El economista se presentará a las primarias del PSM para ser alcalde.
Antonio Miguel Carmona quiere ser alcalde de Madrid. Su compañero Jaime Lissavetzky se retiró de la carrera para, tras los pasos de Alfredo Pérez Rubalcaba, regresar a la universidad. Eso sí, Carmona habrá de pasar por primarias, en las que no espera problema alguno para lograr los avales. Sí Enrique del Olmo, único rival confirmado, que ha criticado el elevado número de apoyos –de al menos un 20 por ciento de la militancia- que hay que sumar para poder concurrir al proceso.
Del Olmo deja caer que Tomás Gómez, cuya situación no era cómoda precisamente en los últimos meses de Pérez Rubalcaba, ha previsto las cosas de forma que tanto él como el economista y activo tertuliano superen las elecciones internas sin demasiados dolores de cabeza. Gómez se medirá sólo frente al exdiputado regional César Giner, salvo sorpresa en las próximas horas. Las elecciones internas se celebran el 19 de octubre y a ellas están llamados 15.000 militantes.
Así las cosas, Gómez, en la Ejecutiva de Pedro Sánchez, aspirará a la Comunidad y Carmona, de plena confianza del líder autonómico, a trabajar en Cibeles. Todo en orden. Sin embargo, no deja de ser valiente encabezar candidaturas en los próximos comicios locales. Aunque ningunos lo son, los de mayo no serán unos más dada la irrupción de candidaturas derivadas de los principales movimientos ciudadanos surgidos en el núcleo o alrededores del 15-M.
Si el Partido Popular se juega el Gobierno en Madrid (región y ciudad), el Socialista corre el riesgo no sólo de no conseguirlo, sino también de perder el mando en la izquierda. En todo caso, se prevé una campaña con mucho debate fuera y dentro de los platós, para lo que Carmona está sobradamente preparado. También con mucha calle, con actos de barrio y colectivos, territorio que tampoco le es ajeno. En otras palabras, hay mucho en juego allí donde Podemos ha hecho feudo o donde se desenvolverá Ganemos.
Carmona, doctor en Ciencias Económicas de 51 años, no tendrá problema en dar a conocer su nombre, su rostro y su discurso, ya más que sabidos gracias a su participación en prensa, radio y televisión, además de por su habitual actividad parlamentaria y de partido, en el que lleva más de un cuarto de siglo. Ha deslizado ya dos propuestas: reducir el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y eliminar la tasa de basuras en Madrid. Son sólo dos de las muchas cartas que habrá de revelar si quiere un resultado digno en las municipales más abiertas que se recuerdan.