Medio Ambiente
¿Podemos fiarnos de las bombillas de bajo consumo?
domingo 20 de enero de 2008, 17:40h
La Comisión de la Energía Europea ya ha anunciado que propondrá una ley para las calles y las oficinas de los Veintisiete en 2008 y para las casas en 2009. Se pretende que para 2010-2015 la mayoría de los países, especialmente aquéllos que más electricidad consumen, haya terminado la reconversión lumínica.
Sin embargo, un informe del Ministerio de Medio ambiente británico, sobre los posibles perjuicios de la bombilla de bajo consumo para la salud humana, ha disparado las alarmas y ha puesto en jaque a ecologistas, consumidores y multinacionales ante un riesgo que pondría en peligro la operación de mayor envergadura eléctrica de la Unión Europea. Hasta que los científicos no dictaminen si son nocivas o no para las personas, la polémica está servida.
Fuentes del Ministerio de Medio Ambiente español, consultadas por EL IMPARCIAL, prefieren mostrarse cautos. Los técnicos aseguran no tener constancia de este informe británico y reconocen que nunca ha habido incidencias como para llevar a cabo una investigación al respecto.
En principio, ya es un rumor generalizado que si una de estas lámparas se rompe, el mercurio que desprende puede resultar muy contaminante y es conveniente abandonar la habitación durante, al menos, quince minutos. El informe cita además que la luz de estas bombillas puede desencadenar migrañas y eccemas en personas con la piel fotosensible.
Los riesgos para la piel
El presidente de AEDV, la Academia Española de Dermatología, Julián Conejo Mir, reconoce a que estas bombillas despiden radiaciones ultravioletas, a diferencia de las incandescentes que solo despiden calor. Estas radiaciones pueden ser acumuladas por el humano y ser perjudiciales si se tiene una piel fotosensible. Salvo ese caso, asegura Conejo Mir a EL IMPARCIAL, no hay estudios concluyentes que lo demuestren. La persona tendría que estar muchas horas expuesta a la luz para que le produzca un eccema. Pero, según explica Conejo Mir, normalmente todas las bombillas están protegidas por cristales o tulipas que evitan esa exposición directa. Aunque se muestra incrédulo y considera que la alarma no está justificada, sí reconoce que las personas que sufren melanoma deben tener una mayor precaución a la hora de exponerse directamente a los tubos fluorescentes de estas bombillas. Conejo Mir cita el caso de un paciente que trabajaba bajo unos tubos de neón y resultó afectado por melanoma. Demandó a la empresa y ganó el juicio cuando se demostró que la exposición a este tipo de luz se lo había causado.
Una cuestión de intereses
Los principales interesados en implantar la bombilla verde son las grandes empresas de iluminación, que conscientes del gran negocio, piden a los gobiernos que aceleren el proceso. Las multinacionales han dado un plazo de 10 años para que la incandescente desaparezca y pase a ser parte de nuestra historia. El director general de la Asociación Españolas de Fabricantes de Iluminación (ANFALUM), Alfredo Berges, ha asegurado tener constancia de las inversiones que se realizan en el sector para prevenir los efectos nocivos de los componentes de las bombillas para la salud y para el medioambiente. Berges asegura que, por debajo de los 5 miligramos, el mercurio de estas lámparas no es pernicioso, en algunas se ha conseguido reducir hasta los 2 miligramos. Desde ANFALUM, que aglutina el 90% del mercado de bombillas, consideran poco documentado el informe británico. Defiende la plena responsabilidad de las compañías de primera línea, como OSRAM o PHILIPS, y desconfían de otros fabricantes que comercializan productos piratas al margen de la ley.
A la vista de los intereses económicos de las empresas y de las obligaciones medioambientales de las autoridades, dado que estas bombillas ahorrarían en toda Europa entorno a 20 millones de toneladas de CO2 al año; ¿qué ocurriría de confirmarse los perjuicios reales para la salud humana? De momento, ni a unos ni a otros les interesa corroborar esta posible alarma.