“La desventura de la libertad” relata los cinco últimos meses del último gobierno del Trienio Liberal, que resiste primero en Sevilla y luego en Cádiz, entre traiciones, conspiraciones y abandonos.
El hallazgo de las memorias de José María Calatrava ha sido el principal aliento para la escritura de la obra. Para llegar a este documento, de 84 páginas manuscritas, además de algunas “notas reservadas”, hizo falta un c
úmulo de “casualidades”: el autor estaba enfrascado en la preparación del pregón para el Salón del Libro Antiguo de hace tres años y el librero Miguel Miranda le ofreció la carta de suicidio del general Sánchez Salvador, riojano como el propio periodista. Fue al adquirir ese documento cuando se produjo el descubrimiento del manuscrito de Calatrava, según ha relatado a El Imparcial.
No era la intención del político que estas memorias vieran la luz pública, sino que fueron escritas para su uso personal, y en ellas pedía, ha dicho Ramírez, que si en el futuro caían en manos de su familia u otra persona, no se perjudicase el contenido. “He sentido que me hablaba directamente a mí”, ha afirmado Pedro J. Ramírez, que ha manifestado que si bien se ha mostrado respetuoso con la voluntad de Calatrava, también ha querido compartir “un descubrimiento documental de gran importancia”, que ha comparado con un hipotético hallazgo de unas
memorias de Adolfo Suárez dentro de
200 años.

Según ha relatado a este diario, ambos mandatarios se parecieron en “algunos aspectos”, ya que eran hombres “ideológicamente versátiles y valientes en lo personal”, a pesar de que “Calatrava era un hombre de mucha más envergadura intelectual que Suárez, aunque de menos audacia política”.
De hecho, el diálogo entre el presente y el pasado de la historia de España ha flotado durante la presentación de la obra. El periodista ha explicado que, si bien se trata de un libro de historia, existen conexiones con la situación actual, aunque ha dejado a los lectores la tarea de establecer la comparación entre aquella España y ésta.
Pedro J. Ramírez, sí ha querido hacer notar que la
“putrefacción” de la vida política de aquel momento guarda similitudes con la actual, y que ahora, como entonces, se hace necesaria una
reforma constitucional.
“Nuestro siglo XIX y nuestro siglo XX han sido una historia progresiva de mejora, pero no constante y rectilínea, sino con retrocesos terribles y también con avances fulgurantes”, ha declarado a este diario.
Este es el segundo libro de historia de Ramírez, tras “El primer naufragio”, y desvela otra faceta del ex director de El Mundo. Sobre la convivencia del periodista y el historiador, ha declarado a este diario que, hasta ahora, ambos perfiles “han convivido bastante armoniosamente”, y espera que así siga siendo, recalcando que se encuentra en primera línea periodística con sus artículos dominicales; sin embargo, la continuidad de su labor como historiador “dependerá mucho de lo que ocurra en España”. “Si una cosa demuestra este libro, es que no se pueden hacer demasiados planes a largo plazo”, ha bromeado.
En el fondo, ha reconocido, entre la profesión periodística y la del historiador ‘amateur’, como le gusta definirse, se establecen “vasos comunicantes”, Y a las revelaciones de El Mundo, se añaden otras de tipo histórico. “El tipo de satisfacción, y el tipo de aportación que se hace a la sociedad es muy similar”, ha dicho, porque en ambos casos se trata de “buscar la verdad”.