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Bajo el hielo y El Círculo

Bernard Minier, la revelación de la novela negra: "Los psicópatas son el extremo de lo que somos nosotros"

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
jueves 31 de octubre de 2013, 17:30h
Actualizado el: 13 de diciembre de 2014, 00:30h
Tras el arrasador éxito de su primera novela, Bajo el hielo, y el prometedor horizonte que ya abierto su última apuesta, El Círculo, el escritor francés Bernard Minier participó la pasada semana en el festival de novela policíaca de Madrid, Getafe Negro. Durante su visita a la capital, el autor revelación del género negro actual explicó a El Imparcial que, a pesar de su abrumador auge, no siente presión sobre sus próximos trabajos. "El proceso de escritura es un momento totalmente personal, como un paréntesis", explica Minier, que ya tiene la tercera entrega en el horno. A principios de 2014, el investigador Martin Servaz y su equipo volverán a ponerse al servicio del lector para resolver nuevos y escalofriantes casos en un libro que tendrá "una estructura diferente" a los dos anteriores y que hablará del "acoso sexual, laboral y el ciber-acoso", con la mujer occidental contemporánea como tema central.
Después de cinco meses desde la publicación de El Círculo, la novela ha cosechado críticas incluso mejores que Bajo el hielo. ¿Siente presión para próximos trabajos?
En caso de sentirla, sería una presión positiva. Pero realmente no siento presión porque cuando escribo nunca me pregunto para quién lo hago o por qué lo hago. La escritura es una cuestión muy personal y cuando me enfrento a ella no pienso en el lector. Sólo pienso en mis personajes, en mi universo y en lo que quiero contar. El proceso de escritura es un momento totalmente personal, como un paréntesis en el que me meto en mi cuarto y nada de lo que está fuera entra, así que es bastante sencillo sacudirse la presión.

¿Cómo se crea un personaje como el investigador Martin Servaz, con una entidad que trasciende a la historia misma y da para una saga?
Cuando empecé Bajo el hielo no conocía tanto a Martin Servaz. Es un personaje que he conocido poco a poco, como cuando conoces a una persona y sólo con el tiempo descubres lo que hay detrás de las apariencias. Martin Servaz era al principio como una silueta, un desconocido, pero cuando terminé de escribir esa primera novela ya era como un amigo o un familiar, alguien muy real al que creo que podría encontrarme al doblar cualquier esquina. Creo que no hay nada más importante en una novela que los personajes, a los que el autor tiene que conocer perfectamente. Yo sé muchas más cosas sobre Martin Sevaz que las que salen en mis novelas. De esta forma sabes si tu personaje puede o no puede hacer las cosas a las que le enfrentas.

Servaz quería ser escritor antes de meterse a policía. ¿Cuánto hay de Bernard Minier en Martin Servaz?
Flaubert decía ‘Madame Bovary soy yo’, pero yo no soy Martin Servaz en absoluto. Tanto él como su teniente, Vicent Espérandieu, y los demás son creaciones, personajes de ficción y no otra cosa. La ficción es siempre creación de un mundo nuevo, como decía Nabokov, y es muy importante ser consciente de esto. Ahora bien, para crear estos personajes busco en uno y otro lado, observo a las personas que me rodean y supongo que aporto algo de mí mismo. Sí tengo ciertos puntos comunes con Servaz, como la fascinación por la literatura. Pero también llevo dentro cosas de su teniente, al que le encantan las vanguardias y las nuevas tecnologías. Tal vez he separado dos aspectos de mi personalidad muy distintos para ponerlos en uno y otro personaje.

¿Con qué elementos se juega para describir con todo lujo de detalles un crimen? ¿Se busca inspiración en la realidad?
Soy muy perfeccionista y siempre quiero que las cosas sean lo más realistas posible. Por supuesto, la imaginación siempre es la base pero, a partir de ella, trabajo con policías. También me pasa mucho con los escenarios. Siempre necesito ir a los lugares en los que sitúo mis historias, incluso cuando me invento una ciudad que no existe, como Marsac –en la que transcurre El Círculo- tengo que inspirarme en ciudades reales en las que he estado. No puedo hablar de un lugar que no conozco como no puedo hablar de un oficio que no conozco. Para hablar del trabajo de la Policía, he hablado con muchos de ellos, he visitado los lugares en los que desarrollan sus actividades, he bajado a las celdas de los presos y cada vez que tengo una pregunta levanto el teléfono y llamo a ciertas personas para que me orienten. Todo está muy vinculado con la realidad. Tengo muchos escrúpulos con esto, no quiero contar tonterías y no paro hasta pensar que lo que escribo puede convencer a un auténtico policía.

¿Hay que llegar a entender de alguna forma la mente de un psicópata para reflejarla en un libro?
Hay cosas que no puedo hacer y, claramente, no he matado a nadie. Este es el límite del ejercicio del autor, donde más entra en juego la imaginación. He leído muchos libros sobre psicopatía, como los del mayor especialista en la materia, Robert Ressler, quien inspiró a Thomas Harris para concebir a Hannibal Lecter. En este asunto intento basarme mucho en documentación y, a partir de ahí, imaginación. Se trata, no de entender a los psicópatas porque creo que hay que estar loco para hacerlo, pero sí de intentar entrar en el palacio de su cerebro, imaginar qué estructura puede haber allí adentro. Al final es un trabajo de imaginación y puede que si mañana me encuentro con un psicópata me dé cuenta de que es muy diferente de lo que he contado.



¿Qué tienen los asesinos en serie o los psicópatas en general que, desde siempre, tanto fascinan a cineastas, escritores y público?
Supongo que fascinan porque no podemos entenderlos. Son el mal absoluto, algo que está fuera de todos los esquemas de las personas normales. El asesino en serie es libre de toda forma de moralismo o de norma en una época en la que todo el mundo intenta moralizarnos, empezando por los políticos, que nos dan lecciones que nos se aplican ellos mismos. El psicópata es interesante desde este punto de vista porque es un personaje totalmente libre, incluso en base a las normas morales básicas. Son personajes que fascinan porque están totalmente fuera de lo políticamente correcto que nos envuelve. Esto no quiere decir que sean un ejemplo, claro.

El problema es que hoy en día hay muchos psicópatas en la literatura negra, tal vez demasiados. Por eso en mis novelas lo dejo en un papel más bien secundario, como una especie de espejo en el que se mira Servaz. Para mí, el desafío era encontrar un nuevo punto de vista, acercarme al personaje de un modo un poco distinto, hacerlo más humano. En Bajo el hielo se dice que no hay una membrana que separe a los psicópatas del resto de la población. Los crímenes espantosos que ellos perpetran están, al final, vinculados con los pequeños crímenes que todos podemos cometer en la vida cotidiana, como dejar a nuestra madre en una residencia o traicionar a un amigo. El mal circula, no hay una membrana que separe el mal absoluto del mal relativo. Eso es lo que me interesaba expresar en el libro, que los psicópatas no están separados del resto de la Humanidad y que, tal vez, no son más que el extremo de lo que somos nosotros.

Ha defendido en más de una ocasión que la novela negra no es literatura menor. ¿Ve un resurgimiento actual de este género?
En 1988, Manuel Vázquez Montalbán escribía sobre la novela de Andreu Martín, Barcelona Connection, que todo ha cambiado, tanto la nostalgia como los bandidos. Siempre hay novedades, nuevas corrientes… Lo que sí es más de nuestro tiempo son los cambios que surgen por la globalización. Las fronteras han caído y hoy ya no sólo encontramos traducciones de autores americanos como antes. También hay traducidas novelas suecas, noruegas, escandinavas, alemanas, italianas, españolas, surafricanas… últimamente alguien me ha hablado de un autor de novela negra egipcio. Los autores somos primero lectores y nos damos cuenta de que hay novela negra por todas partes. Antes la influencia principal era la americana y hoy viene de todas partes, ese es el cambio más interesante.

Y más hacia dentro, ¿cómo se ha ido adaptando el género negro a nuestros días?
La novela negra hoy en día es al mismo tiempo una perfecta literatura de evasión y un idóneo vehículo para hablar de la época, de sus excesos y sus locuras. Creo que ahí radica su éxito actual. Por ejemplo, dice mucho del papel de la mujer en la sociedad y cómo ha ido cambiando. En la novela negra de los años cincuenta, el protagonista era un detective masculino y la mujer era su secretaria, una prostituta o una ‘femme faltale’, pero nunca tenía el papel de investigadora. Hoy todos tenemos en mente a Lizbeth Salander, la hacker de Los hombres que no amaban a las mujeres. En mis novelas, Servaz tiene miedo a la velocidad, sufre de vértigo y se olvida siempre su arma. Mientras, Irène Ziegler se encarga del papel físico más duro, el que antes se atribuía siempre a los hombres en la literatura.

La mujer está poco a poco ganando su sitio en la sociedad y la novela negra va pegada a la realidad. Eso sí, en Francia han ocurrido últimamente ciertos episodios dentro de la Cámara de los Diputados que han demostrado que es todavía el lugar más machista que hay en la sociedad francesa. Esto es un problema porque refleja que los políticos van atrasados con respecto a la sociedad.

De hecho, los políticos no es que salgan demasiado bien parados en su última novela…
Unos meses después de la publicación de este libro, en el que hablo de corrupción política tanto de izquierdas como de derechas, se destapó en Francia el llamado ‘affaire Cahuzac’, un acontecimiento que ha tenido bastante prensa allí al descubrir que el miembro del Gobierno Jérôme Cahuzac tenía una cuenta en Suiza. Mientras escribía El Círculo, pensaba que las cosas estaban cambiando un poco y que, tal vez, este aspecto estaba un poco exagerado en el libro. Al final me di cuenta de que no exagero en absoluto sino más bien al contrario, es peor la realidad alrededor de los políticos y sus lamentables costumbres que lo que yo cuento.

El mundo universitario en el que se ambienta El círculo le sirve para hablar de cómo son las personas que formarán la sociedad del futuro. ¿Cómo ve a los jóvenes en el contexto de crisis actual? ¿Hay desánimo?
Totalmente. Estamos viviendo una época en la que hay más jóvenes con estudios que nunca y, al mismo tiempo, nunca ha habido tantos jóvenes en paro o con oficios que están muy por debajo de su cualificación. Esto es un problema enorme que ocurre en todo el sur de Europa. Me interesaba mucho hablar de estos jóvenes en El Círculo para mostrar la relación entre las generaciones, entre la nuestra y la de nuestros hijos, que no saben dónde van ni tienen visibilidad clara hacia el futuro. Estamos viviendo una revolución enorme, la de Internet, que lo cambia todo, y ellos están mucho más preparados para esto que nosotros. Por eso estoy seguro de que, más pronto o más tarde, tendrán muchas más opciones que nosotros para enfrentarse con el porvenir, pero es cierto que de momento no tienen vistas de futuro.



Ha confesado que se sintió frustrado hasta que se atrevió a proponer sus textos a una editorial. Ahora suma dos éxitos de ventas y crítica en dos novelas. ¿Quién la sigue la consigue?
Estoy seguro de que el trabajo es la clave. Cuando hablamos de inspiración, lo que se esconde detrás no es otra cosa que trabajo. De hecho, la primera idea que te viene no suele ser buena. La imaginación es trabajo y, tal vez, si he llegado tan tarde a conseguir esta pequeña fama es porque he trabajado muchísimo antes. Si hubiera propuesto mi trabajo a los 30 años, no creo que estuviera ahora aquí, no estaba lo suficientemente preparado. Es cómo en el fútbol. Esos gestos que los aficionados encontramos admirables y que te parecen espontáneos y fáciles son en realidad el resultado de una suma enorme de trabajo. Creo que el trabajo es realmente la clave de todo.

¿Ha tenido que hacer algún tipo de concesión en pos de la comercialización de sus textos?
No. Si empiezas a escribir pensando en los futuros lectores, estás muerto. Hay que hacer las cosas como uno quiere hacerlas porque la primera persona a la que hay que satisfacer es a uno mismo. Si te gusta a ti el texto, ya tienes probabilidades de que le guste a algunas personas más. Polanski decía alrededor de sus películas: ‘Estoy cocinando el plato que me gustaría comer’. Es exactamente eso.

Creo que se está realizando la adaptación cinematográfica de Bajo el hielo. ¿Está participando de forma activa en ella?
Aún es un asunto un poco confidencial, pero puedo decir que probablemente lo primero que se vea en una pantalla sobre Bajo el Hielo será una serie de televisión en Francia. Estamos en negociaciones para hacer también una película, pero no se puede contar mucho más.

¿Habrá más Servaz?
Ya estoy acabando la tercera entrega. Es la continuación de los dos anteriores pero muy distinta en la estructura. El tema central de este libro es lo que hemos hablado antes sobre el papel de la mujer en la sociedad occidental. No voy a desvelar demasiado, pero puedo decir que, aunque por supuesto Servaz estará alrededor, el personaje principal es una mujer. El fondo habla del acoso laboral y sexual y del ciber-acoso. En España aún no sé cuándo saldrá, pero en Francia está prevista la publicación para principios de 2014.
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