Crónica religiosa: Los obispos, en silencio
domingo 18 de enero de 2015, 09:42h
Actualizado el: 19/01/2015 16:56h
Así han estado los prelados españoles desde el lunes hasta el viernes pasado en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Recogidos y en silencio asistiendo a los Ejercicios Espirituales que todos los años hacen nuestros pastores. Haciendo esa gimnasia espiritual que recomendó San Ignacio de Loyola y que tanto bien hace, pues a todos nos va bien, incluso a los obispos.
En silencio pero, suponemos, siguiendo día a día la peregrinación de Francisco a Extremo Oriente y a las palabras que ha pronunciado el Papa, algunas de las cuales han sido instrumentalizadas por aquellos a los que, cada vez que habla el Pontífice, les hace “pupa”.
En silencio hasta el sábado, cuando el pastor de Madrid, el Arzobispo Osoro, hizo un llamamiento para poner en marcha la “cultura del encuentro, la acogida, la integración y la solidaridad, superando la desconfianza y el rechazo a los inmigrantes”. El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española presentó en la parroquia madrileña y jesuita de San Francisco de Borja la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que se celebra este domingo bajo el lema Una Iglesia sin fronteras, madre de todos.
Durante el acto, se visionaron dos vídeos de la la Comisión Episcopal de Migraciones, uno sobre la jornada y otro sobra la labor de la Iglesia con los inmigrantes. Osoro habló de “la obligación de aumentar la colaboración de los Estados, las organizaciones de la sociedad civil y la Iglesia, dadas las dimensiones de los movimientos migratorios y los problemas sociales, económicos, culturales y religiosos que suscitan y destacó, asimismo,” la necesidad de humanizar la situación de los inmigrantes para garantizar que todos los que tengan que abandonar su tierra natal no se sientan extranjeros en otros lugares, sino hermanos”.
“Es el momento -dijo el Arzobispo de Madrid- de intensificar los esfuerzos para crear condiciones de vida más humana en los países de origen y analizar las causas que motivan las migraciones con el objetivo de desarrollar mundialmente un orden económico y financiero más justo y más equitativo".
Osoro ha recalcado, también, que, “ante el envite horrible del terrorismo yihadista y de otros terrorismos, hay que redoblar esfuerzos para que ni España, ni Europa, ni el mundo encuentren en la inmigración el gran chivo expiatorio para justificar sus propios fracasos”.
Los obispos han guardado silencio unos días para poner después los “punto sobre las íes” a los fracasos de nuestra sociedad, como es el tema de la emigración. Afortunadamente ahora hablan todos y bien y tras un silencio no impuesto, como antaño.