Calurosa tarde de trámite en el estadio Vicente Calderón. Se medían dos equipos punteros de la Liga BBVA en un partido intrascendente para la resolución del campeonato doméstico nacional -el Barça se proclamó campeón este sábado y el Atlético amarró la tercera plaza el pasado miércoles-. Sin embargo, cuando se miden Atlético de Madrid y Barcelona, uno de los "clásicos" del balompié patrio que más goles y emociones ha aportado a lo largo de los años,
resulta imposible no concebir el enfrentamiento con cierta dosis de pimienta.A este respecto se pronunciaron los entrenadores con su disposición inicial. A pesar de no jugarse demasiado, en el plano de lo intangible,
los colchoneros no podían jugarse una derrota dura en su campo producto de la relajación, contemplando que la autoestima del equipo debe llegar intacta a la final de Copa del próximo viernes. Del lado blaugrana, que recibió el consecuente pasillo cuando saltó al campo, no cabía ceder una sonrojante derrota en el día de festejo del campeonato.
Por todo ello,
Simeone y Vilanova no actuaron en consecuencia con el presunto trámite y configuraron sus apuestas iniciales con escasa rotaciones. El "Cholo" propuso un once potente, bajo el esquema clásico de centro del campo fuerte y y velocidad en las transiciones. Así,
Falcao y Adrián formaron la delantera y
Arda Turán -todavía necesitado de minutos para coger el tono- se encargaría de lanzar a sus puntas.
Koke, Gabi y Tiago guardarían las espaldas preocupados de cerrar líneas de pase.
Filipe Luis se quedó en el banquillo y cedió su puesto inicial a
Insúa.
El técnico culé, por su parte, tan solo dio descanso a Xavi.
Messi regresó a la alineación titular del flamante campeón liguero como adalid ofensivo, bien respaldado por
Alexis, Tello, Cesc y Iniesta. Son era el encargado de ejecutar el rol de red de seguridad y la defensa
Alba, Piqué, Adriano y Alves repitió formación. Esta vez, Pinto sería el encargado de tapar las intentonas colchoneras bajos los palos.
Así pues, el empuje y potencia en las contras del equipo local se medía a la posesión absoluta y la pericia del pichichi de la Liga visitantes. Un encuentro con un guión claro establecido: la lucha de dos estilos marcados como antagónicos. Con esta hoja de ruta arrancó el partido en la ribera del Manzanares.

El
Atlético trató desde el principio de ahogar el juego del Barça a partir de su medio campo. No presionaba arriba y esto permitió que el bloque catalán impusiera su ritmo desde el inicio. La ausencia de Xavi fue suplida con
Cesc, que bajaba a recibir y ordenar. La colocación de
Tello pegada a la cal tenía el firme objetivo de complicar a Juanfran, un lateral que no ha conseguido pulir sus carencias defensivas. Los colchoneros buscaban cerrar líneas atrás y salir en transición. Fruto de un robo y salida llegó la primera ocasión del partido.
Falcao controló a la carrera y chutó a las manos de Pinto desde la frontal. Corría el minuto 7 de partido.
Iniesta aglutinaba el mando en la creación de juego del Barça con
Messi tratando de encontrar su sitio en el centro del campo. Alexis ocupaba el centro del ataque y
Dani Alves comenzaba a ganar terreno debido a las largas posesiones catalanas. De las botas del argentino llegó el primer acercamiento blaugrana. Provocó una falta frontal y ejecutó el lanzamiento.
Courtois detuvo el chut. Era el segundo disparo a portería en 16 minutos de encuentro. Sin duda, el ritmo competitivo no era el más elevado que ha visto el Calderón esta temporada.
Adrián probó suerte tras una pérdida indolente de Piqué en la frontal de su área pero el intento concluyó en saque de esquina. Godín cabeceó demasiado alto confirmando que el equipo local tenía más intensidad que el rival. Pero el talento del mejor equipo de la historia es inagotable y de un fogonazo en forma de
pase entre líneas medido de Iniesta pudo abrirse el marcador. El manchego rompió la defensa colchonera con un envío elevado que
Alexis no remató por centímetros. Muy poco ritmo pero mucha calidad sobre el césped. Pero la fuerza madrileña pudo crear problemas a un Barça poco concentrado en su retaguardia.
Koke chutó fuera tras una rápida transición en el 20.
Al Barcelona le valía con jugar andando para crear el peligro necesario y
Messi dejó solo a Tello en una jugada de muy bajo ritmo. Recibió, recortó sin tocar el balón y soltó un pase que desnudó el orden colchonero. Tello
falló el mano a mano con Courtois. El Atlético se dio cuenta que necesitaba subir sus pulsaciones para no sufrir una derrota que emborronase su impresionante temporada en su feudo y pusiera en peligro el Zamora del meta belga.
Adrián rozó el gol en una brillante acción individual que nació en la banda y acabó en el área pequeña tras driblar a Alba y Song.
Languidecía un primer tiempo en el que parecía no romperse el pacto de no agresión.
Messi disparó arriba en el 40 tras una veloz contra blaugrana conducida por Iniesta y Tello. Acto seguido Alves se retiró lesionado y Bartra entró en el campo. El
Barça subió la velocidad y Messi y Tello pudieron abrir el marcador en sendas ocasiones. Pero sería demasiado rédito y el descanso llegó con un gris empate a cero entre dos equipos que guardaron la compostura y no metieron demasiado la pierna en los primeros 45 minutos.
El presunto trámite se hacía efectivo.
Arrancó el segundo acto apuntando una mayor intensidad y
Tello ofreció la primera prueba en el 47 con una internada por banda que cortó Courtois.
Falcao confirmó las expectativas cuatro minutos más tarde.
Barta erró un pase al ser presionado por dos jugadores colchoneros,
Koke condujo la contra, Adrián aprovechó un rebote para dejar solo a
Falcao y el delantero colombiano no perdonó. Punterazo ajustado al palo. El Atlético quería sacar brillo a su temporada como local y lo conseguía cuando aumentó el ritmo del partido.
En el primer tiempo se jugó andando y el Barça pudo anotar. Comenzó el segundo, y con más intensidad, se adelantó el Atlético.El Barcelona seguía sin subir el ritmo competitivo y el Atlético llegaba con insistencia sin reacción catalana.
Vilanova reaccionó rápido y agotó sus cambios en el 59.
Busquets sustituyó a Song y Villa hizo lo propio con Adriano. Tito buscaba una reacción, subir las líneas y mantener la posesión añadiendo verticalidad al juego. El resultado fue instantáneo,
robo de Cesc, pase de Messi y tiro de Alexis. Jugada en tres toques. El chileno chutó desviado un minuto más tarde, en el 61, anunciando el cambio de escenario. A agresividad del Barça había elevado su tono.
Pero el Atlético seguía con el listón subido.
Arda se dejó atrás la pelota cuando encaraba a Pinto tras transición de Adrián y Falcao y Koke chutó fuera segundos más tarde. El turco, falto de ritmo todavía, dejó su puesto al
"Cebolla" Rodríguez.
Simeone quería agazaparse y salir a la contra.
El balón debía ser del Barça y las ocasiones del Atlético. El gol encajado activó al campeón liguero y por, ende, lanzó la velocidad del partido.
Pero un punto de inflexión casi simultáneo golpeó la competitividad del encuentro.
Messi, que no llegó a un balón cedido por Alexis, se retiró cabizbajo hacia su banquillo.
Su partido se había acabado. El argentino se resentía de su lesión y dejaba a los suyos con uno menos. La mala gestión de la condición física de Leo se hacía flagrante en el Calderón. Con los tres cambios realizados, Messi miró a Tito y se retiró con parsimonia del campo. Al tiempo,
Diego Costa esperaba en la banda el cambio. Falcao cedió su puesto al carioca. El colombiano había hecho su trabajo y debía descansar de cara al partido de Copa. El partido debía afrontar 20 minutos más sin las estrellas.

Sin embargo, con el Barça tocado, el fútbol volvía a sorprender al espectador.
Los catalanes navegaban sin rumbo y sin su líder, pero Alexis cazó un rebote en el área y la pelota se introdujo en la meta de Courtois. La pegada del rival castigaba a los colchoneros dos semanas seguidas. Si bien Di María fue el verdugo ante el Madrid, Alexis adquiría ese papel ante el Barcelona. Minuto 72 y el partido empatado con un Barça en inferioridad numérica.
Simeone decidió mover el banquillo en pos de potenciar las llegadas a la contra. Sacó del campo a un impotente Adrián y dio entrada -para jolgorio de la afición, a la joven promesa rojiblanca
Óliver, que tenía ante sí la oportunidad de consagrarse. El "Cholo" entregaba el balón al Barça, a pesar de jugar con uno menos, y buscaba la rapidez y desequilibrio de la joven perla y de la flecha uruguaya.
Sin embargo, la losa de
la puntería rival volvía a erosionar el planteamiento colchonero. Tello se escapó en una contra veloz blaugrana lanzada por Cesc, centró,
Villa remató de primeras y su intento golpeó el pecho de Gabi. La pelota se introdujo -de nuevo- mansamente
en la meta de Courtois sin que éste pudiera hacer nada. La crueldad del resultado era absoluta.
El Barça, que jugó andando los primeros 60 minutos, dio la vuelta al marcador con uno menos. Una nueva tragicomedia.Así se llegó a los últimos 10 minutos de partido.
El bloque local seguía empujando en pos del empate sin la claridad deseable. El mismo esquema que condujo a la derrota en el último derbi capitalino.
Los blaugrana, tan acostumbrados a manejar el tempo del partido con la receta de la posesión, no se amilanaron ante la inferioridad numérica y usaron la pelota como principal arma defensiva.
Anestesia combinativa.
Diego Costa rozó el empate en el 86 con un chut cruzado que repelió Pinto. El partido agonizaba con el Barça achicando balones y el Atlético volcado en la portería de rival. Pero las intentonas colchoneras, con más fuerza que claridad no inquietaron la meta catalana.
El Barça celebró su alirón con una victoria sufrida en el Vicente Calderón. Los colchoneros deberán afinar su puntería de cara a la próxima final copera si no quieren que se repita el esquema de este encuentro y del último derbi capitalino.