El bosón de… ¿qué?: de ¡Higgs!
Cristina Fernández Bedoya
martes 13 de diciembre de 2011, 21:40h
Es difícil explicar qué se está haciendo en el LHC sin acabar sumergido en una escena de la mítica serie Friends (en la que Ross habla de dinosaurios y Rachel confiesa que sólo oye “bla,bla,bla….”). Pero aún a riesgo de que me deshereden mis respetables colegas físicos, voy a intentar hablar del bosón de Higgs “para qué se entienda”. Y es que creo que merece la pena escapar de nuestra jerga habitual e intentar empapar al resto del mundo con nuestra pasión por encontrar nuevas partículas elementales, una empresa sin parangón ante la cual surgen muchas preguntas: ¿y para eso hace falta construir esos aceleradores de 27 km de circunferencia? ¿esos detectores tan obscenamente grandes más altos que el edificio de mi casa de Atocha? ¿esas redes de computación superpotentes que no aparecen ni en Star Trek?. Pero… ¿están locos estos romanos?. Bueno, es cierto que puede parecer una tarea descabellada, pero es que nuestra ambición no es pequeña: ¡estamos intentando explicar cómo funciona el universo!, que no es poco, oiga.
Y resulta que sí merece la pena y para sorpresa de muchos, ni siquiera es tan caro como pudiera parecer (comparando con la Formula 1, por ejemplo). De hecho, a raíz de experimentos de este tipo descubrimos aplicaciones útiles para la sociedad, pero dejemos las virtudes de la Investigación Básica para otro día y centrémonos en el anuncio que ha hecho hoy el CERN.
Ya sabrán que el LHC lleva ya funcionando un par de añitos. “Funcionar” significa que han colisionado un número astronómico de veces dos protones, y como resultado se producen otros tipos de partículas (tendréis creerme por el momento). Es parecido a jugar a la loteria. Si sacas tropecientas bolitas, al final sale el número deseado… o no, ¡depende de si esa bolita estaba dentro del bombo!
En el LHC se buscan bolitas, todas aquellas que los físicos teóricos han predicho con sus modelos y algunas más. Experimentos pasados han confirmado muchas de ellas. En otras ocasiones, es aún más divertido y encontramos sorpresas sin explicación teórica, o que tienen características que no esperábamos (los neutrinos es otro tema…).
La bolita del premio gordo es sin duda alguna el bosón de Higgs. Esta partícula se predijo en los años sesenta. Estarán conmigo de acuerdo en que casi cincuenta años para demostrar si la bolita no está en el bombo es realmente mucho tiempo... Y, ¿por qué es tan importante esta partícula?. Pues principalmente porque explica muchas cosas de forma sencilla. Sí, aunque parezca mentira, a los físicos nos gustan especialmente las teorías simples, somos tan sencillos como cualquiera.
Por comentar alguna cualidad interesante de esta partícula diré que explica como las demás partículas adquieren masa. No deja de ser irónico que haya tanta preocupación por qué unas partículas son más “pesadas” que otras…
Lamentablemente, no es tan fácil como encontrar la colisión buena, sino que es necesario asegurarse de se mide realmente lo que se está buscando. El anuncio de hoy es el resultado del análisis de los datos tomados hasta ahora por los detectores ATLAS y CMS. Pero, ¡no se engañen!, esto es el comienzo de una saga que se volverá cada vez más interesante.
Para simplificar, los resultados que se han hecho públicos hoy vienen a decir de forma científica que de momento sólo sabemos seguro dónde no está el famoso bosón. Es decir, hemos descartado un amplio rango de masas que el bosón de Higgs no tiene. Pero no acaba ahí la cosa, y para excitación de la comunidad científica, resulta que hay una región en la que parece haber indicios de su existencia. ¿Será cierto y está ahí? ¿será una fluctuación estadística equivalente a sacar varios seises seguidos con los dados? Sólo sé que no se nada y que tenemos que estar muy atentos a qué sucede en 2012. Eso sí, será una espera muy emocionante (tal vez más para nosotros que para usted, lo reconozco), pero créanme, determinará hacia qué lado se debe inclinar la balanza tras 50 años de teorías: ¿es el mundo el lugar “simple” que deseamos o nos queda mucho por aprender de la naturaleza?
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Doctora en Ciencias Físicas e Ingeniera Electrónica
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