Crónica religiosa: El peregrino llegó a Madrid
domingo 26 de octubre de 2014, 08:49h
Actualizado el: 26/10/2014 19:43h
Carlos Osoro toma posesión del arzobispado de Madrid. Por Rafael Ortega
Carlos Osoro ha tomado posesión del arzobispado de Madrid. El “peregrino”, como le llamo el Papa FRANCISCO, ha llegado a la capital de España y ha sido recibido a las puertas de la catedral de La Almudena por miles de fieles y por su antecesor, el cardenal Rouco Varela. Un hombre, Osoro, que llega con humildad y que como ha contado en su homilía de casi 25 minutos de duración, cuando entraba en Madrid, el pasado día 4, conduciendo su propio automóvil, se decía a sí mismo:”¡enséñame, ayúdame a ser tú en medio de esta ciudad! “.
Carlos Osoro ha estado acompañado por cardenales, obispos y sacerdotes. Una toma de posesión “brillante y deseada”, como nos decía un prelado. Como deseada ha sido su homilía de la que nos gustaría destacar dos aspectos: El primero, su petición a sus compañeros obispos y sacerdotes de no “defraudar a los hombre en este momento de la historia, que puedan encontrar las puertas abiertas de la Iglesia, para que puedan percibir que envuelve su vida la misericordia de Dios, que no están solos y abandonados a sí mismos, que tengan la gracia de descubrir en qué consiste el sentido de una existencia humana plena, iluminada por la fe y el amor del Dios vivo: Jesucristo nuestro Señor, muerto y resucitado, presente en su Iglesia. Como nos recordaban san Juan XXIII, el beato Pablo VI, san Juan Pablo II, Benedicto XVI y el papa Francisco, la Iglesia tiene que ser reconocida por encima de cualquier otro aspecto como la casa de la misericordia, que realiza ese diálogo impresionante al cual estamos llamados a ser protagonistas, ese diálogo que se mueve entre la debilidad de los hombres y la paciencia de Dios. ¡Qué tarea más apasionante entregar la novedad única que es Jesucristo”.
El segundo, un llamamiento importante, una pelota al área- en términos futbolísticos- que habrá resonado fuertemente en algunos prelados y en otros que critican estos posicionamientos, como la petición que ha hecho el nuevo arzobispo: ”Os necesito; juntos estamos llamados a construir la civilización del amor, la cultura del encuentro. Frente a la maraña de problemas que existen en el mundo, ¿se puede cambiar el mundo? Frente a la impotencia que muchas veces sentimos ante realidades que están junto a nosotros, ¿tiene sentido tratar de cambiar todo esto? ¿Podemos hacer algo frente a esta situación? ¿Vale la pena intentarlo? Claro que vale la pena, pero no basta solamente con ser buenos y generosos, hay que ser audaces, inteligentes, capaces y eficaces. Pero con la bondad, la generosidad, la inteligencia, la capacidad y la eficacia que nos regala y de las que nos llena Jesucristo. Acoger su gracia, su amor, da a la existencia humana otra sensibilidad y otra manera de afrontar todo, ya que nos hace ver lo que verdaderamente vale la pena”.
Carlos Osoro quiere ser “padre, hermano y pastor de todos”. Tanto de los creyentes como de los que no creen. Sin distinciones. Pastor de todos los habitantes de Madrid, la “ciudad-como ha dicho- en la que se conocieron mis padres”. Ha sido un gran día para la Iglesia.Bienvenido.