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BIOGRAFÍA

Pilar de Arístegui: Sofía. La Reina

Pilar de Arístegui: Sofía. La Reina

Prólogo del padre Ángel. La Esfera de los Libros. Madrid, 2016. 556 páginas. 26,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Carlos Abella

Han sido varias las biografías que se han publicado hasta la fecha sobre la Reina Sofía y eso acredita su interés humano y político. Pilar de Aristegui ha tenido la valentía de abordar el nuevo desafío de narrar la peripecia vital de nuestra Reina apoyada -solo en parte- en el hecho de haber tratado en varias ocasiones a Doña Sofía en algunos de sus destinos diplomáticos y fundamentalmente en la embajada de España ante la Santa Sede, en Roma, en su condición de esposa del recientemente fallecido embajador de España, Carlos Abella, -con el que me ha honrado coincidir en nombre y apellido sin ser familia alguna- y en su experiencia como escritora. También en la confidencia discreta y elegante de personas que han tratado a Doña Sofía en sus distintas etapas.

La biografia responde al criterio de servir al conocimiento del personaje y de ofrecer al lector los datos y claves de su vida como joven hija de un rey, en el exilio primero, como adolescente princesa de Grecia, como esposa de un futuro rey y como reina de España en un periodo apasionante de la historia de nuestro país. Y aunque la autora reconoce que creemos que sabemos ya mucho de esta mujer, a la que define como “cálida, humana y ejemplar”, “siempre hay algo que descubrir de ella”.

De las tres partes en las que se divide el libro, es en la primera en la que considero que la autora ha encontrado el equilibrio narrativo entre el relato y la aproximación y cercanía a la reina. En ella se aprecia cómo gestó su filosofía vital de “estar siempre al servicio de los demás” y de ahí que la autora admita que nuestra reina “no ha habido causa en la que no haya estado”.

En los capítulos 2 y 3 Aristegui narra con mesura, prudencia y ritmo los difíciles años en los que el pulso entre Franco y Don Juan tienen también secuelas en la relación entre éste y su hijo Juan Carlos y atribuye gran importancia -con razón- al hecho de que Don Juan Carlos y ella optaran por instalarse en Madrid y no en Estoril, en Portugal, al regreso de su viaje de novios, pues de esa forma se acercaban más a la opción de la restauración monárquica.

También ofrece claves de su adecuación a la vida española de los años sesenta hasta la muerte de Franco y los momentos en los que las conspiraciones de palacio llegaron a urdir otro pretendiente a la Corona, intentando marginar la opción de Don Juan Carlos como rey- que fue siempre la de Franco-, muy bien reflejadas en este párrafo de la página 157: “Doña Sofía era consciente de la importancia de su situación, como parte del estado, pero con mesura. Era tiempo, por tanto, de observar y reflexionar. Todo había de ser pensado, medido y sopesado que coincidía plenamente con los rasgos a de su carácter. Ni una palabra de más, ni un gesto desmedido, ni una iniciativa imprudente. Era preciso analizar los pasos a dar con frialdad y templanza. Estaba en juego la Corona y la estabilidad de la nación”.

También acierta al describir Arístegui con buen tacto las relaciones entre ella y el rey, basadas en un sólido afecto inicial y en aún más sólido sentido del deber de Doña Sofía, capaz de sonreír ante la adversidad, de seguir luchando por la educación de sus hijos y por no dar prueba alguna de contrariedad frente a los embates, decepciones, desaires o reveses de la vida, aunque se aprecia que la muerte de su padre, el buen rey Pablo y la trágica muerte en Madrid de su madre, la reina Federica, le afectaron muy hondamente.

Doña Sofía ha sido hija de rey, hermana de rey, esposa de rey, madre de rey, y quién sabe si llegará a ser abuela de reina, y en todas estas circunstancias ha acreditado su categoría, sencillez, elegancia y discreción, virtudes que quedan muy bien reflejadas en este libro que nos aproxima a ella con rigor, sin buscar efectismo alguno ni revelar nada escandaloso -al uso de tanta advenediza en la narración histórica a la exclusiva búsqueda de bajos instintos - o de servirse del personaje para su causa, como ocurriera en otra biografia de la reina que despertó más polémica que interés.

El libro ha contado con los testimonios de varios exministros de gobiernos de España, de varios embajadores y con un medido prólogo del padre Ángel que acierta al decir: “La reina es una persona que construye a diario un mundo mejor”, y la autora admite en la página 17 que no quisiera que este libro fuera una hagiografía de un personaje de la realeza, sino la crónica de un ser humano con responsabilidades reales que ha tenido siempre presente la importancia del cumplimiento del deber, el servicio a los demás y que ha vivido y sufrido las adversidades de la existencia con entereza y dignidad”. Objetivo logrado.

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