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Retrasado el viaje

Mohamed VI no tiene tiempo para recibir a Zapatero

martes 29 de abril de 2008, 01:53h
Los medios diplomáticos europeos en la capital marroquí se han quedado absortos ante la sorprendente decisión de Mohamed VI de solicitar al Palacio de La Moncloa que postergue el viaje del presidente Rodríguez Zapatero a Rabat, previsto para el próximo 6 de mayo, “a una fecha posterior, que se fijará de común acuerdo”.

Es la tercera vez que La Moncloa “mete la pata” repitiendo el error de anunciar con antelación el viaje del presidente Zapatero y que “va a ser recibido por el Rey”. “Mohamed VI lo recibirá, no hay duda, pero cuando él quiera”, estiman medios diplomáticos en Rabat.

Sin embargo, la hipótesis que cobra más peso se refiere a que el desplante tiene su origen en el enfado de Mohamed VI ante las reiteradas ambigüedades de la política española hacia Marruecos. El palacio alauí quiere rebajar las aspiraciones de La Moncloa en una actitud que dista mucho de la adoptada ante el primer ministro francés, François Fillon, en su reciente viaje a Marruecos.

Mejor trato al primer ministro francés
El Rey dejó de lado los compromisos de su agenda para recibir al jefe del Gobierno galo, lo que sorprendió incluso al entorno del dirigente francés.

Los motivos del enfado con Zapatero se limitan, en estos momentos, a dos hechos. El primero, la ambigüedad española ante el conflicto del Sahara. Mohamed VI esperaba que, después de lo dicho por el enviado especial del secretario general de la ONU, Peter Van Walsum, acerca de “la imposibilidad de un Sahara independiente”, que viene a reflejar las posiciones de Francia y Estados Unidos, el Gobierno español adoptaría clara y definitivamente el apoyo a la tesis marroquí. Sin embargo, la diplomacia española mantiene una calculada ambigüedad.

El segundo motivo del enfado es lo que el Palacio Real considera “doble juego” español ante un problema interno marroquí que preocupa seriamente al régimen: el de las reivindicaciones políticas de los bereberes (amazighes).

Rabat no ha visto con buenos ojos que Madrid haya otorgado visados a los dirigentes bereberes para asistir ya pasada semana a una asamblea en Granada, cinco días después de que el Partido Bereber fuese ilegalizado. Para Mohamed VI, la cuestión bereber es prioritaria en estos momentos por sus repercusiones en un país sometido a una profunda crisis socio-económica. Los servicios secretos marroquíes tienen sus ojos y oídos puestos en los movimientos bereberes, en particular cuando actúan fuera de Marruecos. Y España no ha colaborado con ellos, estiman. Por ello el rey alauí ha querido marcar distancias.
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