Es lo que me faltaba por oír: “Francisco es partidario de Podemos”. Ya no saben que inventar con tal de desprestigiar al actual Pontífice. Esa desafortunada frase la he escuchado este fin de semana en boca de personas, según ellas muy “ortodoxas” y que muestran su enfado con el Papa, que no es de Podemos, ni del PP, ni de ningún partido. Francisco, como dijo en Cuba, “sirve a las personas y no a las ideas”.
Si ser de Podemos es denunciar que “el hambre en el mundo ha alcanzado dimensiones de verdadero escándalo” y subrayar que “este hecho no solo se produce en los países pobres sino que también y cada vez más en las sociedades ricas”, es no conocer al Pontífice, que ha dicho este sábado también que “el hambre ha alcanzado dimensiones de un verdadero escándalo que amenaza la vida y la dignidad demuchas personas, hombres, mujeres, niños y ancianos”. Unas palabras del Papa durante un encuentro con los participantes de una conferencia convocada por la Fundación Banco de Alimentos con motivo de su 25 aniversario, a las que ha añadido que “cada día debemos recordar esta injusticia: en un mundo rico en recursos alimentarios, también gracias a los enormes progresos tecnológicos, demasiados son quienes no tienen lo necesario para sobrevivir”.
Si ser de Podemos es decir, como hizo el Papa en Filadelfia, que “es necesaria cada vez más la participación de los laicos en la vida de la Iglesia”, o como escribió en “La alegría del Evangelio” que “el individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas y que desnaturaliza los vínculos familiares”, pues allá estos individuos que prefieren una Iglesia con “marcha atrás”, y que son incapaces de mirar más allá por su miopía y que tienen tortícolis de “mirar tanto a ciertas partes de Roma”.
Francisco es pastor universal y su elección fue guiada por el Espíritu Santo. Lo digo para estos “ortodoxos” que con la crítica ponen en duda al mismo Espíritu Santo.