Lo sucedido el pasado miércoles en Santiago de Compostela, cuando un tren Alvia descarriló a pocos kilómetros de llegar a su destino, ha supuesto un gran borrón en la impecable hoja de servicios de los trenes de Alta Velocidad en España. El modelo de nuestro país se exporta por todo el globo como ejemplo de eficacia, seguridad y rentabilidad.
El trágico accidente ferroviario que tuvo lugar el pasado miércoles en las inmediaciones de Santiago de Compostela ha supuesto, sin lugar a dudas, un antes y un después en la historia del sector en nuestro país.
El hecho de que, hasta el momento, hayan perdido la vida 78 personas y que más de un centenar resultaran heridas en lo que parece ser, a falta de la investigación oficial, una imprudencia del maquinista, pone en tela de juicio la seguridad de este medio de transporte, si bien la realidad nos dice todo lo contrario.
El presidente de
Renfe (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles), Julio Gómez-Pomar Rodríguez, ha afirmado a lo largo de todos estos días, que la empresa está haciendo "mucho hincapié" en explicar a la opinión pública que el sistema ferroviario "es un sistema seguro", "un sistema ferroviario que mueve cada día casi
5.000 trenes y 1,6 millones de pasajeros, 463 millones al año.
Según las estadísticas, el tren es, después del avión, el medio más seguro en base a pasajeros e incidentes de relevancia. Muy por encima se sitúan los que tienen que ver con automóviles. Sin olvidar que las líneas de Renfe, fundada en 1941, transportaron el año pasado cerca de 500 millones de pasajeros.

Además, la red ferroviaria española es una de las más envidiadas y estudiadas del mundo junto con la japonesa, tanto por su seguridad, como por su eficacia, rentabilidad energética y rendimiento.
El sistema radial implementado en las últimas décadas en España, en especial con la llegada de las Líneas de Alta Velocidad a comienzos de los años 90, ha situado a nuestro país como uno de los mayores ejemplos a seguir en la materia.
Sin ir más lejos, en mayo de 2009, el secretario de Transportes de Estados Unidos, Ray La Hood, visitó nuestro país para saber más acerca de las bondades del sistema ferroviario español, que cuenta con un 8 por ciento más de tendido de Alta Velocidad sobre el terreno que Francia y
un 60 por ciento más que Alemania.
La Hood quedó maravillado con el AVE, que pronto cruzaría el Atlántico según los cánones que nuestro sistema ha desarrollado, según reconoció el propio Barack Obama, en el plan industrial más ambicioso, con un presupuesto que ronda los
50.000 millones de dólares, puesto en marcha por Washington desde la creación de la red interestatal de autopistas de Dwight Eisenhower en los años cincuenta, la época de la famosa "Bienvenido Mr. Marshall".
Por su parte, Andy Kunz, presidente de la Asociación del Tren de Alta Velocidad de Estados Unidos (USHSR), alababa recientemente la celeridad con la que se estaba implementado la red de Alta Velocidad en España "en base a un
coste moderado y un servicio de muy alta calidad".
Pero Estados Unidos no es el único país que ha copiado el modelo ferroviario español. Desde
China a Arabia Saudí, donde el tren del peregrino hasta La Meca arroja un presupuesto aproximado de 6.800 millones de euros, pasando por
Rusia, India, Brasil, Chile, Colombia o Australia, muchos son los países que han visto en nuestro sistema un ejemplo a seguir.