CRÓNICA RELIGIOSA
El ejemplo misionero
domingo 08 de marzo de 2015, 12:34h
Actualizado el: 03/08/2015 17:55h
Esta semana he pasado parte importante de mi tiempo con varios misioneros. Están en nuestro país en ese “periodo de descanso”, tres meses, que a ellos se les hace cuesta arriba y que están “deseando que se acabe”, porque su puesto está con los más débiles.
Son hombres y mujeres ejemplares que han entregado su vida a los demás, a los más débiles, y que se sorprenden de lo que, según nosotros, necesitamos. Misioneros que ven todos los días como se le mueren niños y jóvenes, como un catequista de 17 años que ha fallecido por esquistosomiasis, una enfermedad parasitaria causada por un gusano que en su forma adulta parasita en el sistema venoso y los pacientes se contaminan con larvas que penetran en la piel cuando se bañan en aguas estancadas. El catequista, según nos cuenta el misionero, ha muerto en paz con Dios, pero después de muchísimos dolores, pues ha tenido reacciones alérgicas e hipereosinofilia, lo que le ha causado hemorragias y el posterior fracaso en sus órganos vitales.
Aquí en España, nos dice con lágrimas en los ojos el misionero, nadie muere de esto. Aquí se muere de glotonería. Y tiene razón mi amigo, al que conocí en una misión de Madagascar, donde “los pobres son tan pobres que no pueden serlo más”.
Son hombres y mujeres que están en la “periferia”, palabra que utiliza constantemente el Papa, porque las “periferias son las más necesitadas” y por eso FRANCISCO viaja a ellas para conocer de primera mano sus carencias. Son hombres y mujeres que esperan mucho de este Pontífice, que ha respondido, por ejemplo, con el reciente nombramiento de cardenales que vienen de esas “periferias”, o de hombres que conocen muy bien las carencias de este primer mundo acomodado en la hipocresía. De ahí, que destaque las declaraciones, esta semana, del Cardenal Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española al L’Osservatore Romano, en las que dice claramente que “los pobres saben que la Iglesia está con ellos y les defiende”.
Los misioneros con los que he estado esta semana trabajan en África, un continente donde se concentran las grandes pobrezas de nuestro tiempo y no nos engañemos, las crisis africanas acabarán descargándose sobre Europa.
Hay que mantener viva la memoria de los que sufren y hay que comprometerse en el empeño de mostrar a nuestros compatriotas los caminos transitables para ser solidario. Y eso es lo que nos piden estos misioneros: ser solidarios.