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CRÓNICA GASTRONÓMICA

Saber comer

jueves 30 de octubre de 2014, 12:28h
Actualizado el: 17/02/2017 18:15h

Como ya se sabe, el Instituto de Empresa ha decidido incorporar los conocimientos de gastronomía a los estudios que se imparten en el Instituto de Empresa, a través del proyecto “Management, Nutrition, Welfare”.

El Huerto de Paco Roncero.
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El Huerto de Paco Roncero.

La idea es que todos los alumnos puedan tener acceso a unos conocimientos básicos del mundo de la alimentación, tanto en lo que se refiere al aspecto saludable como de relaciones sociales y profesionales, hábitos culturales, influencia en la economía, en la sostenibilidad y en turismo y, por supuesto, el aspecto de placer y de disfrute a la hora de comer.

Junto a este proyecto educativo, se incorpora también la creación de una Comunidad Gastronómica para antiguos alumnos para que mantengan el interés y la curiosidad de saber comer cada vez más y mejor.

Para informar del tema en la reunión del Consejo de Dirección del Instituto de Empresa, con los 43 principales responsables del Instituto en todo el mundo y con personalidades de más de 12 países, se celebró un almuerzo, de la mano de Paco Roncero.

Ensayo-exhibición en el Casino de Madrid

Antes de los aperitivos, entre los que destacó el oreo de aceitunas negras o el corte de foie con pan de especias, tuve el honor de presentar el almuerzo en calidad de Profesor Asociado del IE para los temas relacionados con la gastronomía.

Después llegó EL HUERTO, una creación singular, original y extraordinaria de Paco Roncero en la que ‘planta’ toda clase de verduras, prácticamente crudas, que pueden degustarse en solitario o con una crema de salsa tártara, puré de coliflor y, también, de aceituna negra.

Las armonías entre comida y bebida, siempre subjetivas

Entretanto pudimos asistir a una demostración de cómo se puede disfrutar más y saludable cuando uno aprende a comer. Para comprobarlo degustamos un queso manchego semicurado, francamente bueno, y lo armonizamos con 4 vinos distintos: un espumoso, un cava (Elyssia de Freixenet); un generoso, un fino de Jerez; un blanco,un chardonnayde Castilla la Mancha; y un tinto, tempranillo, de Ribera de Duero.

En la votación final, ganó la relación del queso con el vino blanco, chardonnay Dehesa del Carrizal 2010, y le siguió la armonía con fino. Luego, el cava y el tinto, que no combinaban especialmente bien.

Para concluir tan agradable encuentro llegó el postre, un gazpacho de frutos rojos, que fue todo un éxito.

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