El Festival de Edimburgo es, en realidad, un término que agrupa los distintos eventos y festivales que acoge la ciudad durante todo el verano, especialmente durante el mes de agosto. El primer Festival Internacional de Edimburgo - el más importante de todos - se lleva celebrando desde el año 1947, cuando surgió de los escombros de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de proporcionar “una plataforma para el florecimiento del espíritu humano”, invitando a los mejores artistas y compañías del mundo, con independencia de su nacionalidad. El empresario de ópera británico Rudolf Bing fue quien alumbró la idea y puso los cimientos del que se ha convertido ya en mítico referente cultural del verano a nivel internacional, una muestra de artistas consagrados y noveles, de espectáculos clásicos y compañías innovadoras que incluye ópera, danza, música, teatro y todo tipo de artes escénicas y visuales. Ese mismo año, ocho compañías que se habían quedado a las puertas de la participación del mismo, organizaron por su cuenta un evento al margen del gran festival, comenzando como un movimiento de carácter reivindicativo y que terminó por convertirse en el Edinburgh Festival Fringe, otro de los eventos que conforman el Festival Internacional de Edimburgo junto al Festival dedicado al cine “Edinburgh International Film Festival”, el certamen de cine más antiguo del mundo.
En la presente edición, la capital escocesa ofrecerá al numeroso público que elige Edimburgo como destino vacacional un total de 50.459 actuaciones, 3.314 espectáculos, artistas procedentes de 40 países y 313 salas. Una programación de cifras “abrumadoras” a la que hay que sumar una enorme variedad: teatro, danza, circo, cine, comedias, conciertos clásicos, musicales, ópera, cabaret, jazz, blues, actuaciones para niños, mercadillos, exhibiciones, feria de libros, desfiles de bandas militares y debates de todo tipo. Por eso, lo más complicado para quien se “enfrenta al reto” por primera vez es la elección de lo que realmente quiere ver y, por supuesto, hacerlo con la mayor antelación posible, ya que los eventos más destacados suelen agotar las localidades antes de que empiece el festival y los hoteles empiezan a colgar pronto el cartel de completo. En todo caso, por lo general, será en ocasiones posteriores – quien puede repite porque es imposible abarcar todo en una sola visita – cuando la experiencia de la primera vez nos permita “afilar” bien de cara a esta cita cultural de agosto en la que los rincones de toda una ciudad acogen interpretaciones, gratuitas y de pago, hasta altas horas de la madrugada.
Este verano, uno de los platos fuertes de la ambiciosa y cuidada programación es sin duda teatral: del 8 al 22 de agosto se representa Antígona con la actuación de la actriz Juliette Binoche en una versión contemporánea de la tragedia de Sófocles dirigida por Ivo van Hove. Un papel que la famosa actriz francesa ya representó hace unos meses en otros escenarios británicos donde, además, la puesta en escena tuvo una excelente acogida por parte del público y la crítica especializada. Ese mismo día, 22 de agosto, - el “último” de Antígona -, la soprano estadounidense Christine Brewer y el pianista Robert Vignoles interpretarán piezas de Schubert y Strauss, mientras en otro escenario distinto, la Philarmonia Orchestra a las órdenes de la batuta del finlandés Esa-Pekka Salonen interpretará la Gran Misa de los Muertos de Berliotz, una de las obras más ambiciosas del repertorio coral, con el Coro del Festival de Edimburgo que celebra este 2015 su 50 aniversario.
Otro gran nombre que se espera durante la presente edición es el de la violinista Anne-Sophie Mutter, que interpretará el 26 de agosto “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi. Por lo que respecta a la ópera, destaca uno de los títulos más celebrados de Mozart, “La flauta mágica”, que estará en escena del 27 al 30 de agosto con una producción de la Ópera Cómica de Berlín. Igualmente rozando la parte final del festival, el día 27, será la ocasión de ver al estadounidense Michael Tilson dirigiendo a la Sinfónica de San Francisco y, asimismo, al Ballet de Zurich interpretando dos nuevas coreografías. Y el día antes de la clausura oficial, el domingo 30 de agosto, el maestro ruso Valery Gergiev se pondrá al frente de la London Symphony Orchestra para interpretar obras de grandes compositores del siglo XX.
Finalmente, como marca la tradición, el llamado Fireworks Concert, el Concierto de los fuegos artificiales, pondrá el broche oro y de color al Festival con un espectáculo pirotécnico: los fuegos artificiales lanzados desde el Castillo mientras de fondo suena un concierto de la Scottish Chamber Orchestra. La entrada para este especial concierto de clausura el 31 de agosto en los Princes Street Gardens es de pago, pero otra de las tradiciones que han ido consolidándose a lo largo de estos años es la de reunirse en espacios públicos, como Calton Hill, Princes Street y sus alrededores, para pasar la velada escuchando la música por la radio sin apartar la vista de lo que ocurre en el cielo de Edimburgo. Por supuesto, con permiso de la lluvia.