El Instituto de Astrofísica de Canarias cree que Júpiter puede ser considerado como un laboratorio para el estudio de los exoplanetas. Lo cuentan las revistas especializadas Astrophysical Journal Letters y Nature.
Las revistas Astrophysical Journal Letters y Nature publican un estudio liderado por investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en el que presenta al planeta Júpiter como un laboratorio ideal para la investigación de exoplanetas similares.
Así lo explica el IAC: “Júpiter, el mayor planeta del Sistema Solar, cuenta con grandes satélites a su alrededor. En el estudio se ha utilizado al mayor de los satélites (y el mayor del Sistema Solar), Ganímedes, como espejo para analizar la atmósfera del planeta. Las observaciones se realizaron durante un eclipse de Ganímedes y permitieron observar Júpiter como si fuera un exoplaneta en tránsito”.
Su espectro de transmisión revela las huellas “de una fuerte extinción de luminosidad en su espectro debido a la presencia de nubes (aerosoles) y brumas en la atmósfera de Júpiter, así como una fuerte absorción características del metano (CH4) y, lo más sorprendente, cristales de hielo en una capa estratosférica”, afirma el Instituto de Astrofísica canario en un comunicado.
Estos resultados son “relevantes”, añade, para el modelado y la interpretación de exoplanetas gigantes en tránsito, pero también “abren una nueva vía para caracterizar las capas superiores de la atmósfera de Júpiter y determinar la abundancia de agua en ella, así como para establecer la tasa de impactos de cometas en Júpiter y sus consecuencias para la historia de la formación del Sistema Solar”.
Durante las últimas dos décadas se han descubierto más de 1.800 exoplanetas, el 65 por ciento de ellos mediante el método del tránsito, “que consiste en observar fotométricamente su estrella y detectar sutiles cambios en la intensidad de su luz cuando un planeta pasa por delante de ella”. Un porcentaje pequeño de estos planetas, los que orbitan alrededor de estrellas más brillantes, “permiten el estudio de sus atmósferas mediante la técnica de espectroscopía de transmisión, en la que se compara la diferencia entre la intensidad de la luz incidente y transmitida”. Esta es “la técnica más exitosa para sondear la composición química de las atmósferas de exoplanetas”.
Las observaciones se llevaron a cabo durante dos eclipses en 2012, utilizando el instrumento LIRIS en el Telescopio William Herschel, del Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma), y el instrumento XSHOOTER en el VLT (Very Large Telescope), del Observatorio de Paranal (Chile), en tres rangos del espectro: ultravioleta, visible e infrarrojo.