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HA SIDO INSTALADO EN LA SALA 17 DEL EDIFICIO VILLANUEVA

El Prado restaura el San Pedro penitente de los Venerables de Murillo

EL IMPARCIAL
jueves 10 de septiembre de 2015, 17:36h
Actualizado el: 10 de septiembre de 2015, 17:42h
El Prado restaura el San Pedro penitente de los Venerables de Murillo
La sala 17 del Museo del Prado tiene un nuevo inquilino: un San Pedro penitente de los Venerables de Murillo que acaba de ser restaurado por la pinacoteca.
El Museo del Prado ha presentado este jueves la instalación especial de la obra San Pedro penitente de los Venerables, de Murillo, en la sala 17 del edificio Villanueva.

"La obra, tras su recuperación en el Reino Unido llegó al Prado para ser sometida a un estudio técnico y una limpieza que ha recuperado la composición concebida por el autor y permite apreciar los recursos técnicos y estilísticos", explica el museo en un comunicado, en el que señala que esta pintura fue propiedad de Justino de Neve, uno de los patronos que tuvo el pintor.

"En su testamento (1685) lo legó al edificio barroco del Hospital de los Venerables de Sevilla, sede de la Fundación Focus-Abengoa, donde volverá tras su estancia en el Prado, culminando así la restitución de esta obra maestra de la pintura sevillana". En la iglesia del Hospital se conserva el retablo en el que se expuso desde al menos 1701 hasta que, durante la Guerra de la Independencia, la obra fue confiscada por el mariscal Soult, en cuya colección permaneció hasta su muerte en 1851. Desde entonces la obra ha permanecido en colecciones privadas.

Cuando la obra llegó al Prado se encontraba en un buen estado de conservación, pero estaba oscura, apagada y sin volumen: "Los barnices acumulados y restauraciones anteriores restaban transparencia e impedían ver con claridad el lugar que debía ocupar cada una de las partes diseñadas para esta composición. Por eso, a pesar de su aparente buen estado, no mostraba estas necesarias referencias de espacio y profundidad".

Los tratamientos efectuados han ido dirigidos a la consolidación de la pintura y a la eliminación de intervenciones anteriores que ocultaban la pintura original. Al suprimir los barnices y los repintes, explica el museo, "la obra muestra el virtuosismo técnico y estilístico de Murillo en esta etapa de madurez". En esta obra, donde la iluminación es uniforme pero con marcados contrastes, "Murillo proyecta primero el celaje y los fondos sobre el medio tono de la preparación, que tiene un color grisáceo". Después encaja la figura en la zona que ha dejado reservada para ello, la penumbra de la gruta, "resaltando del fondo por su pincelada mucho más empastada".

La restauración "ha permitido volver a entender el mensaje, y comprender cómo se comunica el autor a través de la materia pictórica", añade el Prado, que informa de que en paralelo se ha restaurado el marco, que si bien no es el original que se conserva en el altar de la iglesia del Hospital de los Venerables, "se trata de una magnífica pieza de estilo 'Primer Imperio' realizada, probablemente, cuando el cuadro llegó a Francia por obra del ejército de Napoleón".
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