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Federico Moccia publica Ese instante de felicidad

"El éxito no me ha cambiado; no estoy a tres metros sobre el cielo, sino sobre la tierra"

jueves 24 de octubre de 2013, 17:32h
Actualizado el: 02 de marzo de 2017, 15:10h
Federico Moccia está de paso por Madrid con motivo de la presentación de su nuevo libro Ese instante de felicidad (Planeta). La novela es una historia de amor que rompe con la línea de sus libros anteriores y que propone un recorrido por Italia a través de su gastronomía y las vivencias de su protagonista, Nicco. La novedad es que la segunda parte tendrá como protagonista a una chica española, por lo que Moccia recorrerá en los próximos días distintos pueblos de Espàña para elegir el siguiente escenario de sus historias. Los finalistas son Vic, Hondarribia y Vejer de la Frontera.
Su novela cuenta cómo su protagonista sufre los estragos del amor y el desamor. ¿Hasta qué punto cree que el pasado condiciona el futuro? ¿Cómo plasma esa filosofía de vida en sus personajes?
Creo que nuestra vida es como un continuo camino de altos y bajos, donde se mezcla lo que nos sucede con lo que en realidad querríamos que nos sucediera. Es muy difícil no sentirse condicionados por el pasado porque recaemos en él, nos hace falta y nos sirve de comparación. A veces deberíamos despegarnos del pasado, tomar una actitud como la que toma Nicco, que recorre un camino a través de las cosas que le han sucedido, lo que le hace pensar, preguntarse si ha hecho algo mal o si ha fallado. Esa la mejor manera para construir un nuevo presente.

Ha vuelto a elegir Italia como escenario, pero ha dicho en alguna ocasión que le gustaría hacer viajar a sus personajes y, de hecho, se ha interesado por España…
En esta novela, además de Roma, también se puede recorrer Nápoles, Florencia y Venecia. Lo que pretendía era hacer ver Italia rápidamente y transmitir su sabor pero, efectivamente, este es un libro que está entre Italia y España. Lo he escrito con la intención de mostrar las cosas y ciudades más desconocidas y escondidas de España, pero no solo Madrid y Barcelona, que todo el mundo conoce. Hay muchos pueblecitos y muchas cocinas tradicionales que son las que dan singularidad, particularidad y encanto. ¿Por qué España? Porque cuando vine por tercera vez, por San Jordi, me impresionó mucho la gente esperando en una cola enorme para que les firmara uno de mis libros. Aquello fue una sensación increíble, sentí el calor de la gente y fueron precisamente unas chicas las que me pidieron que creara una protagonista española. Lo prometí y aquí está.

¿Cómo crea sus historias? ¿De dónde surgen?
Son historias que vives o has querido vivir y no han sucedido. Es como cuando ruedas una película y decides cambiar la escena con un solo golpe de claqueta. Mi primer libro fue así, una especie de psicoanálisis en el que veía todo desde fuera y contaba lo que sucedió y lo que no fue bien. Luego, lógicamente, hay una parte novelada e inventada que da el placer de escribir, crear y contar.

¿Por qué en este libro tiene tanta importancia la gastronomía?
Porque veo que los turistas van a Italia y les encanta comer la comida típica, así que pensé en que este libro hablara de todas las especialidades de la cocina de Roma que no se conocen fuera. De hecho, una chica italiana, de Turín, me escribió contándome que se había leído el libro y que después había ido a comer a Bracciano y que le encantó. No había nada establecido, pero me ha parecido oportuno hacer ese recorrido por Nápoles, Roma o Florencia y hablar de su cocina.

Hay una cita que invita a reflexionar: "Necesito desesperadamente un sueño, porque sin un sueño no se va a ninguna parte". ¿Su sueño era convertirse en lo que es ahora y en tener este éxito? O, ¿el sueño ha sorprendido al soñador?
Sin duda, el sueño ha sorprendido al soñador porque hubiera sido arrogante y presuntuoso haber tenido un sueño tan grande. Mi sueño era escribir, y eso lo he conseguido. Tenemos que hacer lo que podemos hacer, y tenemos que soñar con cosas que se puedan realizar.

¿Siente mucha presión al ser un superventas?
Para nada. Aparte de que el éxito ya me ha llegado siendo mayor, no estaba 'a tres metros sobre el cielo' sino a tres metros sobre la tierra. No me ha cambiado en nada. Estoy muy contento porque sigo haciendo algo que me gusta muchísimo, y tengo la oportunidad de venir alguna vez a España, que es un país que me encanta; tanto que voy a encontrar un pueblecito donde situar el segundo episodio de mi novela.

¿Considera que ha podido atraer a la lectura a los jóvenes, tan reacios a leer?
Sí, y eso es lo que más me agrada de mis libros, porque recuerdo que cuando tenía 12 o 13 años empecé a leer y fue todo un descubrimiento. Fue un mundo del que nunca me alejé. Leí todo lo que podía y caía en mis manos porque es un mundo de reflexión, de emoción, de lugares nuevos y de personas que no parece posible que vayas a conocer en la vida. En mi opinión, eso es maravilloso. Saber que algunos de mis lectores eran primeros lectores, gente que nunca en su vida había abierto un libro, esos padres que los miraban sorprendidos por ver qué estaban leyendo con tanto entusiasmo, preguntándose quién era ese tal Moccia… Para mí ese ha sido el éxito más grande y la sensación más intensa.

Intenta transmitir la idea de que la momentos felices lo son menos si se comparten con otra persona, pero los finales infelices también existen. ¿Podría dar un consejo sobre el amor a aquellos lectores que desean una historia como la de sus personajes?
Creo que ese instante de felicidad hay que buscarlo en cosas sencillas y corrientes; en las que tenemos la suerte de vivir y que a veces no sabemos valorar. Estamos tan abstraídos que nos perdemos vivir los momentos bonitos y divertidos. Cuando estás con tus amigos cenando y alguien te cuenta algo que te hace reír es un momento precioso, porque dejas de pensar en los problemas y estás escuchando de verdad su historia. Tomarte una paella, una pizza o beber unas cervezas son momentos que hay que disfrutar, hay que vivirlos de forma plena, con la consciencia de lo bien que lo estás pasando, sintiéndolo, mirando a tu alrededor y dándote cuenta de la luz que se crea en ese instante. Creo que a veces no tenemos la capacidad de dar valor a esos momentos de la vida. Eso es lo que yo puedo aconsejar. Dar amor de verdad, no cerrarse, no decir 'no me quiero enamorar' porque ya te estás metiendo en un túnel. También es importante enamorarse con alguien afín, pero no sé por qué, precisamente las mujeres son las que a menudo quieren vivir una historia preciosa de amor sin elegir a la persona adecuada. Elegir bien es esencial, la persona que tienes a tu lado te puede hacer muy feliz y sacar lo mejor de ti mismo, pero también te puede hundir.
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