www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Secesión anunciada

Natalia K. Denisova
sábado 10 de diciembre de 2016, 19:36h

Señalaba uno de los mayores conocedores de España que el proceso de desintegración avanza en riguroso orden de la periferia al centro. Sus primeros avances apartaron a los Países Bajos, Milanesado y Nápoles del imperio español. A principios del siglo XIX le llegó el turno de las grandes provincias ultramarinas y al final de la centuria cayeron las últimas posesiones, Cuba y Filipinas. El imperio donde no se ponía el sol quedo reducido a su centro, la Península. Al mermarse de manera tan radical, ¿está garantizada la integridad de España hoy?

Uno de los debates más destacados de la actualidad es, ¡qué duda cabe!, la cuestión catalana. Y vasca. A veces andaluza o gallega… Pero nunca hay cuestión española. De locos. Si hay algo que une a los partidos políticos en España, no es el interés nacional, ni siquiera el Parlamento. Lo que une a todos los partidos es el desconocimiento absoluto del país donde se encuentran. Más de dos milenios de historia de España gravitan sobre su vida nacional, determinan su rumbo, avisan de los peligros que puedan suceder. Sin embargo, sus señales no significan nada para los ignorantes revestidos de poder.

La apertura de un despacho, en la sede en la Delegación del Gobierno en Barcelona, para la ministra Soraya Sáenz de Santamaría es un hecho significativo. Si se esperara el mínimo rigor del gobierno, deduciríamos que pronto otras autonomías dedicarían un espacio similar para que la señora Sáenz de Santamaría “cargue su móvil”. Sin embargo, parece que no hay tal intención. Aparte de ser un agravio a la igualdad efímera entre las autonomías, esta decisión no llevará a buen puerto. La razón principal está en confundir el origen del problema, que no se ubica en Barcelona, ni en Bilbao, ni en Sevilla. El problema está en las rústicas testas de los gobernantes. No tienen ingenio ni conocimiento suficientes para darse cuenta de que la solución de los problemas que plantean los regionalismos está en el propio Gobierno de España, incapaz de presentar un proyecto de vida en común para todos los españoles. Además, se niegan a ejercer su autoridad, dejando a gran parte de los ciudadanos desolados bajo la presión de los regionalistas, mejor conocidos como los nacionalistas. Mucho se les concede.

Se podría culpar a los catalanes y vascos por sentirse independentistas, o escandalizarse porque se sientan “oprimidos” por el resto de España, cuando en realidad son ellos los que gozan de los mayores privilegios. Pero esta búsqueda de culpables no es nada más que los fútiles aspavientos tan innecesarios como las torpes decisiones del gobierno que ha resuelto, pasados cinco años, aparentar cierta acción. Y para ello han optado por la vía más segura: seguir las pautas que marcan los independentistas. Ya que Puigdemont no quiere ir a Madrid, Santamaría va a Barcelona. No es la primera vez que España unida tiene un gobierno central con tan poca sal en la mollera, como diría Cervantes, pero ¿no sería la última? El Gobierno de España no plantea con claridad y rigor un proyecto de vida en común. Por fortuna, entre tanto despropósito y desplazamiento de la vicepresidenta, se han oído voces sensatas en el Gobierno, por ejemplo, el ministro del Interior, señor Juan Ignacio Zoido, ha dicho que la unidad de España no es negociable. También Alberto Núñez Feijóo, presidente de Galicia, y el presidente de la Gestora del PSOE, han proclamado que la unidad de España no se toca.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (15)    No(0)

+
2 comentarios