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FÍSICA DE ASTROPARTÍCULAS

La primera fotografía del Universo se hace desde la Antártida gracias a los neutrinos

El proyecto IceCube, compuesto por 250 investigadores procedentes de 36 instituciones de 6 países, tiene como objetivo conseguir la primera fotografía del Universo con neutrinos. El telescopio encargado de captar la imagen ocupa un volumen de 1 kilómetro y se encuentra en la Antártida.

Robin Quiroga

25-10-2011

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Estación del Polo Sur, de Freija Descamps.

Un equipo científico compuesto por 50 investigadores es el responsable de controlar el detector de neutrinos IceCube en la base Amundsen-Scott —Polo Sur- durante un periodo de ocho meses. Carlos Pobes, seleccionado por la Universidad de Wisconsin-Madison y uno de los “Winter Overs” del experimento, detalla acerca del proyecto y lo que conlleva.

El macro telescopio de neutrinos necesita el hielo para detectar las partículas. La razón de este sistema tiene su explicación en las propiedades del neutrino: consta de masa, pero es extremadamente pequeña. Consigue atravesar cualquier grupo de átomos sin dejar rastro, algo que lo convierte en casi imposible de detectar; de hecho los seres humanos somos atravesados diariamente por millones de ellos y no podemos percibir ni un solo efecto de su presencia. Por la tanto, las probabilidades de que la materia consiga interactuar con un neutrino son ínfimas.

La Antártida es el único lugar donde se puede localizar el grosor necesario de hielo—entre 1.400 y 2.400 metros de profundidad- para conseguir detener por lo menos a la mitad de esas intrépidas partículas. El kilómetro cúbico de hielo ha sido agujereado 86 veces y cuenta con 5.000 sensores de luz para conseguir tomar esa primera fotografía, según informa el Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear —CPAN-.

Una vez localizados los neutrinos “con los datos que recogen los sensores se reconstruye la dirección del neutrino y se pinta un ’mapa’ con un punto indicando de dónde viene ese neutrino. Al cabo de mucho tiempo hay muchos puntos, y se espera que algunos de estos puntos se agrupen en zonas indicando la presencia de una fuente astrofísica que sea origen de esos neutrinos”, explica Carlos Pobes.

Durante la larga estancia que el equipo va a pasar en la base americana de Amundsen-Scott, se pretenden resolver, o al menos esclarecer, algunos de los grandes misterios actuales del Universo tales como los rayos cósmicos o la materia oscura. “Hay partículas que alcanzan energías descomunales, y no está claro cómo lo hacen, entenderlo mejor tiene un gran interés. Además, gran parte de la materia del Universo es de tipo desconocido —materia oscura-, así que descubrir sus propiedades puede abrir también la puerta a nuevos descubrimientos”, detalla el investigador.


Aurora en la Antártida, por Sven Lidstrom.

Las circunstancias que van a vivir los científicos son un tanto extremas: vivirán con una temperatura exterior que puede llegar a los -70º C, lo que hace imposible el acceso a la base durante los meses de invierno y supone que quede en ésta un número reducido de personas.

Carlos Pobes ha creado un blog -www.eldiamaslargodemivida.com- para mantener un contacto directo con todo aquel que quiera saber sobre el desarrollo del proyecto. En él cuenta como esos “locos” que quedan en el aislamiento total reciben el nombre de “Winter Overs”, y él mismo va a ser uno de ellos. “En mi caso no es la adrenalina, es simplemente deseo de conocer nuevos sitios, no me gusta el riesgo en sí. En el Polo hay ciertos riesgos, pero se intentan minimizar”, especifica el científico.

La base de Amundsen-Scott está acondicionada con todo tipo de comodidades para facilitar el día a día de los internos. Tienen salas para realizar ejercicio, salas de música y vídeo, una comida elaborada “y las vistas del cielo nocturno espectaculares”.

El experimento, de los más importantes de la física de astropartículas, una disciplina muy reciente, no finaliza tras la estancia de Carlos Pobes y su equipo, sino que va a continuar durante muchos años. “Se hacen ciclos de 1 año porque hay 8 meses en los que se queda el personal aislado”, explica el físico.

A día de hoy, el científico se dispone a viajar a Nueva Zelanda para a día 1 de noviembre estar pisando suelo antártico. “Supongo que no lo he asimilado todavía, porque está sucediendo todo muy deprisa, pero espero aprender mucho en todos los sentidos. Siempre que uno se enfrenta a algo nuevo aprende también de sí mismo. Además, el miedo tiende a mermar nuestra felicidad, así que superar tus propios temores te hace un poquito más feliz”, afirma Carlos Pobes.



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