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algunos de los mejores se retiraron por agotamiento

Cuando el deporte de élite ahoga al deportista

viernes 18 de mayo de 2012, 04:32h
El motociclismo internacional todavía permanece en estado de shock. Casey Stoner, actual campeón de la categoría reina, ha anunciado que abandona el deporte profesional a los 27 años. La temporada de 2013 no contará con el brillo del australiano. Pero no es el único referente que lo deja este año. Michael Phleps, atleta que más medallas ha cosechado en unos Juegos Olímpicos –logró ocho oros en Pekín-, hizo pública su decisión de dejarlo a principios de mayo. ¿Por qué deportistas de élite como estos abandonan su estatus social de forma prematura? EL IMPARCIAL reflexiona sobre el peso que los sacrificios inherentes a la actividad deportiva de élite ejercen sobre la persona que hay detrás del icono.
La intensidad de la actividad deportiva profesional obliga a sacrificar una amalgama de experiencias personales y familiares a muchos de los jóvenes que triunfan en el deporte. Convertirse en un referente de los juegos de equipo más famosos del globo, así como destacar en las especialidades individuales más relevantes del panorama internacional supone, en la mayoría de los casos, dedicar las 24 horas del día al entrenamiento y aparcar los estudios y las relaciones sociales. Además, la dura carga de viajes que supone ejercer como deportista desgasta de manera notable el plano físico y psicológico del atleta.


Es por ello que nos se antoja asombroso el anuncio de retirada de uno de los astros del deporte internacional. Casey Stoner, actual campeón de la categoría reina de motociclismo, ha hecho pública su decisión de abandonar la práctica deportiva profesional al término de esta temporada. El australiano, que tan solo ha cumplido 27 años, ha sorprendido a propios y extraños con este anuncio: "Después de mucho tiempo pensando y hablando con mi familia y mi esposa, he decidido que no competiré en el Campeonato 2013". "Voy a terminar mi carrera al final de esta temporada en MotoGP, y avanzar en cosas diferentes en mi vida", concluyó.

Si se detiene el foco en esta última frase, el matiz existencial brota y adquiere un peso relevante en la decisión tomada. Casey, que ha competido el título de campeón del mundo con pilotos como Jorge Lorenzo y Valentino Rossi, argumentó que "después de tantos años de practicar este deporte que me encanta, y que yo y mi familia hiciéramos tantos sacrificios para, después de tantos años y de tratar de llegar a donde hemos llegado, este deporte ha cambiado mucho y ha cambiado hasta el punto de que no lo estoy disfrutando". Stoner anunciaba a la nutrida afición motera que había perdido la ilusión. Que la vida del deportista de élite comenzaba a convertirse en una rémora de su proyecto vital.

El universo motociclista permanece en estado de shock. No en vano, el bicampeón mundial hizo pública su decisión de dejarlo el pasado jueves, un día antes de que arrancara el Gran Premio de Le Mans. Sin embargo, este no es el primer caso de una estrella del deporte que decide retirarse antes de lo previsto. El pasado 8 de mayo se supo otro hachazo al "mainstream" deportivo: Michael Phelps no nadará más allá de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.


El atleta estadounidense, llamado a ascender al olimpo olímpico y considerado como uno de los coleccionistas de medallas más destacados de la historia -en potencia-, afirmaba que se encontraba "agotado" por la máxima exigencia que su actividad le imponía desde temprana edad. Phelps, que cumplirá 27 años, ilustraba su decisión del siguiente modo: "He podido ir a maravillosas ciudades en mis viajes y no he podido verlas. Veo el hotel y el jardín, eso es todo. Después de estos Juegos, voy a ir y hacer lo que quiera hacer”.

El glorioso dominador de los Juegos Olímpicos de Pekin -cosecho nada menos de ocho medallas de oro- sufrió una depresión complicada tras ser sorprendido fumando marihuana y que dicha situación "diera la vuelta al mundo". El atleta que más oros ha ganado en unos Juegos Olímpicos en la historia lo deja porque está "agotado" mentalmente. Otro as del deporte que huye de la presión inherente al profesionalismo.

Alex Corretja, actual capitán de la selección española de Copa Davis, confesaba a EL IMPARCIAL que "lo más difícil de ser tenista es aceptar que no has sido niño". "Sacrificas la adolescencia para desarrollar un deporte que es casi como un trabajo y es complicado asimilar la batería de preparación que recibes de joven", añade. "Es complicado asimilarlo a tan corta edad como se exige", nos comentaba Corretja.

Una de las retiradas prematuras más peculiares que se recuerdan fue protagonizada por Carlos Roa, portero argentino de fútbol. El guardameta del Mallorca, internacional con la albiceleste en el Mundial del 1998, realizó una temporada brillante en el club balear, convirtiéndose en uno de los "arqueros" mejor considerados del balompié internacional. Tal fue su rendimiento en Mallorca que el todopoderoso Manchester United inglés trató de contratarle en el verano de 1998.


Pero, tras eliminar a la selección británica con una exhibición en la tanda de penaltis, Roa guardaba una sorpresa para propios y extraños: el "Lechuga" anunció que dejaba el fútbol profesional para centrarse en la comunidad religiosa Iglesia Adventista del Séptimo Día. Roa, que subió a los altares del deporte por méritos propios y tras emigrar a Europa, deshecho la oferta de pasar a la historia en uno de los clubes más laureados del fútbol internacional alegando que Dios no le permitía trabajar los sábados y explicando que "Dios vale más que diez millones de dólares". Ante el asombro de la prensa balear y de sus compañeros de vestuario, Roa declaró: "Muchos de mis compañeros de Mallorca decían que estaba loco, pero no me importaba. Tenía el apoyo de Dios y mi esposa, que es más que suficiente". En aquel verano se truncó una de las carreras más prometedoras de finales de siglo.

Varios son los condicionantes que provocan la pérdida de peso del deporte en la estructura vital de un atleta. Carlos Moya, el afamado ex-tenista español, anunciaba su retirada señalando que "no me he podido recuperar de la lesión del pie, de la artrosis y de sus efectos colaterales, tengo 34 años y ya me quedaba claro, con la llegada de mi hija, que no me iba a separar de mi familia". "Han sido 15 años viajando 30 o 35 semanas y el tenis es un deporte lleno de soledad", concluyó.

Ese nexo dibujado entre deporte y soledad parece el argumento común a todos los casos expuestos con anterioridad. La intensidad y dedicación exclusiva que exige el profesionalismo se convierte, en ocasiones, en un elemento erosivo que termina por diluir la pasión absoluta que requiere una actividad deportiva de élite. "Se sacrifican muchas cosas, sobre todo cuando eres más joven, ya que los amigos se quedan un poco apartados y es una vida un poco más dura, que no es fácil", nos decía el ganador del Rally Dakar Nani Roma. "Es una vida que no es fácil", aseguraba al ser preguntado por el lado negativo de su pasión. Casey Stoner y Michael Phelps, llamados a ascender a la cima del deporte sobre la perspectiva del tiempo, han abandonado antes de lo previsto. Han abandonado porque el deporte que ha ejercicio como motor de sus vidas desde la infancia se ha convertido en un callejón sin salida.

Este es el legado de Casey Stoner:



Este es el legado de Michael Phelps:




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