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Crónica religiosa

El Papa nos pide no perder la confianza ni resignarnos

domingo 31 de marzo de 2013, 11:08h
FRANCISCO sigue sorprendiendo, sobre todo a todos aquellos que temen las “novedades”. Por Rafael Ortega
FRANCISCO sigue sorprendiendo, sobre todo a todos aquellos que temen las “novedades”. En la Vigilia Pascual del sábado, el Pontífice ha hablado de nuevo muy claro: “La novedad nos da miedo, también la que Dios nos trae y nos pide. Preferimos nuestras seguridades”. “Tenemos miedo de las sorpresas de Dios, porque Él nos sorprende siempre”. “No nos cerremos a la novedad que Dios quiere traer a nuestra vida”. “No perdamos confianza nunca. No nos resignemos. No hay nada que Dios no pueda cambiar ni pecado que no pueda perdonar”.

Ya estamos en Pascua. ¡Felicidades a todos! . Es la gran fiesta de la Resurrección del que dio la vida por nosotros y el Papa nos ha vuelto a dar lecciones de humildad a los cristianos, sobre todo a los que vivimos en este primer mundo, que “prefirimos al seguridad”. Todos los actos de esta Semana Santa han tenido en FRANCISCO al hombre que queríamos ver. Su lenguaje verbal y gestual ha sido ejemplo para muchos y ya han calado en sacerdotes y obispos. Las novedades llegarán pronto a los diferentes escalones del gobierno de la Iglesia y aunque ahora mismo, como es tradicional, se han confirmado a todos los cargos, en los próximos meses llegarán esas “novedades” que afectarán también a diócesis muy importantes. Es curioso como algunos se adaptan inmediatamente y otros no desean esas “novedades”.

Esta semana hemos conocido las anotaciones que el entonces cardenal Bergoglio hizo durante una de las congregaciones previas al Cónclave: “Evangelización”. “Periferia existencial”. “Peligro de autorreferencialidad” y” combate contra la mundanidad espiritual”. Cuatro puntos como las bases de una Iglesia renovada revelados por el arzobispo de La Habana, monseñor Jaime Lucas Ortega, que pueden ser considerados como el programa de gobierno del Papa que quiere ser “ un pobre entre los pobres”.

Y lo ha demostrado. Se arrodilló también ante dos mujeres, una musulmana, a las que lavó los pies. Habló con los jóvenes presos. Tuvo palabras de consuelo y guarda silencio, por ahora, en las grandes celebraciones, como el Viernes Santo o en la Misa de este domingo, en la que ha cedido la palabra a otras personas.

Vamos de sorpresa en sorpresa. Todos y especial la Curia que no está acostumbrada a estos gestos y no hay nada más que ver la cara de algunos cardenales tan poco habituados a estas situaciones. Situaciones que suponemos nacen del corazón de un hombre “misionero” en toda la extensión de la palabra. Un jesuita, que lleva el nombre de FRANCISCO y que nos pide “no perder la confianza ni resignarnos”.