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Barcelona, ¿espantá de José Tomás?

lunes 10 de agosto de 2009, 21:57h
Desde su reaparición en el año 2007, José Tomás ha tomado la plaza de Barcelona como diferentes “casus bellis”: su escenario favorito y plataforma de lanzamiento de su cruzada como baluarte de la resistencia ante la amenaza de prohibición de los toros en Cataluña. En reciprocidad, la afición catalana se le ha entregado de forma incondicional considerándolo poco menos que un prócer de la causa, esperando, como agua del Ebro, su presencia en el cierre de la temporada barcelonesa con motivo de la fiesta de La Mercé. Reponiendo, así, oxígeno que alimente la lucha por la supervivencia de la Fiesta en Cataluña, en la guerra que se presume se va a desatar el próximo otoño-invierno y que va a ser a cara de perro.

La afición catalana esperaba los carteles por estas fechas y cunde el desaliento cuándo no sólo no se han hecho públicos, sino que barruntan que tal situación es producto de los “palos en las ruedas” que el torero de Galapagar está poniendo para la confección de una programación atractiva de, al menos, 3 festejos. La situación no es nueva, pues similares circunstancias se produjeron el año pasado: José Tomás le niega a la empresa su derecho a sacar un abono por estos espectáculos en los que, a rebufo de su tirón, pudiera rentabilizarlo.

La razón es no dar ni agua a los colegas para significarse, más en Barcelona, como especie única -¿a extinguir?- y patrimonio exclusivo de la Fiesta en Cataluña.

El problema es que desde ese día del 17 de Junio del 2007, de su reaparición, la empresa que promovió tal hecho no ha visto rentabilizada en caja ninguna de las actuaciones del de Galapagar en la Monumental. Comidos por servidos.

La situación se agrava cuando hay que dar un resto de temporada que no hace falta ser un lince para saber que es deficitaria. La empresa se lo ha hecho saber al torero por si a éste no le constara y la respuesta, a día de hoy, ha sido de negativa sensibilidad; con lo cual la viabilidad de cerrar no sólo con broche de oro sino con dignidad la temporada es sinuosa e incluso la continuidad de una programación amplia y abierta en los próximos ejercicios, política aparte, se hace harto dificultosa.

Todo ello ha hecho saltar las alarmas en los núcleos duros del taurinismo catalán que intuyen en tal maniobra un próximo “mutis por el foro” en la actividad profesional del torero, a tenor de una temporada sin grandes sobresaltos de éxito y que puede herir la soberbia del matador. Ítem más, los hechos de Córdoba y Toledo con dos modestos como José Luis Moreno y Eugenio de Mora por encima y las recientes tardes de Pontevedra y Bayona sólo se enjugan con la triunfal tarde de Huelva y el recuerdo de los 6 toros del 5-J que cada vez quedan más lejanos, polémica incluida.

Si el torero en las próximas horas acepta solidario las condiciones de la empresa, que en ningún modo afectan a sus altísimos honorarios, todo será como tantas oscuridades que han rodeado a este torero: agua pasada cuya personalidad del mismo no permitirá mover molino. De lo contrario, constará en acta; se irá desenmascarando su verdadera faz. El libro blanco de José Tomás empezará a tornar en leyenda negra para aflorar del subconsciente de la afición “negros” recuerdo del pasado como los dos toros vivos de Salamanca y Madrid, y la estrategia calculada de un presente que se quiere presentar glorioso sin pasar por las primeras plazas del país, competir con todos los compañeros, asumir alguna vez, tras catorce años, la dirección de lidia para poder dar espectáculos cerrados ( alternar con Juli, Castella o Perera indiferentemente, en terna) y refugiarse en media docena de hierros de cabecera.

Todo va a depender, conociendo al personaje, cómo se desarrollen los próximos “bolos” de este mes de Agosto. Y Barcelona, como las ferias de mediados y últimos de Septiembre, no tienen ninguna culpa.

Dice el refrán que algo más desagradecido que un torero, son dos. Y según su glamurosa legión de feligreses, este no vale por dos, sino por dos mil, incluso todo el escalafón. Tiempo al tiempo.

Pedro J. Cáceres

Crítico taurino y Periodista

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