El presidente de El Imparcial, Luis María Anson, ha afirmado este jueves que “las asociaciones taurinas están en una deuda permanente con Ortega y Gasset”. Así lo ha explicado en el transcurso de una tertulia taurina en la sede de la Fundación Ortega-Marañón con motivo de la presentación este viernes de una exposición titulada “José Ortega y Gasset y la Tauromaquia”, que se podrá visitar en la Plaza de toros de Las Ventas hasta el 31 de mayo.
El académico comenzó su intervención recordando que en los años 20 del siglo pasado, “el mundo de toro era rechazado por la intelectualidad” y recordó, por ejemplo, que “el diario La Vanguardia de Barcelona –verdadero generador de opinión de la época– sólo daba una noticia de toros cuando había una cogida grave y salía en la sección de sucesos”.
Entonces, añade, “los toros se veían como una fiesta con ciertos caracteres salvajes y, por tanto, rechazable por el intelectual”. Es en este punto, explica Anson, cuando “la fiesta de los toros habría tenido muchísimas dificultades de no ser por la postura que adoptó Ortega y Gasset”. Hay que tener en cuenta que “el criterio del filósofo, la mayor inteligencia del siglo XX español, era aceptado como necesario de sumarse a él por la inmensa mayoría de los intelectuales de España”.
Luis María Anson apunta que “la postura de Ortega y Gasset con relación a la fiesta de los toros en una doble vertiente, como una manifestación de la cultura y otra con origen religiosa, es la que consigue que se produzca un punto de inflexión en la intelectualidad española que es la creaba la opinión en el siglo XX”.
Por todo esto, opina que “las distintas asociaciones taurinas de España están en una deuda permanente con Ortega y Gasset” y “debería tener muchos monumentos de agradecimiento”.
Desde niño sintió curiosidad
En este sentido, uno de los comisarios de la exposición, Carlos Abella, destacó la curiosidad de Ortega y Gasset con el mundo del toro. “Desde muy niño sintió curiosidad llevado por la afición de su padre y esa curiosidad la trasladó a todos los campos, a la reflexión literaria e intelectual, a la práctica y a conocer a los protagonistas”, ha apuntado, para añadir que “Ortega y Gasset cubrió todo el espectro de lo que es la pasión por la tauromaquia”.
El director gerente del Centro de Estudios Taurinos también ha explicado que en la exposición nos vamos a encontrar “muchas de las palabras de Ortega, las de las reflexiones de Ortega, fotografías de su presencia en los ruedos, en el campo con toreros amigos suyos y muchísimos manuscritos”. Además, ha subrayado, que se puede ver “una cosa muy curiosa: la biblioteca taurina de Ortega, que existe, y estará allí para que los aficionados vean que había una biblioteca de toros en casa del propio Ortega y Gasset”.
Igualmente, el otro comisario de la exposición, Felipe González Alcázar, señaló, sobre la relación del filósofo con el mundo de la tauromaquia, que “supo hacer de los toros un objeto de su pensamiento filosófico y que asimiló e interiorizó el mundo de los toros, la figura del torero y la presencia del toro en la realidad de España como algo propio, como algo que él vivía de verdad, con intensidad y con una emoción de verdad”.
Este profesor de Teoría de la Literatura de la Universidad Complutense de Madrid e investigador del Centro de Estudios Orteguianos se plantea si todo lo que se puede ver en la exposición tendría sentido si no le hubiesen gustado en el sentido placentero de disfrutar, de gozar, que es algo muy propio del vitalismo orteguiano”.
Durante la tertulia, en la que también participaron el presidente de la Fundación Ortega-Marañón, José Varela Ortega, y el director del Centro de Estudios Orteguianos, Javier Zamora Bonilla, se habló de temas controvertidos como “la parte de crueldad que tiene la fiesta de los toros que no se puede negar”.
Entre los invitados se apuntó la casi obligada necesidad de regular el sufrimiento del toro para que el lance de la muerte sea menos cruel. En este sentido, Anson indicó que “hay que terminar con la imagen de sufrimiento que provoca un subalterno dando 15 descabellos al animal. Hay que evitar esa imagen porque hay técnicas para acabar la faena sin que haya el menor desdoro.