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TRIBUNA

Lotería e ilustrados

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 23 de diciembre de 2016, 20:13h
El rey Carlos III es un modelo de déspota ilustrado. Como individuo, el monarca era un hombre no muy inteligente y cuya mayor pasión, la caza, le absorbía muchas horas de su existencia. Sin embargo, su reinado tiene los signos de la modernidad, al igual que lo tuvieron Federico II de Prusia, los emperadores María Teresa y José de Austria, José II de Portugal o Catalina II de Rusia. Los llamados déspotas ilustrados se rodearon de aristócratas y nobles burócratas (los que en Francia eran conocidos como nobleza de los cargos, funcionarios de origen plebeyo que se ennoblecían gracias al Estado al que servían), que hicieron reformas para mejorar la existencia de sus súbditos, lo que ocasionó que sus gobiernos, en nombre de la filosofía de la Ilustración, se enfrentaron a los poderes sociales de los privilegiados de la época. Esta es la época en que “las Luces”, la ideología basada en los descubrimientos científicos de Newton y filosóficos de Kant, elabora por primera vez para la humanidad la noción del progreso. ¡El mundo puede ser cambiado por la voluntad humana! ¡El progreso supone que nada es permanente o natural! ¡La inteligencia humana no conoce límites y avanza arrumbando convenciones sociales, creencias o instituciones milenarias! Así, Carlos III someterá a la Inquisición, favorecerá la apertura intelectual con Europa, liberalizará la economía y el comercio de cereales, y promocionará en la Iglesia española a quienes estaban identificados con esas ideas. Parece que el conde de Aranda, el ministro más significativo de esta etapa, le enviaba a Voltaire notas sobre distintos asuntos, y también jamones, que según algún autor le hacían dichoso al gran escritor francés. Aranda no iba tan lejos como Voltaire, que proponía “écraser l´infâme, referido a la Iglesia católica, pero sífue un decidido actor de la expulsión de los jesuitas, lo que era congruente con sus ideales masónicos, pues Aranda era gran maestre de la masonería.¿Se imaginan hoy un primer ministro que sea consagrado como máxima autoridad del Gran Oriente? La noción del progreso, evidentemente, no opera en esto.

Los déspotas ilustrados no se dieron ni en Francia ni en Gran Bretaña. El despotismo ilustrado fue una especie de técnica de desarrollo político y económico para monarquías que aspiraban a tener las características de la inglesa o la francesa. La Revolución en este último país introdujo una nueva y distinta dimensión del hecho revolucionario. El factor del progreso estuvo en la ideología revolucionaria francesa, cosa que no sucedió con la revolución inglesa, ya que cuando el parlamento decidió ejecutar con el hacha al rey Estuardo (los franceses usaron un método más limpio, la guillotina), los dirigentes de aquella revolution creían estar restaurando una pureza institucional que se había perdido con el tiempo. Esta ruptura revolucionaria, desde la de Francia, abre una reflexión interesante pero poco práctica: ¿las monarquías ilustradas hubieran evolucionado todas como la británica?

Carlos III crea los símbolos y las representaciones de lo que luego serían los de la moderna nación liberal. Hasta entonces, la bandera, el himno, la hacienda pública, eran instrumentos del rey. A partir de su reinado, se corresponden con el Estado. Y esa diferencia establece el inicio de que los súbditos del rey-señor, pasen a ser ciudadanos en derechos y obligaciones iguales.

Con Carlos III se crea la primera lotería. Inspirada en el modelo de la lotto italiana, que el rey conocía cuando fue soberano, también ilustrado, de Nápoles, la llamada “lotería primitiva” fue impulsada por el marqués de Esquilache, ministro que liberalizó el comercio de cereales. Es entonces cuando los niños del colegio de san Ildefonso empezaron a cantar los números y los premios, pues el destino de la recaudación era para los hospicios y hospitales. Entonces, el método era similar al del actual sorteo de la primitiva. La lotería con el método de la nacional es obra de la ley de las Cortes de Cádiz de 11 de noviembre de 1811. Su primer sorteo fue el 4 de marzo de 1812, unos días antes de que se publicara la primera constitución española. En esto también hay una continuidad entre Carlos III y la obra de los liberales doceañistas. El problema fue que Fernando VII llegó después. Pero como estamos en Navidad, no se debe hablar de malas noticias.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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