Leonard Susskind: La guerra de los agujeros negros. Traducción de Javier García Sanz. Crítica. Barcelona, 2009. 478 páginas. 26 €
Leonard Susskind nació en 1940, en el seno de una humilde familia judía del sur del Bronx. Siendo adolescente, comenzó a trabajar como fontanero, ayudando a su padre, y terminó doctorándose en Física, en 1965, por la Universidad de Cornell. Desde 1978 ejercerá como catedrático en la célebre Facultad de Física Teórica en Stanford. Ha recibido varios premios a raíz de la formulación de la "teoría de cuerdas" –de la que está considerado su fundador– y de su aplicación en el estudio de los agujeros negros.
La "guerra" de los agujeros negros nace a partir de la
paradoja de la información de Stephen Hawking. La relación científicamente conflictiva entre Susskind y Hawking comenzó en 1981 durante un ciclo de mini-conferencias organizado por el millonario Werner Erhrad, en su mansión de San Francisco; es allí donde Hawking (el "travieso", el "temerario") dejó caer la bomba que desencadenó la guerra: afirmó que "…la información se pierde cuando se evapora un agujero negro", y parecía demostrarlo. Según Susskind, aquello significaba un "desastre sin paliativos" y, motivado por la insistencia de Hawking en una réplica convincente, provocó un replanteamiento en el gremio de los fundamentos de la física, con una tensión intelectual ente dos corrientes que duró hasta 2004 y que ha quedado plasmada en este libro.
Escaramuzas, ataques sorpresa, resistencia, contraataques… El autor nos presenta esta confrontación científica, centrada en la batalla por descubrir la naturaleza de los agujeros negros, y también nos adentra en algunos aspectos básicos de la física moderna. Junto a las analogías bélicas, el humor está igualmente presente en el libro al describir Susskind, por ejemplo, su primer acercamiento al "león" Richard Feynman en unos urinarios de la Universidad de Columbia.
Como conclusión, Leonard Susskind no reclama una victoria frente a Hawking, y sí recalca el esfuerzo que realizaron los dos bandos por aparcar momentáneamente sus convicciones más firmes, tratando de conciliar ambas teorías para progresar hacia la construcción de una mejor teoría fundamental.
La guerra de los agujeros negros es una controversia científica, pero también es la crónica de un descubrimiento y una celebración: la de la mente humana y su extraordinaria capacidad para descubrir las leyes de la Naturaleza. Es una exploración de un mundo mucho más alejado de nuestros sentidos. "Prepararse para quedar desconcertado. Todo el mundo lo está".
Por Fernando Leblic González