, que le nombró embajador comercial.

Schütte incide también en la faceta emprendedora de un hombre que, tras varios problemas de censura, fundó su propio sello discográfico, luchó por los derechos de sus canciones y creó un modelo de negocio alternativo basado más en las actuaciones en vivo que en los ingresos por venta de discos.

Sus problemas con la industria se remontan a 1968, cuando varias pistas de su tercer álbum con la banda Mothers of Invention, "We're only in it for the money", fueron burdamente editadas. A partir de entonces, el control artístico y comercial de su obra se convirtió para él en algo imprescindible.

Al director alemán, curtido en los documentales, le costó ocho años sacar adelante este proyecto. Lo más difícil fue vencer las resistencias de la familia, la viuda y los hijos, que finalmente le dieron el visto bueno. "Al principio ni siquiera cogían el teléfono. Llevó tiempo superar esa barrera de seguridad", cuenta.

"Eat that question: Frank Zappa in his own words" llega a San Sebastián tras una muy buena acogida en Estados Unidos, donde ha pasado por festivales como Sundance o South by Southwest. En España la estrenará Sony en cines en los próximos meses.

Sorogoyen presenta en Donosti "Que Dios nos perdone", un thriller violento

Rodrigo Sorogoyen presenta este lunes a competición un thriller violento en el que dos policías persiguen por las calles de Madrid a un violador y asesino de ancianas, pero eso es lo de menos. La película, afirma el director, es sobre todo, un recital de seres humanos.

"Es género, pero es muy humana, y eso a veces en los thrillers, no está, o está muy poquito, pero aquí los personajes dan todas las capas y aristas a la historia. La ambientación, el vestuario y los actores, que han conseguido crear seres humanos, es lo que hace que te lo creas. Para mí eso es básico", añade Sorogoyen en una entrevista con Efe.

El director, que anteayer cumplió 35 años, se siente muy orgulloso de haber conseguido esa "verosimilitud" en una historia dura, violenta y plagada de personajes traumatizados, todos ellos con dificultades para comunicarse.

"Es un thriller policíaco que habla de la dificultad de las personas para estar en paz, de cómo nos condiciona nuestro pasado de cómo la violencia es un círculo inevitable y, sobre todo, de cómo la violencia nunca es redentora", resume Antonio de la Torre, que hace un esfuerzo interpretativo doble, ya que su policía, el inspector Velarde, es tartamudo.

"Tuve la suerte de tener tiempo para prepararlo", dice a Efe, y agradece la ayuda a Isidoro Ruiz, presidente de la Asociación de Tartamudos, porque "para nada podía ser un actor haciendo de tartamudo, no podía ser una broma".

Pero el actor, seis veces nominado a los Goya, y ganador de uno de ellos, va más allá con Velarde: "No podía quedarme en la forma, había que entender el sufrimiento de alguien que quiere comunicarse y no puede".

Su réplica en pantalla es Alfaro, Roberto Álamo, "un policía con una pulsión muy violenta que tiene una relación muy difícil emocional y afectiva con el mundo que le rodea, se maneja bien en la superficie, pero cuando tiene que relacionarse con el corazón y las emociones no tiene armas y mete la pata", comenta el actor. Alfaro, dice Álamo, "tendría que decir muchas veces 'que Dios nos perdone' porque no sabe las cosas que hace, ni cómo las hace".

Ambientado en Madrid en el verano de 2011, cuando coincidieron en las calles millones de personas que acompañaron la visita del Papa Benedicto XVI y el movimiento ciudadano del 15-M, el thriller cuenta además con un destacable reparto, desde Javier Pereira, que repite con Sorogoyen, a Mónica López, Rocío Muñoz-Cobo y María Ballesteros; Luis Zahera y José Luis García Pérez.

El director de "Stockholm", la película revelación del 2013, una película pequeña y de bajo presupuesto, explica la evolución de Sorogoyen entre aquella y este thriller de acción producido por Atresmedia y Hernández y Fernández Producciones (Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky).

"Cuando me pongo a pensar en mi carrera, que espero que sea larga -sonríe-, no me la imagino en un solo género y aquí la historia lo pedía, así que cuando la escribimos Isabel Peña y yo enseguida nos dimos cuenta de todo lo que requería", y era bien grande, pero consiguieron un productor que les dio manga ancha. Y de nuevo, Sorogoyen ha sorprendido con el salto.

Reconocen actores y director el punto de vista masculino de la cinta, pero "esto es como la vida misma", apunta Álamo. El director defiende además con vehemencia que los personajes femeninos de la película son los vehículos para que los dos protagonistas de la cinta encuentren el perdón. Es su primera vez en el Zinemaldia y está "ilusionado, contento y nervioso" por entrar por la puerta grande del Festival, pero no quiere "ni pensar" en posibles premios.

De momento, prepara con Isabel Peña otro guión, otro thriller, pero esta vez "político y sobre la corrupción", desvela. Cuarta jornada del Zinemaldia, de nuevo con lluvia y fresco, que proyectará, además de "Que Dios nos perdone", la sueca "The Giant" y la ópera prima inglesa "Lady Macbeth".
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