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José González Horrillo

Manual básico para católicos sin complejos

Cómo desmontar los tópicos que atacan a la Iglesia Católica y saber argumentar por qué se es católico.

24-10-2009

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Blanca de Ugarte. Madrid

¡Cuántas veces en su vida el católico ha sido atacado por el simple hecho de identificarse como miembro de la Iglesia! Son muchas las ocasiones, los debates en las que otros han criticado sus valores y su fe. Por ello, muchos deciden vivir su fe de puertas para dentro y se callan ante la falta de suficientes argumentos para responder a estos ataques.

Además, no se escuchan apenas en los medios de comunicación los discursos que necesitarían para ratificarse y para responder a los ataques que otros realizan contra el pilar de su vida.

El católico de hoy precisa de instrumentos para enfrentarse a esas discusiones y responder a aquellos que odian a la Iglesia. Pues bien, el “Manual básico para católicos sin complejos” de José González Horrillo (Editorial Sekotia) es una de esas herramientas que pueden serle de utilidad para defender su confesión.

El autor de esta obra considera que detrás de los ataques a la Iglesia hay dos razones: un odio a la institución “muy de moda en estos tiempos y que parece otorgar un toque de modernidad y progresismo” al que lo expresa, y “la ignorancia o falta de formación” que hace creer a muchos “cierta información sin haberla hecho pasar previamente por el sano filtro de la razón o contrastándola con datos alternativos de otras fuentes más fiables”.

De una forma breve, sencilla y clara, el Manual plantea los temas más espinosos que se tocan en este tipo de debates: primero, los que hacen referencia a la historia de la Iglesia como las cruzadas, las riquezas del Vaticano, la conquista y evangelización de América, etc; después, los relacionados con la moral como el celibato sacerdotal, el sacerdocio femenino, la anticoncepción, la homosexualidad, el aborto, la eutanasia, la manipulación genética, etc; y, por último, los que cuestionan la teología católica como la teología de la liberación o la feminista.

Los ataques y tópicos que escucha el católico suelen ser siempre los mismos por lo que éste puede prepararse para rebatirlos. La respuesta del creyente no debe de ser apasionada. Al contrario, lo sano es una argumentación rica y sosegada que sólo puede lograrse con una buena formación sobre la Historia, la Moral y la Doctrina de la Iglesia. Estos tres elementos fundamentan una fe razonada y coherente que hace que el hombre sea libre.



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