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Las fuentes ideológicas del nuevo populismo

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 05 de diciembre de 2014, 21:25h
Actualizado el: 12/05/2014 21:30h

A Íñigo Errejón, el segundo líder de “Podemos” con más poder en su partido, la Universidad de Málaga le ha abierto un expediente por no cumplir las exigencias de un contrato de investigación. Es muy posible que el expediente concluya que Errejón cumplía con sus obligaciones, y que podía investigar residiendo en su domicilio en Madrid sin acudir a la Universidad malagueña, pero quedará patente que su contrato fue facilitado por un amigo suyo, el profesor Alberto Montero, miembro también de “Podemos”,y que Errejón contó con la ventaja de ser el único que se presentó a dicho proyecto de investigación.

Con ocasión del escándalo habido con Errejón, Félix de Azúa escribió un artículo vitriólico -“que gaste gafas de pasta y cuyo apellido empiece con E”, ironizaba con las condiciones que beneficiaron al líder de “Podemos”-, y también, hizo una juiciosa crítica a la universidad española, aquejada por diversos males, que un amigo mío suele describir -por analogía- como algo típico de los conventos medievales (y que la universidad se proyectó en su día contra esa autarquía cultural del clero regular).

Es muy necesario que la crítica se fije sobre un crítico constante como Errejón, “do ut des”, y que públicamente se pueda conocer si actuó con argucias típicas de la “casta”. El comunicado de su partido, defendiendo su actuación, es un ejemplo más de la habitual táctica del “y tú más” (se queja de que en la España de Bárcenas y “Bankia" su caso no es sino una minucia); y no me sorprende nada, pues hace tiempo pienso (y lo he escrito) que el modelo de partido de “Podemos” posee las peores características de los partidos españoles actuales, acentuándolas hasta límites morbosos: el superliderazgo, la supresión de cualquier disidencia interna, el pensamiento dogmático y único, la sumisión al oportunismo mediático, la negación práctica de la democracia representativa, etcétera.

Pero estas características no son defectos de un partido nuevo y juvenil. Forman parte consustancial de la doctrina que creóy configuró “Podemos”, y en esa operación política e ideológica Íñigo Errejón tuvo un papel determinante. Hace unos días, hablando con profesores de su misma Facultad, coincidieron todos en el hecho de que Errejón era el más inteligente y capacitado de todos los líderes de “Podemos”, un partido de profesores, como lo calificó Félix de Azúa.

A mi me parece, conociendo la doctrina que Errejón ha ideado para su partido, que sus rivales electorales, especialmente los socialdemócratas españoles, tienen que hacer frente a ese competidor en el ámbito de las ideas políticas. No basta con esa descalificación de “populistas”, pues aparte que no precisa mucho de qué se trata, el “populismo” es la base teórica de la ideología de “Podemos”, y como tal se convierte en el argumento principal de ese partido, y como Errejón ha precisado por escrito, el “populismo” es su descubrimiento principal para afianzar y consolidar su estrategia de “hegemonía política”.

El que no tengan ninguna vergüenza en afirmar que se sitúan más allá de las divisiones tradicionales entre “derecha” e “izquierda”, se debe a las aportaciones doctrinales de un profesor argentino, Ernesto Laclau (1935-2014), un revisionista de Marx y Gramsci, que formuló la teoría del populismo -en su libro:“La razón populista”- , una versión del sujeto revolucionario, distinto de la canónica clase obrera marxista, o de las clases campesinas (según Mao y el peruano José Carlos Mariátegui).

Ernesto Laclau fue la inspiración de Íñigo Errejón, lo mismo en su tesis doctoral sobre la experiencia política de Evo Morales en Bolivia, que cuando definió -junto a Pablo Iglesias Turrión- la estrategia y propuestas de su partido.

Aunque Laclau vivía en Inglaterra, siendo profesor en la universidad de Essex, sus teorías políticas tuvieron difusión en Latinoamérica, especialmente porque sustentó el tipo de “hegemonía” de la que se sirvieron y aplicaron Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, y Néstor y Cristina Kirchner en Argentina. Laclau sostuvo siempre que el kirchnerismo era la única izquierda en Argentina.

Ernesto Laclau definió los conceptos de “hegemonía” y “populismo” a partir de las teorías de Marx y Gramsci, pero modificando sus concepciones sociológicas con las aportaciones psicologísticas de Jacques Lacan, un psiquiatra freudiano. Son teorías no demostrables, como hace años concluyeron Popper y Steiner, pero no por eso dejan de ser socialmente operativas, especialmente cuando justifican propuestas como “asaltar el cielo”.La lectura de Laclau resulta difícil por su oscuridad, y produce sugestiones como sucedía cuando se leía a Louis Althusser, otro intelectual neo-marxista, que influyó muchísimo en la izquierda radical española e iberoamericana de los años setenta del siglo anterior, hasta que las teorías de Althusser se desvanecieron poco después, cuando se descubrió la mentira del marxismo soviético, y también, cuando Althusser se volvió loco y homicida.

Las causas por las que en España han arraigado teorías y políticas populistas que están fracasando en Iberoamérica merecería otra reflexión escrita. Lo que me mueve a tratar acerca de esta realidad electoral consiste en mi convicción de que hace falta armar la política con conceptos rigurosos, pues nuestra democracia, que cumple treinta y seis años, necesita los métodos de la ciencia moderna: verdad de los hechos, y demostraciones verificables de las ofertas de cambio político.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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