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El TEATRO EN EL IMPARCIAL

[i]Conversaciones con mamá[/i], de Santiago Carlos Oves: las enseñanzas de la crisis

domingo 01 de diciembre de 2013, 15:03h
Actualizado el: 29 de agosto de 2016, 23:25h
Juan Echanove y Jordi Galcerán han sabido escoger y amoldar a nuestra circunstancia española, las enseñanzas que el director Santiago Carlos Oves extrajo de la bancarrota argentina a comienzos del siglo XXI y sus efectos en la vida cotidiana de personajes zarandeados inclementemente por aquel terremoto económico.
Conversaciones con mamá, de Santiago Carlos Oves
Versión: Jordi Galcerán
Director de escena: Juan Echanove
Escenografía: Ana Garay
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Intérpretes: Juan Echanove y María Galiana
Lugar de representación: Teatro Bellas Artes. Madrid

Por RAFAEL FUENTES

El género artístico que está reflejando con mayor prontitud y proximidad la vivencia personal de la actual crisis económica es el teatro. Y la gran crisis del desempleo en la España de hoy ha absorbido no pocas formas de reaccionar tomadas de la sociedad argentina en la época del “crack” y el “corralito” financiero que condujo al país a una profunda depresión.

Ambos fenómenos convergen, con un rostro más positivo, en la comedia “Conversaciones con mamá”, de Santiago Carlos Oves, que ahora interpretan Juan Echanove y María Galiana en el madrileño Teatro Bellas Artes. El dramaturgo, guionista y director de cine bonaerense Santiago Carlos Oves escribió a comienzos del siglo XXI “Conversaciones con mamá” como una forma de resistencia emocional frente a la adversidad de la quiebra y la desposesión. Lejos quedaba su primera pieza, “La toma” (1970), donde daba una juvenil respuesta política simplista a los problemas, dramatizando la toma de una fábrica por parte de los obreros que Oves movió con éxito en locales sindicales y clubes de barrios y que le sirvió como pasaporte para su incorporación al grupo teatral “Octubre”, de Norman Briski.


Treinta años después, el guión de “Gallito ciego” evidenciaba una enorme apertura de miras frente a las repercusiones íntimas y personales de los reveses económicos. Por primera vez, Santiago Carlos Oves sustituyó el tema clásico del divorcio como causa de desmembramiento familiar, para analizar otro motivo emergente: la emigración económica. Las consecuencia que causa en un joven la falta de un padre exiliado por el paro y abocado a descubrir a las generaciones que le preceden conviviendo con su abuela en condiciones precarias, le permitieron explorar las respuestas auténticamente humanas -y no simplistamente políticas- de aquel drama colectivo. En aquella época, su retorno a las tablas con “Conversaciones con mamá” seguía las mismas pautas de hondura emocional. Jaime, un ejecutivo cincuentón recién despedido por su empresa y desprovisto bruscamente de recursos, en vez de ayudar a su madre anciana, pasa a depender económicamente de ella.
Esta es la situación que Oves llevó a la pantalla en una premiada cinta y que ahora Jordi Galcerán ha adaptado con mano maestra a la circunstancia española de hoy. El economista Jaime se deja arrastrar por la desesperación y proyecta disparatadas medidas draconianas, en tanto que su madre encarna una verdadera resistencia contra la irritación y el desaliento, afrontando los problemas con un irónico humor templado en las innumerables contrariedades y triunfos que la rueda de la fortuna le ha enseñado a encajar. Frente a la furia y la desilusión, la experiencia de sobrevivir sin amargura en las tormentas.

Ambos personajes pierden algo, pero Santiago Carlos Oves sabe indagar en lo que se gana cuando se aprende a prescindir. El economista está naufragando justo en su economía familiar, y cuando trata de paliar ese naufragio con el expolio material de su madre, una cortina se descorre y conoce la genuina personalidad de una anciana que para él solo ha tenido, hasta ahora, un sentido instrumental. Se desvelan secretos familiares, pliegues de la conciencia, valores que nunca había tenido paciencia de descubrir. Su merma material se torna en toda una lección de vida, donde la fortaleza oculta de la madre ejerce todo su magisterio. La madre, a su vez, va perdiendo su memoria, pero precisamente para olvidar las crispantes estupideces que envenenan el día a día y tener más claro y presente el recuerdo de lo esencial. Con esos diálogos íntimos de madre e hijo ya maduro puede identificarse sentimentalmente el público más allá del trance de la crisis, porque encierra un caudal de emociones y principios más valiosos que el dinero, y sin los cuales resulta difícil disfrutar de los bienes materiales.


El trabajo de Juan Echanove, como director y a la vez actor de la pieza, es fundamental para favorecer esa identificación gracias a la hondura y fluidez con que encarna ese torrente de emociones que le atraviesa. En tanto que María Galiana le da la réplica de sabiduría coronada con el humor propio de su personaje, y, también, característico de su trayectoria como actriz. Sociológicamente, Oves mostró siempre una singular perspicacia para detectar con asombrosa prontitud las pequeñas revoluciones de las costumbres con enorme trascendencia en la vida privada familiar. “Conversaciones con mamá” supuso -supone todavía- una entrañable revelación de la segunda vida tras la jubilación, los últimos amores entre viudos de la Tercera Edad. Aquí la obra da paso a un tercer personaje ausente físicamente del escenario pero de una potente presencia en la nueva vida de madre e hijo, representado por el inesperado novio de la madre en sus últimos años de existencia. Es uno de los grandes aciertos de la comedia la figura de este “anarcojubilado”, sencillo activista de causas perdidas, que posibilita a Oves introducir la protesta política en un segundo plano, con un timbre nostálgico, tierno y humorístico, que la despoja de cualquier acritud.

En su versión, Jordi Galcerán ha convertido a este “novio de la senectud” en un inmigrante vagabundo argentino, realizando un desternillante y cariñoso homenaje al autor de la obra y sus ideales juveniles. Con todo ello, “Conversaciones con mamá” nos hace reír, sentir y pensar de un solo tirón.

Prueba de que este viaje por la vida íntima familiar trasciende el hecho concreto de una crisis económica, es que la misma comedia acaba de rescatarse en Argentina, reestrenada en el Teatro Alberdi de Buenos Aires con una genial interpretación del actor Pepe Soriano en el papel de la madre. Dos versiones a cada orilla del Atlántico de una misma pieza cómica que esconde serias enseñanzas con un rostro que jamás pierde su cordialidad.
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