P.: ¿Cree que el pederasta de Ciudad Lineal acabará siendo detenido?
R.: Sí, pero no sólo en este caso, los pederastas caen siempre por reincidentes. Pueden dejar espacios temporales o incluso cambiar de zona si la consideran muy peligrosa. Ellos suelen actuar en una zona, en un círculo, porque tienen una errónea percepción del riesgo.
Los pederastas misóginos, claro, porque a veces el pederasta es un familiar y ahí sí hay una cifra negra oscura. Si es un familiar próximo a un niño a veces el niño no lo denuncia porque en el fondo quiere a la persona que abusa de él, porque le dicen que los trapos sucios se lavan dentro de la casa... Lo que nos ocurre en el ámbito del hogar a veces queda silenciado. Es terrible pero es así. Pero un tipo como este es algo más que un pederasta. Que sean malos no quiere decir que sean tontos.
P.: ¿Cree que la investigación de la Policía está en punto muerto?
R.: El tema ha tenido demasiada repercusión y ahora a la Policía le va a costar un poco más trabajar porque él también leerá y verá la televisión y sabe cómo están las cosas. Por eso puede intentar parar un tiempo, lo cual demuestra que su impulso lo domina cuando quiere.
Esos espacios de tiempo tan grandes durante los cuales retiene a las niñas a mi me hace sospechar que pueda grabar. A lo mejor ha cometido muchos más hechos de los que creemos y no ha sido denunciado.
P.: ¿Estamos ante un psicópata?
R.: Seguro, es alguien insensible al dolor ajeno, no tiene más que poner la radio o la televisión o leer el periódico para ver que la sociedad está indignada y que las niñas están sufriendo. Las secuestra, parece ser que las droga, parece ser que abusa y también parece ser que las lava. Tiene una forma de actuar muy llamativa.
Es insensible al dolor de esas niñas y por eso reincide y, además, disfruta no sé si en el hecho en sí pero antes seguro, en la planificación. Si además le estamos dando un altísimo grado de trascendencia y se está considerando importante igual hasta quiere jugar con la Policía. Es un trastornado, sí, pero una cosa es tener un trastorno y otra ser un enfermo.
P.: ¿Entonces no es un enfermo?
R.: No. Si me pregunta si se trata de una persona a la que hay que eximir de su responsabilidad, no lo es. Si alguien se cree Napoleón, se lo cree por la mañana, por la tarde y por la noche. Este tipo no, él busca no aparecer en las cámaras, no ser detenido y, por lo tanto, sabe lo que hace y hace lo que quiere hacer. No es una pulsión, es un pederasta. Es un trastornado y tiene un síndrome pero no es un enfermo. ¿Recibiría tratamiento? Sin duda. ¿Se recuperaría él solo? No.
P.: Si un pederasta es insensible al dolor ajeno, ¿por qué no mata a sus víctimas?
R.: Esa pregunta es muy peligrosa. Es probable que en el fondo de su corazón tenga alguna capacidad de no dañarlas más, algún resto moral muy en el fondo, puede que sí. Pero podría hacerlo. Las utiliza para el objeto de su placer pero nada más, no busca dañarlas.
P.: ¿Cree que la sociedad resuelve bien el futuro de un pederasta una vez que ha sido detenido?
R.: Primero hay que deternerlo, después hay que demostrar que ha hecho lo que presuntamente ha hecho en un juicio y ahí vienen otras dificultades: la veracidad de la niña, si se trata de una equivocación y se ha detenido a la persona equivocada, etc. Y luego viene la siguiente fase, cuando el pederasta va a la cárcel.
P.: ¿Cómo reacciona un pederasta cuando va a la cárcel?
R.: Allí es muy común que les dé por decir que todo es mentira y que se lo han inventado colocándoles “el marrón” a ellos. O incluso los hay que optan por el discurso de “a mí las niñas es que me seducen, les gusto”. También muchos violadores están convencidos de que ellos son las víctimas.
Una vez que te dicen toda esa sarta de memeces, entonces el tío puede decir bueno, como voy a estar aquí, en la cárcel, me voy a portar bien y salgo antes. ¿Cómo no se va a portar bien si en la cárcel no hay niños? El pederasta se adapta estupendamente y con ese ‘buenismo’ tonto, el pederasta sale y reincide.
Porque habrá cumplido legalmente pero éticamente, no. No ha sufrido, no sabe nada del sufrimiento de esos niños o de esos padres o de esos abuelos o de esa gente que está ahí atemorizada y no se atreve a sacar a su hijo a la calle. Es tremendamente injusto… ¿por qué no va a salir el niño a la calle si el que no tiene que salir es él?
P.: ¿Estaría a favor de la cadena perpetua en estos casos?
R.: Revisable, porque los psiquiatras y los psicólogos tenemos que ser humildes. ¿Qué pasa cuando no sabes qué hacer con un tipo? ¿Y cuando ese tipo no se deja hacer? Pues ese señor va a salir igual que entró y si me preguntan si puedo afirmar que no va a cometer un delito la respuesta es que no. En cambio, puedo tener la convicción científica de que lo va a hacer.
P.: Este tipo de trastornos, ¿se pueden curar o controlar con ayuda?
R.: Con interrogantes, con un seguimiento, obligándoles a llevar un GPS porque queremos saber dónde están, yendo una vez a la semana a ver al juez, con tratamiento fuera… Hay que ponerles conciencia. En el momento en el que una persona así te dice: “Yo estoy curado”, me echo a temblar. Si conseguimos que no reincida, no hará más daño y no irá a la cárcel que, por cierto, nos cuesta 230 euros al día.
P.: ¿Funciona la terapia para que un pederasta deje de cometer estos actos?
R.: Muchos pederastas dicen que no quieren recibir terapia pero no se trata de si quieren sino de que deben recibirla. Aunque también es cierto que muchos psicólogos y psiquiatras consideran que la terapia que no es voluntaria no funciona, pero yo no estoy de acuerdo.
P.: ¿Puede un menor superar algo así sin traumas?
R.: Sí, es posible aunque parezca increíble. En algún caso, vemos que las víctimas han logrado elaborar ese sufrimiento, aunque en otros casos no y eso les ha destrozado. Somos distintos. Como en las torres gemelas. Hay gente que coge fobias y miedos y gente que tiene unos recursos, un carácter, una fortaleza y un entorno que hacen que no queden en ‘shock’.
P.: Hace unos días se armó un importante revuelo después de que usted presuntamente afirmara que el suicidio puede ser una salida ética para pederastas y violadores. ¿Se reafirma en sus declaraciones?
R.: Yo no dije esa palabra en ningún momento. Lo que digo es que la gente, antes de hacer ciertas cosas, piense qué hacer consigo mismo. No creo que un pederasta esté sin dormir, está sin dormir la gente buena.