El Teatro Real clausura la temporada de ópera 2014-2015 con cinco funciones de las óperas Goyescas y Gianni Schicchi, y un concierto de Plácido Domingo entre ambas obras.
Se trata, desde luego, de una programación poco habitual. Ya resulta extraño que en una sola noche se asista a dos óperas - es cierto que hay excepciones -, pero lo es mucho más que al finalizar la primera de ellas y antes del entreacto el escenario acoja un concierto. Sin embargo, es lo que ocurrirá en las 5 funciones que del 30 de junio al 12 de julio ofrecerá el coliseo madrileño en la recta final de la presente temporada. La razón: Plácido Domingo, debido al reciente fallecimiento de su hermana, no se siente con fuerzas para interpretar, con intensidad y entrega, una ópera de carácter cómico como Gianni Schicchi, la última ópera completa que estrenó Puccini y que completaba su Trittico, tres óperas cortas, Il tabarro, Suor Angelica y la citada Gianni Schicchi, compuestas para ofrecerlas en un programa completo. Consciente de que el público de la capital le espera cada temporada, el tenor madrileño, junto al director artístico del Real, Joan Matabosch, anunciaban esta misma semana que Plácido ofrecería un breve concierto entre las óperas de Enrique Granados y Giacomo Puccini.
Este viernes lo explicaba el propio Domingo en una rueda de prensa a la que asistían, asimismo, los protagonistas de las dos óperas que se estrenan el próximo día 30 de junio a Ignacio García-Belenguer, director general del coliseo madrileño, y Joan Matabosch, director artístico. “Después de cinco semanas sin cantar te sientes como el niño que empieza a andar”, ha asegurado el tenor, quien ha añadido que la voz, como instrumento que se lleva dentro y forma parte de uno, se ve indiscutiblemente afectada por lo bueno y, por supuesto, también por lo malo. En todo caso, Plácido ya ensayó este jueves con la orquesta y, aunque ha reconocido que sintió el esfuerzo, cree que está en condiciones. Sin embargo, ha reconocido que “Será difícil salir a cantar, no tanto por la situación vocal sino por la anímica. Y solo después de los últimos ensayos se decidirá definitivamente qué arias, romanzas y duetos cantará durante su mini concierto de media hora en el que estará acompañado por Maite Alberola, Luis Cansino y Bruno Praticó. Será, eso sí, un programa verdiano y verista – arias de La Traviata, Macbeth, Falstaff y Andrea Chenier - con tesitura de barítono.
Pero el final de la temporada de ópera de Madrid no solo tiene como protagonista a Plácido Domingo. Las dos obras que se estrenan antes y después de escuchar al tenor madrileño llegan también con características que las hacen muy especiales. Por lo que se refiere a Goyescas – en versión concierto -, la obra constituye la primera y única incursión de Enrique Granados en este género lírico en que no pudo seguir profundizando por su prematura y trágica muerte precisamente cuando regresaba del estreno mundial de su ópera en la Metropolitan Opera House de Nueva York en 1916. Después de ser recibido en la Casa Blanca por el presidente de EEUU, el navío inglés en el que viajaba junto a su esposa fue bombardeado por la armada alemana en aguas del Canal de la Mancha en plena Primera Guerra Mundial. Goyescas tiene la peculiaridad de partir de la orquestación de una suite original para piano a la que posteriormente se le fue encajando la letra. Este hecho ha sido, precisamente, el que la soprano María Bayo – que encabeza el reparto formado por el tenor Andeka Gorrotxategui y el barítono César San Martín - ha querido destacar durante la rueda de prensa de este viernes, para explicar la dificultad de interpretar una obra cuya línea vocal resulta tan exigente.
Por su parte, la producción de Gianni Schicchi que se estrenará el 30 de junio cuenta con el indiscutible atractivo de su puesta en escena a manos de Woody Allen, a quien Plácido Domingo encargó el proyecto dramático para la Ópera de Los Ángeles, en su afán de que la ópera participe del mundo cinematográfico que inunda la ciudad estadounidense. Allen, junto a su colaborador Santo Loquasto – autor de la escenografía y los figurines – traslada la trama de la obra, ambientada en el siglo XIII, a la Italia de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, dejando su impronta, con guiños al mundo del cine desde antes del inicio de la ópera, a la que otorga un final sorprendente con una evocadora atmósfera del neorrealismo italiano de Vittorio De Sicca. Del famoso director norteamericano, Plácido ha destacado su genialidad pero también su profunda timidez. “No es un experto en ópera, pero sí en ideas, que vive en su mundo y desarrolla las cosas a su manera”, ha declarado Domingo, con quien ha estado de acuerdo el director musical Giuliano Carella, que estará al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real. Gianni Schicchi será protagonizada por los barítonos Nicola Alaimo y Lucio Gallo, que se alternarán en la interpretación del papel principal y estarán acompañados por un elenco coral de mayoría española.
