Cuando el sindicato es el negocio
jueves 28 de febrero de 2013, 00:25h
Un escándalo de corrupción ha movido los cimientos de la organización obrera más poderosa de América Latina: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) de México, a raíz de la detención de Elba Esther Gordillo, la líder de esta entidad que hasta ayer, era prácticamente intocable por el ejecutivo o hasta que el Gobierno de Enrique Peña Nieto llegó y, desde que asumió el poder en diciembre, no ha titubeado en sus intenciones de reformar el sistema educativo mexicano, controlado por esta baronesa sindical y compañía.
Y es que las contradicciones han sido la constante en la vida de Gordillo que despierta tantas pasiones como odios en su país, que desde 1989 ha velado por el destino de 1,7 millones de maestros en un lujoso despacho y vistiendo firmas de ropa exclusivas, aumentando su influencia con la irrupción de un nuevo Ejecutivo, al punto de ser prácticamente intocable.
Sin embargo ha sido la predilección de “La Maestra” por la buena vida lo que ha llevado a esta mujer a que se destape una olla de corruptelas que se resume en el desvío de fondos millonarios, destinados en un principio a los bolsillos de los sub-salariados profesores mexicanos, pero que terminaron a parar en la cuenta corriente de los mejores cirujanos plásticos y cómo no, en un guardarropa digno de la realeza.
Lamentablemente Gordillo no es la primera ni la última líder sindical que ha visto en la defensa obrera, una mina de oro para lucrarse. ¿Cuántos no se les ha oído hablar en nombre del pueblo y los trabajadores, mientras despachan en grandes oficinas y carros lujosos? Lo más insólito es que en muchas de las grande organizaciones sindicales ha quedado demostrado que la alternancia no es opción, ya que sus autoridades parecen perpetuarse en el cargo al extremo de formar lobbies que los hacen invencibles.
Es indudable que si algo nos ha enseñado “La Maestra”, es que la doble moral es la constante en estos tiempos. Si bien los sindicatos son fundamentales para mantener un equilibrio de justicia social y velar por los derechos de los trabajadores, lo cierto es que algunos de sus representantes son tan clasistas y burgueses como aquellos que critican.