www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Don Juan Carlos sale ovacionado tras presidir su última corrida como monarca

Emotivo brindis de El Juli al Rey en Las Ventas: "Por ayer, por hoy y por siempre"

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
La afición de la Plaza de Las Ventas ha tributado este miércoles una calurosa y cerrada ovación al Rey cuando ha aparecido en el Palco Real de la Monumental madrileña para presidir la primera Corrida de Beneficencia tras su reciente abdicación. Julián López "El Juli" y Alejandro Talavante han brindado sus primeras faenas al Rey. Por su parte, Iván Fandiño no brindó ninguna de sus dos faenas y el gesto fue censurado por parte de los tendidos.


El Rey Juan Carlos ha presidido esta tarde por última vez como monarca una corrida de toros en Madrid, la corrida extraordinaria de la Beneficencia que se ha celebrado en la plaza de toros de Las Ventas. La cálida y larga ovación que la plaza de Las Ventas le tributó a Don Juan Carlos I cuando hizo acto de presencia en la balconada del Palco Real acabó siendo la más unánime de cuantas se escucharon a lo largo de una corrida de Beneficencia con orejas pero sin especial brillantez.

El diestro madrileño Julián López 'El Juli', que abría el festejo de este miércoles y en el que compartía cartel con Iván Fandiño y Talavante, ha dedicado al Rey la faena del primer toro de su lote, al que le ha arrancado además una de las dos orejas de la tarde: "Majestad, por ayer, por hoy y por siempre, por dignificar nuestra fiesta".

El extremeño Alejandro Talavante ha querido también tener este mismo gesto con el monarca en su primer toro y le ha dicho: "Va por usted". El torero que completa la terna, Iván Fandiño, no se ha sumado al gesto de sus compañeros.

Dos orejas de escaso peso específico para El Juli y Fandiño
La corrida de la ganadería de Alcurrucén fue culpable en gran medida de que no hubiera ninguna faena redonda ni especialmente reseñable, aparte las generosas orejas concedidas, ya que en su mayoría los toros fueron demasiado mansos de salida y llegaron al último tercio sin celo ni entrega.

Esos dos únicos trofeos se los cortaron, precisamente, a los dos ejemplares que se emplearon con algo más de entrega en los engaños, y especialmente el primero de la tarde, aunque tuviera la rémora de cierta debilidad de cuartos traseros.

Fue, por tanto, toro con voluntad pero para tratar con temple y menos exigencias de esfuerzo que las que le planteó El Juli, visiblemente obstinado en hacer valer con él su toreo más autoritario.



Después de competir en quites con Iván Fandiño en ese mismo toro -el vasco por limpias y ajustadas gaoneras y el madrileño con variedad-, El Juli impuso al de Alcurrucén la firmeza de un toreo de mano baja y muleta permanente ante los ojos, que hizo que el noble animal se afligiera por momentos y que los muletazos no resultaran siempre fluidos.

Hostigado desde el tendido durante toda la faena por un sector de público, el resto de la plaza reaccionó a favor de Juli hasta solicitarle una oreja con una justa mayoría de pañuelos que el presidente finalmente concedió entre sonoras protestas.

Intentando doblar el trofeo en busca de una necesaria puerta grande, Julián López se alargó luego sin resultados con el manso y deslucido quinto, al que atosigó con su constante presencia para evitar que huyera.

El otro trofeo de la tarde se le concedió a Iván Fandiño para premiar, sobre todo, la arrogante y honesta ejecución de la estocada con que mató al quinto toro. Se volcó el diestro de Orduña sobre el morrillo en total rectitud, aún a costa de salir del embroque con la taleguilla desgarrada por el pitón a la altura de la femoral.

Antes de tan bello momento, el diestro vasco, que no brindó a Don Juan Carlos ninguno de sus toros, ligó con velocidad las primeras inercias de otro manso que acabó entregándole varias arrancadas manejables y a más en una faena de altibajos.

Ni Fandiño con el brusco y reservón segundo ni Alejandro Talavante con el desclasado tercero sacaron nada en claro pese a dilatar sus empeños en dos de los capítulos de nula historia de esta corrida.

En cambio, se tuvo muy poco en cuenta el generoso alarde de valor paciente y sin concesiones de Talavante ante un sexto manso y con genio que se hartó de pegar tornillazos al palillo de su muleta.



Intentó aplacar esa violencia el torero extremeño con quietud y suavidad, pero como respuesta sólo recibió coladas y cabezazos cada vez más arriba de su cintura, hasta que se resignó a coger la espada de acero.

Terminada la corrida, y una vez que los diestros habían abandonado la plaza, el público ha vuelto a dedicar un fuerte aplauso al Rey antes de que éste abandonase el palco real para saludar a los tres matadores que han protagonizado la corrida, como suele ser habitual.

Cerrado aplauso de Bienvenida
El Rey ha llegado a la plaza sobre las 18.40 horas y ha saludado a las autoridades que le esperaban, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y la alcaldesa de la capital, Ana Botella, entre otros.

A las siete en punto de la tarde, Don Juan Carlos ha aparecido en el palco real y la banda de la plaza ha comenzado a interpretar el himno nacional, como siempre que Don Juan Carlos preside el festejo desde el palco. Sin embargo, apenas se han escuchado los primeros compases ya que los espectadores de todos los tendidos han irrumpido en un fuerte aplauso al Rey puestos en pie.

A continuación, se ha iniciado el paseillo de los diestros Julián López 'El Juli', Iván Fandiño y Alejandro Talavante con toros de Alcurrucén. El Rey, gran aficionado a la lidia, ha presidido en bastantes ocasiones a lo largo de los últimos años esta Corrida Extraordinaria de la Beneficencia y siempre desde el palco real, aunque acostumbra en otras ocasiones a asistir a las corridas desde la barrera.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios