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RELATOS

Carmen de Burgos «Colombine»: Ellas y ellos o ellos y ellas

domingo 12 de marzo de 2017, 18:42h
Carmen de Burgos «Colombine»: Ellas y ellos o ellos y ellas

Selección y prólogo de Baby Rivero. Huso. Madrid, 2016. 410 páginas. 22 €

Por Inmaculada Lergo Martín

Bajo el título de Ellas y ellos o ellos y ellas se recogen ocho de entre los más de cien relatos breves de la escritora Carmen de Burgos -«Colombine»- (1867-1932), una de las más activas en este género, que conoció en las décadas del 10 al 30 del siglo XX un verdadero boom editorial en revistas y publicaciones periódicas. La editora, Baby Rivero, ha hecho la selección con la pretensión de que sean representativos de los ideales de esta agitadora cultural que fue además periodista -siendo la primera mujer en España corresponsal de guerra-, ensayista, traductora y pedagoga.

Todos los cuentos presentados parten de un claro posicionamiento de «tesis», denunciando los errores e injusticias de un modelo social cargado de convencionalismos y prejuicios, especialmente respecto al papel asignado a la mujer o al matrimonio; y cuestionándose abiertamente también el controvertido tema de la homosexualidad. De Burgos, siempre activa, fue la primera mujer redactora en El Diario Universal (1903) donde, aprovechando el espacio que le proporcionaba su columna «Lecturas para la mujer», tomó la iniciativa -dando lugar a escándalo- de la creación del «Club de matrimonios mal avenidos», que abogaba por una necesaria ley de divorcio. Sin embargo, el tono general en todos los relatos, y en su pensamiento, no es combativo sino conciliador, mostrando, a través de historias concretas, la infelicidad que conllevan los usos sociales de la España de su época, y defendiendo, además, la necesidad de la inclusión de la mujer en la vida activa y la importancia de que reciba una mejor educación.

Así, por ejemplo, en «El abogado», es la falta de mundo y la candidez de la protagonista lo que la conducen al destrozo de su vida, a manos, primero, del hombre que le promete reiteradamente hacerla su esposa y, después, de un desalmado abogado que la enreda en un pleito interminable que la protagonista acepta porque el hijo de ambos lleve finalmente un apellido. En el titulado «El artículo 438» se denuncia de forma muy concreta y explícita una legislación claramente injusta hacia la mujer, que le impide ser dueña de sus propios bienes y la mantiene atada a todas las arbitrariedades del marido. Carmen de Burgos, quien decía que le resultaba difícil el pensamiento único y llevar una vida con un camino trazado, no podía compartir un ideal femenino basado en la inmovilidad y el encierro, que no era sino la garantía de que no tuviera más mundo fuera de aquel: «Eres lo único que llena mi vida», dice con desesperación a su enamorado una de sus personajes.

Por otro lado, en «El perseguidor» se relata la historia de una viuda joven y rica que decide salir de su pueblo –cuya vida la asfixia– y más tarde de Madrid, para realizar una serie de viajes en solitario por Europa, huyendo así de lo que –siente– sería una vida atrapada por un hogar convencional. Pero le sucede que, en cada una de las ciudades por las que pasa, cree que un hombre la persigue y el pánico la invade haciéndole patente su soledad. Comprende entonces que «era el delirio de independencia» la que la había llevado «hasta el egoísmo» y «había creado e fantasma de su miedo», por lo que al final decide volver y aceptar a un pretendiente que la había esperado insistente y fiel, con el que consigue ser «dichosa» al «crearse su hogar libre, sereno, sano, en el que no era la sacrificada».

El absurdo de unas convenciones burguesas que obligaban a mantener siempre la impostura como modelo de vida es el trasfondo de «Los huesos del abuelo», donde los descendientes del ilustre don Luciano de Campo Grande explotan su memoria como forma de vida y para mantener su estatus. También en el titulado «Villa María», el pundonor de tener el mejor hotel del lugar, de estar por encima de sus vecinos, propicia la ruina de una familia trabajadora y honrada. Otro tema tratado es el de la homosexualidad, en el cuento que da título al libro y que se publicó por vez primera en 1917, provocando un gran revuelo. En su momento se entendió como un alegato contra la misma, aunque nuevamente se trata más bien de una exposición abierta a la reflexión sin una conclusión única: «No somos viciosos… somos doloridos… fatalmente doloridos… ¡Y se ríen de nosotros!».

Carmen de Burgos tiene una prosa cargada de descripciones vibrantes, de imágenes novedosas, de ironía continua, que aunque resulta más fresca y apetecible cuando se desprende de la necesidad de hacer denuncia explícita –quizá porque hoy algunas (solo algunas) ya no son necesarias–, merece la pena leer.

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