Un total de 233 piezas del Imperio Medio de Egipto forman parte de la primera gran exposición dedicada a este periodo. El Metropolitan, organizador de la muestra, lleva a cabo una relectura sobre la trascendencia que tuvo esta era en la historia egipcia.
El
Metropolitan de Nueva York ha organizado la mayor exposición sobre el
Imperio Medio de Egipto, un periodo que abarca del año 2030 al 1650 a.C., es decir, de la dinastía 11 a la 13.
Considerada como una era "transformadora" en lo que concierne a cuestiones artísticas, culturales, religiosas o políticas, el museo propone un recorrido por su historia a través de piezas de gran tamaño como
esculturas monumentales hasta delicados ejemplos de joyería procedentes de las colecciones del museo neoyorquino y de 37 museos de norteamérica y Europa.
La "inmutabilidad" del
mundo egipcio demuestra, a juicio de la comisaria Adela Oppenheim, la "asombrosa continuidad" de sus propuestas. La
exposición, explica esta experta en un comunicado del Metropolitan, "muestra que el Antiguo Egipto estuvo constantemente evolucionando gracias a una sociedad fascinante cada vez más compleja".
El montaje de la muestra arranca con una monumental estatua del rey Mentuhotep II, tallada en estilo arcaico que sugiere un vínculo con los reyes del Egipto temprano (hacia 3300 a.C.). A partir de ahí, la exposición aborda cómo cambia el concepto de realeza, y sobre todo la forma en la que son representados los faraones. Las mujeres de la realeza, por su parte, estaban estrechamente relacionadas con el faraón, como demuestra la ubicación de sus enterramientos y capillas.
"Aunque se conoce poco sobre las reinas y princesas del Imperio Medio, algunas de las mejores piezas de joyería egipcia fueron creadas para las mujeres de la élite de la época", explica el museo.
También ha sido documentada la presencia de objetos mágicos de protección, sobre todo destinados a mujeres embarazadas y niños. Tal es el caso de colmillos de hipopótamo.
Durante el Imperio Medio, Osiris ganó importancia como una deidad funeraria y, a partir de entonces, los muertos se convirtieron en manifestaciones del dios.