Un grupo de hombres armados ha matado en Karak (Jordania) a cuatro policías y una turista canadiense. Los terroristas han tomado como rehenes a otros 14 turistas en la fortaleza cruzada del siglo XII que da nombre a esta provincia situada a unos 140 kilómetros al sur de Ammán en la ruta del Camino de los Reyes. Las fuerzas especiales de la policía jordana rodearon el castillo mientras los atacantes se atrincheraban con los rehenes, la mayoría de los cuales eran malasios. El secuestro ha terminado cuando la policía jornada ha asaltado la fortaleza. Hasta el momento, no se ha publicado información sobre la organización terrorista a la que pudiesen pertenecer los atacantes.
Jordania es un aliado clave de los Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico y uno de los países más amenazados por él. El pasado mes de junio seis miembros de las fuerzas de seguridad jordanas fueron asesinados y otros 14 resultaron heridos en un atentado terrorista desde territorio sirio. Pocos días antes, otros tres agentes de la inteligencia jordana y dos ayudantes murieron en otro atentado a manos de un hombre armado en el campo de refugiados palestinos de Bakaa.
En esta ocasión, el ataque contra el Karak, una de las grandes atracciones turísticas de Jordania, amenaza con dañar una de las principales fuentes de ingresos del país. Los destinos turísticos suelen ser objetivos prioritarios de las organizaciones yihadistas, como se ha visto en Turquía y Egipto. Hasta el momento, las autoridades jordanas han logrado contener la entrada de organizaciones terroristas en su territorio. A comienzos de marzo de este año, la policía del reino hachemí desarticuló un comando del ISIS cerca de la frontera con Siria. La célula terrorista planeaba atentar contra objetivos civiles y militares.
Sin embargo, estos esfuerzos han sido insuficientes para evitar la incorporación de más de cuatro mil jóvenes jordanos a las filas del Estado Islámico, el Frente Al Nusra y otras organizaciones yihadistas que combaten en la vecina Siria. A medida que estos grupos van sufriendo reveses -que, por cierto, hasta ahora no han sido definitivos- en Irak y Siria tratan de extender su actividad a otros países enviando de regreso a los terroristas que se han entrenado en el territorio que controlan.
Sería injusto no reconocer el esfuerzo que se está haciendo en Jordania para evitar el adoctrinamiento de los jóvenes. Al comienzo de este curso escolar, se han introducido cambios en los libros de texto para evitar los contenidos radicales. Esto ha despertado la furia de las organizaciones islamistas que, sin llegar a la violencia, son muy activas en el país.
Es difícil prever qué sucederá si, finalmente, el ISIS y los otros grupos son derrotados en Siria e Irak, pero logran dispersar sus efectivos por toda la región. El Estado Islámico y el Frente Al Nusra han desarrollado una combinación de tácticas terroristas en núcleos urbanos y combate en campo abierto de modo similar a un ejército regular. Quienes se han entrenado con ellos pueden organizar e integrar desde células terroristas hasta movimientos guerrilleros capaces de desestabilizar un territorio.
Las investigaciones posteriores sobre la toma de rehenes y los asesinatos de este domingo arrojarán luz sobre quién está detrás de esta actividad terrorista en Jordania.